Jorge Rial y una dura experiencia de su episodio coronario: "Me quedaba literalmente dormido en los cortes de Intrusos y eso tenía que ver con el corazón"

En 2010, el conductor debió ser sometido a una intervención en la que le colocaron un stent. Y ahora contó una anécdota inédita de cómo empezó a sentir que algo andaba mal.

La Dra. Lestelle: "El problema es que no sentiste un dolor típico y por eso lo tomo para hacer un poco de medicina preventiva. Yo te llamé y te dije: '¡Jorge! ¿Qué te pasa?', porque hablabas y no tenías hilación, incluso después del stent no te habías acordado que habías hablado conmigo en el corte".

En julio de 2010 a Jorge Rial (53) le cambió la vida. Mientras estaba haciendo Intrusos, como todos los días, se empezó a sentir mal. Fue internado con la presión muy alta y debió ser operado por una insuficiencia cardíaca. Además, el cirujano le colocó un stent para apuntalar la pared de una arteria.

A partir de allí su vida dio un giro: en poco tiempo se separó de Silvia D'Auro, su ex mujer, tras 21 años de matrimonio; se hizo cargo absolutamente de la crianza de sus hijas Morena (15) y Rocío (15) y comenzó su relación con Loly Antoniale (27).

Tanto delante como detrás de cámara, Rial se convirtió en un hombre mucho más reflexivo y sensible. Este viernes decidió contar una de las experiencias que narra en su libro Yo, el peor de todos, que mucho tiene que ver con su salud y el gran cambio que vivió en estos años.

La doctora Mariana Lestelle estaba en un móvil para Intrusos y fue ella quien sacó el tema.

Lestelle: -Leí un avance de tu libro y me pareció muy interesante cuando dijiste 'sentí que veía elefantes y jirafas el día que me explotó el corazón'.

Rial: -Es verdad.

Lestelle: -¿Por qué te comento esto? La gente no sabe que somos amigos y que muchas veces he intervenido en cuestiones tuyas médicas.

Rial: -Es cierto.

Lestelle: -Y cuando vos tuviste el problema de tu corazón, cuando te "explotó" el corazón, más allá de las metáforas que hayas querido hacer, no hiciste un dolor típico anginoso (de pecho) o de patología coronaria. En ese caso, cuando lo definían antiguamente era 'sentí una pata de elefante que me pisaba el corazón'. Vos hiciste síntomas de hipoflujo cerebral, ¿te acordás que estabas trabajando en La Rural?

Rial: "Es verdad, no me acordaba de cuando me llamó Lestelle. Ella me sentía la voz rara y no hilaba las frases. Sentí que me explotó el corazón y fue una metáfora de lo que me estaba pasando en mi vida. Lo que me dolía era el corazón y me explotó".

Rial: -Sí, lo cuento en el libro, que yo me quedaba literalmente dormido en los cortes. No es que cabeceaba, ¡me dormía! Y eso tenía que ver con el corazón.

Lestelle: -El problema es que no sentiste un dolor típico y por eso lo tomo para hacer un poco de medicina preventiva. Yo te llamé y te dije: '¡Jorge! ¿Qué te pasa?', porque hablabas y no tenías hilación, incluso después del stent no te habías acordado que habías hablado conmigo en el corte.

Rial: -Es verdad, no me acordaba. Vos me llamás porque me sentías la voz rara y no hilaba las frases.

Lestelle: -Te sentí que no eras vos.

Rial: -De hecho, en el libro lo relato, no me acuerdo de nada hasta que vi elefantes y jirafas, ahí empiezo a recordar.

Lestelle: -Por eso me pareció buena la analogía. Porque el peso del elefante siempre se describió como el dolor coronario. Y la jirafa tiene el cuello alto y a vos lo que se te afectó fue tu sistema nervioso central por la alteración cardíaca.

Rial: -¡Mirá vos! Es verdad.

Al terminar la charla con Lestelle, el conductor se quedó reflexionando con sus compañeros: "Ese capítulo es fuerte, cuando me explotó el corazón. ¿Si me trae recuerdos raros o traumáticos? No, no. Cero. Lo tengo muy asumido. ¿Si lloré? Cuando leas el libro vas a ver lo que fue ese día. No lloré por el corazón porque no tuve dolor y estaba muy bien atendido. Lloré por otra situación de la que me di cuenta ese día. Lo de ver elefantes y jirafas no es una metáfora, yo los vi. Ya se van a dar cuenta por qué. Y lo de explotar el corazón para mí sí fue una metáfora de lo que me estaba pasando en mi vida. Lo que me dolía era el corazón y me explotó. Hablarlo me hace bien. Este libro me hizo bien, fue una especie de exorcismo de cosas que yo quería contar y que a veces no se da el lugar. Escribí un libro hablando de eso y de mi vida, en la que aparecen nombres de famosos, pero tiene que ver con situaciones que me pasaron a mí, no es un libro de chimentos en el que cuento que fulanito se acostó con menganito".