Diego Gentile, a una semana de la gran noche del Oscar: "Relatos Salvajes se va a volver un clásico"

Su participación en la película le ganó el mote de "revelación". Aquí, una charla imperdible con Ciudad.com y cómo pasó de ser un seguidor del galardón de Hollywood a formar parte del film que disputa la preciada estatuilla. 

Diego Gentile, antes de los Oscar: "Relatos Salvajes se va a volver un clásico"

"En la noche anterior a que se anuncien las nominaciones en vivo me bajé un champagne entero, pensando ‘que mañana me despierten los amigos’. Cinco y media de la mañana estaba totalmente despierto, así que terminé viendo el anuncio en vivo con el termo de mate", contó entre risas el actor. 

En menos de cinco años, Diego Gentile (38) logró dar tres golpes certeros de público y críticas en teatro, televisión y cine: continúa en una nueva temporada de Toc Toc, brilló en Sres papis, y Relatos salvajes, la película que lo tiene como parte de una de sus historias, tal vez la más fuerte del film, y que podría llevarse un Oscar. Por todo eso sonríe, a pocos minutos de salir a escena, mientras habla de las probabilidades que tiene de festejar el 22 de febrero en la noche de la premiación. "Es tuyo", le grita una acomodadora del Multiteatro, y ahí va él a abrazarla.

"Felicidad", es la primera palabra que menciona cuando tiene que definir sus sensaciones del momento que le toca. "Siempre uso la metáfora de que yo me enteré que había quedado para hacer la película estando de vacaciones en Disney. Para mí fue eso. La filmación fue Disney, el estreno fue Disney, el post... Para todos va a ser una bisagra en nuestras profesiones y en nuestras vidas ser parte de Relatos salvajes", asevera sin titubear.

-¿Cómo planificás la noche de la premiación? 

-Desde hace 20 años soy anfitrión en mi casa. Imprimo las boletas, hacemos apuestas y hay mesa comunitaria de comidas. Este año calculo que va a ser lo mismo. Gracias a Dios me mudé a una casa más grande y calculo que va a ser un evento más grande, salvo que la producción decida hacer algo con el elenco que está acá. La parte artística no va a viajar, sí producción y dirección. Nos juntaremos cada uno con su gente o todos en un gran cine. Pero bardo y champagne va a ver, seguro. 

-¿Cómo viene la competencia de Relatos… con el resto de las nominadas? 

-Siento que del quinteto de películas extranjeras es la que despega del resto, claramente. Las otras tienen otra temática. Tangerines tiene un poco de humor, pero Relatos salvajes o Wild tales, para ellos, es una comedia negra. Es otro género y a la vez, tiene un lenguaje muy yanqui, muy accesible para ellos. Así que si tienen ganas de premiar algo distinto, puede ser una perla. Yo le tengo fe. 

-¿Sentís mayor presión cuando te enterás, por ejemplo, que Hollywood Reporter, un medio de gran influencia en la industria del entretenimiento estadounidense, pone a la película en el primer lugar de sus pronósticos?

-No estoy nervioso, aunque mi poder de negación es bastante bueno. En la noche anterior a las nominaciones en vivo salí de la función de Toc toc y me bajé un champagne entero, pensando ‘que mañana me despierten los amigos’. Cinco y media de la mañana estaba totalmente despierto, así que terminé viendo el anuncio en vivo con el termo de mate. 

-Interpretás a un recién casado al que, en la fiesta de su casamiento, su esposa le descubre una infidelidad. Después, el lugar de quién es la víctima y quién victimario cambia. ¿Qué reacciones obtenés de la gente?

