Flavio Azzaro y una desopilante anécdota de un encuentro íntimo fallido: "Llegamos al auto, la chica se sacó las botas ¡y tenía un olor a patas!"

El periodista fue invitado a Zapping, programa en el que relató una divertida e inesperada situación que terminó mal. ¡Mirá el video!

Sin filtro alguno, el periodista Flavio Azzaro se sumó a la consigna de Zapping, el programa de archivos que conduce Viviana Canosa en América, y contó una anécdota íntima. El plus de su cuento se lo dio, justamente, que no tuvo un desarrollo con un final feliz.

"Estaba en un boliche y con una chica empezamos a besarnos. Llegamos al auto y la chica se sacó las botas y puso las patas en el tablero. ¡No sabés el olor a patas! Era el olor a bolsa de natación que lo dejaste 4, 5 días...".

"Más que íntimo es algo escatológico. ¿El olor es algo escatológico, no?", preguntó Azzaro, repasando mentalmente la desopilante anécdota que iba a narrar.

Habiendo logrado la atención de la conductora y del panel, prosiguió. "Estaba en un boliche y con una chica empezamos a besarnos. Ella me arrebató y me llevó para el auto, obviamente, estaba en la tele, sino no me hubiese pasado. Llegamos al auto, pongo primera y la chica, en una actitud que no me pareció tan normal, se sacó las botas y puso las patas en el tablero. ¡No sabés el olor a patas! Era el olor a bolsa de natación que lo dejaste 4, 5 días... Encima, yo tenía un problemita, me habían querido robar y no podía bajar la ventanilla", describió con gracia tras obtener la inmediata risa de sus compañeros y el comentario de Canosa: "El olor a patas es imperdonable".

Acto seguido, contó cómo terminó la historia: "Estábamos llegando a casa y yo dije: 'No voy a poder tener relaciones, no la puedo ver a los ojos'. Di media vuelta, doblé en Avenida de Mayo, y la llevé de vuelta a la casa. Y la chica me preguntaba: '¿Pero qué pasó?'. Yo le decía que me sentía mal, que tenía novia. Pero en un momento me dijo: ¡probá con decirme la verdad'. Y yo le dije: 'Tenés un olor a patas que no se aguanta'. Fueron los peores 5 minutos de mi vida, hasta que llegamos a la casa. La piba se empezó a poner los zapatos con una vergüenza. ¡Mirá que yo he tenido olor a patas, pero eso...!", finalizó sin ponerse colorado.