Maravilla Martínez, la intimidad de un campeón: "No siento la necesidad de tener hijos"

El boxeador estará al frente del espectáculo A veces me dicen Maravilla, en Villa Carlos Paz, y habló de todo con Ciudad.com.

El excampeón mundial Sergio “Maravilla” Martínez (39) es multifacético y ahora se pone frente a un nuevo desafío: contar su vida en el escenario. Ciudad.com habló con él en una charla en exclusiva en la que el deportista se refirió a esta nueva etapa alejado de las luces del ring, pero cerca del good show.

"No tengo estudios de nada. Hice hasta séptimo grado, dejé en primer año de secundario. Leer mucho te forja en la vida, si lees el cerebro va desarrollándose, la dialéctica se expande y el dominio lingüístico se enriquece", comenta Sergio "Maravilla" Martínez.

- ¿Te divertiste mucho en tu vida?

-En los últimos años aprendí a divertirme bastante. Antes el estar con objetivos demasiado grandes y fuertes hicieron que no disfrutase tanto para no distraerme. Está bueno distraerse también.

-¿Hacer stand up te distrae?

-Escribir stand up me distrae, actuarlo es otra cosa. Hay que saber lo que uno va a hacer y necesito estar muy concentrado. No puedo estar distraído.

-¿Qué requiere más concentración: una pelea o actuar frente al público que quizás no se ría?

-Probablemente el boxeo con la actuación tengan demasiadas similitudes. El boxeo es una actuación desde la previa hasta el durante y el combate. Creo que es igual de difícil y duro, lo que tiene de malo el boxeo es que si te distraés te pueden lastimar y hacer daño. En el escenario podés no conformar a la gente y ahí sí que podría ser doloroso, pero no te pega nadie como en el ring. Si me das a elegir, yo prefiero que no me golpeen, pero no quiere decir que no sea más fácil. No es más fácil hacer humor que boxear.

-¿Cómo te preparas para enfrentar a los espectadores?

-La obra la escribí yo, terminamos de pulirla recién. En el escenario voy a estar una hora yo sólo frente al micrófono haciendo pasajes de mi vida: algunos con humor y otros con un poco de poesía a mi estilo, que no es muy dulce y un poco de drama. A lo que contás tenés que darle vida, sentir pasión. Hago pasajes muy duros y a veces se me caen las lágrimas.

-¿Cómo te surgió la idea de hacer stand up?

-En enero del 2013 estaba dando charlas motivacionales y me di cuenta de que la gente me prestaba atención. En una charla en particular me sentí muy emocionado, fue muy bonito ver como un niño muy pequeño, otro de ocho años y su abuelo me miraban prestándome toda la atención del mundo. Entonces pensé que quizás yo podía ofrecerles algo que les sirviera, además de contar relatos sobre mi vida. Entonces se me ocurrió traer un relato de un amigo español que se llama Hovik Keuchkerian. Fui al show donde hace un monólogo (lo vio más de 10 veces) nos hicimos amigos y le dije que me gustaría llevar su trabajo a la Argentina, al tiempo nos encontramos en Madrid y él me propuso que escribiera mi vida con algunos consejos suyos. Él tocó fondo como yo pero de otra manera. Me puse a escribir y así fue cómo surgió todo.

-¿Cuál es tu eje en el escenario?

-Soy yo mismo. Traigo 20 años de experiencia en el boxeo y la actuación se parece mucho al boxeo. Estar en el escenario para mí es algo natural, en el ring llegué a tener mucha gente al rededor. En Vélez o en Las Vegas estaba como si fuera el patio de mi casa, yo tengo que lograr que fluya…

-Te expresas muy bien ¿estudiaste oratoria?

-No tengo estudios de nada. Hice hasta séptimo grado, dejé en primer año de secundario. Leer mucho te forja en la vida, si lees el cerebro va desarrollándose, la dialéctica se expande y el dominio lingüístico se enriquece. Mi libro favorito se llama La conjura de los necios de John Kennedy Toole.

-¿Hay otra cosa que seas maravilloso, además de boxeando?

-(Entre risas) No… yo no soy maravilloso en el boxeo pasa que en el mundo del boxeo el tartamudo es rey ¡de verdad! Cocinando ando bien, mi comida favorita es la milanesa napolitana con bastante salsa. Laburo mucho la comida, me gusta agasajar…

-¿A quién le cocinas?

