Juan Marconi, de notero de Pura Química a conductor de Telefe: "Me separé después de 12 años de novio con una compañera del colegio"

El periodista debuta en Telefe con el programa de entretenimientos Help, necesito un favor y charló de todo con Ciudad.com.

Help será un ciclo de entretenimientos callejero: "Conducir en la calle es mi hábitat. Si me decían de hacer algo en un estudio en vivo, aceptaba porque me gusta jugármela, pero advertiría que pueden salir mil cagadas".

El domingo a las 17.30, Juan Marconi, conocido por ser el notero desfachatado de Pura Química, debutará como conductor de Telefe con Help, necesito un favor, un nuevo programa de entretenimientos que se suma al perfil familiar y lúdico del canal. 

Antes de arrancar en ESPN de la mano de Germán Paoloski, el periodista dio sus primeros pasos en Radio Rivadavia y les hizo caso a sus amigos cuando le dijeron que se presente a un casting para CQC (pasó de etapas y luego quedó eliminado). Por esas cosas del destino, proyectó su futuro durante el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando le dijo a su hermana que la próxima vez cubriría el evento como periodista. Dicho y hecho.

Aquí, una radiografía del nuevo conductor de Telefe, del orgulloso stalker del programa Redes en ESPN (ver video) y del niño mimado de Pura Química (y de su propia familia). “Soy muy infantil en algún punto, les cuento todo a mis papás y sigo sus consejos”, dirá en una charla que empezará con su trabajo, su cotidianidad, y terminará con una gran historia de amor. 

Sinceridad, espontaneidad, culto a la amistad y calle. Juan Marconi, al cien por ciento, en Ciudad.com.

"Germán (Paoloski) es un referente y es quien me abrió mucho las puertas. ESPN me llamó pero él dio el ok. Fue y es muy generoso conmigo. Cuando se enoja porque alguna nota salió mal, me dice las cosas también, pero todo desde el punto de vista para aprender".

-¿Cómo empezó tu carrera en los medios, cuál era tu búsqueda?

-Siempre me encantaba todo lo relacionado al deporte y decía que no había que estudiar periodismo porque se podía ejercer igual. Después me di cuenta de que no es tan así. Estudié Relaciones Públicas en la UADE y ahí tenía mucho de Comunicación. Hacía radio y tele y le agregaba todo lo que gustaba a mí: informarme, llevar material, averiguar. Entonces es como que ejerzo como periodista de oficio, eligiendo lo que me gusta y sabiendo bien lo que no quiero, que sería una fama repentina o por algún quilombo. Se pueden generar cosas y no reniego de eso, pero mi idea no es ir por ahí. Lo que se da por laburo es lo mejor que te puede pasar. 

-Si bien es una propuesta diferente, en Help... volvés a la calle, un ámbito que manejás con tus notas de deporte en Pura Química.

-Conducir un programa en la calle es mi hábitat. Si me dijeran de hacer algo en un estudio en vivo, me animaría porque me gusta jugármela, pero aceptaría advirtiendo que pueden salir mil cagadas. Desde la autocritica lo digo, eh. No es fácil hacerlo, aunque muchos piensen que sí. Estás vos frente a la cámara, representando un canal.

-¿Sentiste nervios de eso en algún momento?

-No, nunca sentí nervios porque lo tomé siempre con naturalidad. En las notas de deporte está eso de estar en la cancha y abrazarte con el de al lado como si fuera un hermano, con 40 grados, todos chivados. Hay momentos en Help... que meto en el juego, que convenzo a alguien para que ayude. Lo hago con todos y trato a todos de igual modo. Eso sirve, garpa. El contacto con la gente, si es falso, se nota.

-¿Cómo te llevás con Germán Paoloski, el conductor de Pura Química?

-Germán es un referente y es quien me abrió mucho las puertas. El canal me llamó pero él dio el “ok”. Fue y es muy generoso conmigo, siempre me tiene en cuenta. Siempre lo llamo para pedirle consejos. Cuando se enoja porque alguna nota salió mal, me dice las cosas también, pero todo desde el punto de vista para aprender. Se enoja desde la enseñanza, que es el mejor de los enojos.

-¿Y con el resto de tus compañeros, Eugenia Tobal, Mex Urtizberea...?

-Con los chicos tengo una relación de amistad, salvando distancias con los amigos de toda la vida, pero esa buena onda se refleja en el programa. Vamos a comer, a veces a bailar si se da. Mex organiza cosas en la casa, es un gran anfitrión y vamos siempre. Nos pasan cosas en la vida y todos tratamos de ayudar y contener. Para mi ESPN y Pura Química es un lugar en el que estoy tan a gusto, que pienso que me va a costar encontrar uno igual, así que feliz de eso.