-Está tan bien escrito ese matrimonio que la gente toma partido. Al principio la gente no me quiere a mí, después no la quiere a ella (Érica Rivas, su partenaire en la micro historia dentro del film) y después nos quieren a los dos. También pasa que la sociedad es tan machista que me gritan 'te casaste con la loca'. Nunca es ‘que hijo de puta’; e incluso las minas me dicen ‘te banco, pero que feo lo que hiciste’. Toman partido por la historia, a pesar del horror que se hacen. Si hay algo que no tiene la película es empatía, nadie se pone en el lugar del otro, todos se están 'porongueando', buscan venganza hasta tener su objetivo cumplido. El final es como si se volvieran a ver y volvieran a ver la historia que tienen. Es el final más hermoso y poético que podría tener la película.

-Y la reacción de la gente es fenomenal...

-Sí, y es lindo que la gente te reconozca por un laburo en cine, sobre todo en nuestra industria. La gente te grita por la tele, pero que te griten por el nombre de tu personaje en una película o por cosas muy características de una peli, es conmovedor. Al hacer cine quedás inmortalizado, porque sabés que la van a seguir viendo los nietos de los que ahora la ven. Tiene que pasar el tiempo, pero yo creo que se va a volver un clásico porque tiene todo. Damián Szifrón supo qué contar y cómo contarlo para que la gente ancle, se divierta y haga catarsis. Disfrute puro. 

-¿Cómo te llegó la propuesta para ser parte de Relatos salvajes?

-Estaba terminando la segunda temporada de Toc Toc en Mardel. Era la última semana y me llama Javier Braier, el director de casting y me dice 'che, Diego, estamos buscando el protagónico de la historia de Érica en una peli de Szifrón'. Yo sabía porque tenía amigas que habían audicionado para algunos roles y era un proyecto muy grande del que todos estábamos al tanto. Me cuenta que Damián tenía en mente a otros actores, casteó, pidió un refuerzo... y caí en el refuerzo. Yo me iba de vacaciones a Nueva York un viernes a las tres de la tarde y me arregló todo para que a las once de la mañana pueda hacer el casting con la escena del vals, junto a una actriz que estaba coucheando. La hice un par de veces y me fui estilo 'me tomo el champagne y no me importa nada'. Me voy de vacaciones y estando en Disney me enteré en un baño, revisando los mails, que había quedado.

-¿Se puede saber quién fueron esos actores que audicionaron para el papel y no quedaron? ¿Te estarán odiando?

-No. Se lo nombres, pero no (risas). Hay alguno que me importa, otro que no, uno que admiro, otro que no. Cada uno habría hecho un Ariel muy distinto. Pero creo que la cara de judío la tengo yo, más que ellos (risas). 

-¿Cómo fluyó la química con Érica Rivas? ¿Ustedes eran amigos?

-Amigotes, nunca amigos. Nos tenemos mucho cariño, nos conocemos desde los veinte porque ella es muy amiga de Diego Topa, y yo era muy amigo de él. Éramos un trío que nos juntábamos a tomar mate, boludear y después derivamos en que nos íbamos a ver al teatro, alguna cosita en Facebook. La primera vez que trabajamos fue acá. Teníamos que quedar inmortalizados como matrimonio en esta película y fue lo más. Laburar con Érica es de lo mejor que me pasó. Aparte de lo buena actriz que es, es sensible, generosa, está todo el tiempo laburando con vos, te hace actuar mejor a vos, arma un ida y vuelta, y tiene una inteligencia emocional que te hace todo muy fácil.

"La sociedad es tan machista que me gritan por la calle 'te casaste con la loca'. Nunca es ‘que hijo de puta’; e incluso las minas me dicen ‘te banco, pero que feo lo que hiciste’. Toman partido por la historia, a pesar del horror que se hacen", cuenta sobre las reacciones que despierta su personaje en el film. 

-Muchas de las escenas se ven muy complejas de filmar, y se sabe que Damián Szifrón es un director obsesivo. ¿Fueron largas las horas de grabación, hubo mucho ensayo, se repitieron muchas tomas? 