-Vamos a decir que a mi amigos… Me gusta hacer reuniones en casa cuento chistes, me gusta divertirme y pasarlo bien.

"Yo no soy maravilloso en el boxeo, pasa que en el mundo del boxeo el tartamudo es rey ¡de verdad! Cocinando ando bien, mi comida favorita es la milanesa napolitana con bastante salsa. Laburo mucho la comida, me gusta agasajar", confesó el boxeador sobre sus gustos.

-¿Cuál es el entorno del campeón?

-Hablo de eso en mi monólogo y digo: “Ahí estaba yo siendo campeón y toda esta gentuza alrededor. Hay gente que se te acerca sólo porque sos campeón porque ganás y te putea porque perdés con la que no me gusta compartir”. Nunca me gustó compartir nada con esa gente, porque da la casualidad o tengo la fortuna  de que al entorno le suele gustar lo que a mí no me gusta: la noche, las discotecas… No me van a encontrar en un pub, soy más casero.

-¿Imaginaste esta etapa de tu vida cuando comenzaste a boxear?

-Al comienzo no, pero sí en los últimos años. Considero que el stand up es sólo humor, lo mío es relato de mi vida donde le meto stand up y después parte de poesía y partes de drama también.

-¿Tenés algún hobby?

-(Se tienta) Sí, pero no se puede decir… ¡Viajar!

-¿Te resulta extraño tratar con el periodismo de espectáculo y que te hagan preguntas sobre tu vida personal y no la deportiva?

-Lo que me parece extraño es cómo puede llamarle la atención si nos conocimos o no con Iliana Calabró o no. ¿Qué le puede resultar llamativo? Eso me parece chocante.

-¿Vos no comprás ni consumís eso?

-Para nada. No hay ninguna vida tan atractiva como la mía, a mí me encanta mi vida y me pregunto de qué carece la gente. Aparecen cabrones o estos hdp que te venden la vida de tal o este se acostó con ella… el problema no está en el que lo publica, está en el que lo consume. Entonces, ¿qué cojones le pasa a la gente para consumir eso? Faltan vidas propias… El otro día me piden una foto alguien y me dicen: “¿Me das una foto o ya te la creíste? Porque vos famoso y tenés que aguantártela…”. Y por adentro de mi cabeza de boxeador pensaba… a que te reviento la cabeza ¡la madre que te parió! Me crucé mucha gente así…

-¿Tener familia es un tema pendiente para vos?

-(Piensa y hace un silencio) es todo un tema… no me veo, no me pienso no siento la necesidad el gusto o el placer: una casa, dos hijos una mujer. Yo vivo tres meses en Madrid, en Argentina, en México, 15 días en Estados Unidos…

-¿Tu mamá no te pide nietos?

-Me volvió loco durante muchos años de tu vida, hasta que hace poco nos sentamos y le dije: “Madre te juro que hice el intento, parejas tuve unas cuantas pero yo no encuentro la necesidad todavía”.

"Lo contrario del triunfo o del éxito no es la derrota, es el conformismo y yo prefiero perder y volver a insistir hasta que me salga o hasta darme cuenta de que no es para mí", manifestó el artista.

-Para el fútbol existen las botineras, ¿en el boxeo pasa lo mismo?

-El boxeo es diferente, yo me muevo en un ambiente artístico, más de actores, directores y de cine…

-¿En el ambiente del boxeo, vos que sos culto, no te sentiste discriminado?

-La verdad que no… Aquí en un momento, creo que fue la prensa, que se me tildó de marquetinero. Yo boxeo por dinero y el ser marquetinero me dio mucho dinero, me dio lo que buscaba, la trascendencia. Lo contrario del triunfo o del éxito no es la derrota, es el conformismo y yo prefiero perder y volver a insistir hasta que me salga o hasta darme cuenta de que no es para mí. El conformismo destruye vidas.

-¿Cómo sigue tu futuro deportivo?

-Hace tres días entrené por primera vez después de la pelea con Miguel Cotto. Me lastimé la rodilla y me está aplastando. Me está ganando por paliza, me veo al espejo y digo: “¡Madre mía me comí a mi mismo!”. No hago nada más que estar sentado leyendo. Cuando comience a actuar voy a bajar mucho de peso.

A partir del 6 de enero Sergio se presentará todos los martes, en el teatro Holiday con su espectáculo “A veces me dicen Maravilla” todos los martes a las 22.30hs . En el escenario estarán también Chuly Paniagua y Diego Fantoni.