-Era el corto más grande. Había que hacer una fiesta con 150 extras y fue el más largo de filmar. Fueron nueve jornadas, pero todo lo que se ve más difícil fue muy fácil. Me habían dicho que me preparara porque Damián iba a filmar 30 horas por día. Grabamos de día, filmábamos mucho, y de noche yo hacía Toc Toc. Todo pasaba muy rápido y él es muy claro en lo que quiere. La escena más difícil fue la del vals donde se desencadena todo el conflicto. Era todo un gran plano secuencia mío y otro de Érica, y se hicieron todos de una toma. 

-Hablamos de cine, sé que sos un gran fanático de coleccionar DVDs. ¿De dónde viene esa pasión?

-Tengo 3000, y si viajo a Nueva York traigo cajas de ediciones grosas. No vengo de familia que se dedique a nada de esto. Me gustó ver películas siempre, y de pendejo jodía en el video club hasta que me hicieron socio y, después, empecé a atender a la gente. Les parecía simpático que el pendejo les recomendara películas. Me gusta, me parece siempre un plan ver que serie o que peli empiezo y disfruto mucho de ir al cine. El año pasado venía de grabar todo el día Sres papis, hacía función y me cruzaba al Cine Lorca, mi favorito en el mundo, y me iba a ver una. Siempre es un plan, además soy muy noctámbulo, me duermo tarde. Viene porque sí. 

-¿Qué diría ese chico de 10 años, que estaba obsesionado con el videoclub del barrio, si le contaban que en el futuro iba a estar en una película con altas chances de llevarse un Oscar?

-Hubiera dicho, tipo 'andáaaa' (risas). No me lo habrìa imaginado ni en pedo que me dirija Szifrón, que Pedro Almodovar me coproduzca, con K&S Films, Telefe, que Gustavo Santaolalla haga la música y yo uno de los protagonistas... ¡Me vuelvo loco! Pero lo volvés cotidiano, tal vez por mi poder de negación. Mi reacción es primero laburemos, después festejamos. Ahora es puro disfrute. Si me lo hubieran dicho a los 10 años, no lo hubiera creído ni en pedo.

-Al estar trabajando en proyectos tan populares como Señores papis, Toc Toc y ahora Relatos salvajes, ¿cómo cambió tu vida en este tiempo? 

-Vengo trabajando desde los 17 años. El año pasado fue intenso y se empezó asociando muchos de mis trabajos a la vez. La gente empezó a asociar mi cara con mi nombre, a cierto prestigio que la gente asocia con el cine. Fue un año de mucho disfrute, de despegue, de entender como relacionarse en el medio, de acceder a cosas. Está buenísimo ver dónde está el techo y los límites de cada uno. Toda mi vida laburé para poder vivir de lo que hago. A mí me encanta que a la gente le guste mi laburo, me conmueve mucho. Si te acercás y me decís que te gusta lo que hago me parece divino y me dan ganas de abrazarte (ríe).

DIEGO GENTILE, LA PELÍCULA

-Te propongo un juego con temática Oscar. Si tu vida se tuviera que convertir en una película, una biopic, que el último tiempo le gustan tanto a Hollywood. ¿Cómo sería el argumento? ¿Qué género tendría? ¿Quiénes actuarían de acá y de afuera?

-Sería una comedia dramática, una comedia sensible estilo La vida secreta de Walter Mitty. Extranjero amo a Paul Rudd. O un Ben Stiller me divertiría, podría ser. Y argento sería yo haciendo de mí. O mirá que pretencioso, pondría a Rodrigo De La Serna para hacer de mí (se ríe).

-¿Qué te espera para lo próximo en este año?

-Disfrutar de Relatos Salvajes, todo el quinto año de Toc Toc, empiezo a grabar una serie del INCAA que se llama Todos comen y los lunes estoy haciendo una obra de Santiago Loza que se llama Matar cansa, donde hago de un asesino serial, muy oscuro. Ese es mi verano y después veremos que nos depara el año.