-En el programa juegan con tu imagen de galán de las noches porteñas: ¿cuánto hay de verdad y de mentira?

-Si te digo que es mentira, te estoy mintiendo, y si te digo que todo lo que dicen los chicos, es verdad, también te estoy mintiendo. Es una mezcla. Tengo un ritmo distinto de los chicos que son todos más grandes, que tienen familia... Yo estoy soltero y jodemos con eso. Hago ese personaje de que me gusta salir, y en eso hay algo de realidad, porque si no sería muy difícil sostenerlo. Me divierte salir, soy muy jodón y ahí exageran todo, siempre con buena onda y sin falta de respeto. 

"Yo estoy soltero y en Pura Química jodemos con eso. Hago ese personaje de que me gusta salir... y en eso hay algo de realidad".

-¿Qué lugar ocupa el trabajo en tu vida?

-Lo tengo como una prioridad fuerte. Lo puedo tener en ese lugar por una cuestión de edad y de mi estilo de vida. Estoy soltero, estoy bien con mis viejos, no tengo una desesperación económica que si no cobro esto, estoy desesperado. Es un privilegio eso, puedo enfocarme en el laburo sin sufrir que no llego a fin de mes, aunque tengo problemas como todos. Le doy un lugar prioritario, pero eso no quiere decir que no piense en otras cosas.

-¿Las otras cosas serían lo afectivo?

-Claro, con mis amigos salgo, con mi familia hablo casi todos los días. Es un cable a tierra. Porque en el medio, cuando vos vas creciendo, te podés comer la cookie (galletita) de que sos la estrella y de que está todo genial, y la verdad es que hago énfasis en no caer en eso.

-¿Tenés alguien que te apuntale si te llega a pasar?

-Mi viejo y mi vieja, que es como mi fanática, que me ve todas las notas y también me ubica para que esté tranquilo y no caiga en cualquiera. Y mis amigos, ni hablar. Pasa mucho que uno hace lo que hacía antes, pero siendo más conocido queda como que uno está agradando, y yo por ahí era igual de caradura y rompepelotas desde antes. Queda como: “¿Che, este que se hace el canchero con esta mina?” y nada que ver.

"Soy muy infantil en algún punto. A mis papás les cuento todo y siempre sigo sus consejos. Es más, cuando me enfermo voy a la casa de mi viejo y me tiro ahí... ¡Olvidate!".

-¿Cómo te llevas con esa gente que te critica o piensa que sos agrandado?   

-Leo mucho los comentarios que hacen de las notas en Twitter. Hay algunos re buena onda y otros que dicen que soy un gil. Muchas veces me tomo el trabajo de preguntar a los que me critican algo y me dicen “uh, no pensé que ibas a leer el tweet”. No me baso en el qué dirán, pero le doy importancia. Todos tenemos prejuicios. 

-Yendo a un lado más personal, ¿cómo planeás un fin de semana típico?

-Jugar al fútbol con mis amigos y salir. Eso principalmente, bien hombre básico (se ríe). Y también hacer notas. A mi familia la veo en la semana, generalmente. Tengo dos hermanos, Javier y Eugenia, más grandes, que están muy encima de lo que hago también.

-Fuiste al Mundial, ¿qué anécdota te trajiste de semejante experiencia?

-Fui como hincha y a trabajar, y estando ahí es imposible separar las cosas. Fui un privilegiado, en un momento estuvieron mi familia y mis amigos. Lo disfruté muchísimo. Pero la anécdota fue antes. Cuando fui a Sudáfrica como hincha, miraba a los periodistas y le dije a mi hermana, medio en serio y medio en joda: “El año que viene voy al Mundial a laburar”. ¡Se lo dije! (remarca) Ella me apoyó. Volví y a los dos meses estaba en CQC haciendo el casting.

-Mencionás mucho a tu familia. ¿Sos familiero? 

-Sí, con mis papás, mis hermanos... Y me quedó una abuela, que es lo más lindo del mundo. Trato de que no pasen dos o tres días sin hablar, y claro que ellos también me llaman a mí.

-¿Sos de los hijos que le cuentan a los padres todo lo que les pasa o sos más reservado?

-Si (se ríe). Soy muy infantil desde ese punto, les cuento todo y siempre sigo sus consejos en lo profesional. Por una cosa u otra, el tiempo les da la razón, tienen como una intuición de padres que falla pocas veces. Es lindo tener eso, doy gracias a Dios de mantener lo infantil. Incluso cuando me enfermo, con 26 años (remarca), voy a la casa de mi viejo y me tiro ahí... ¡Olvidate!

-¿Vivís cerca de tus papás?

-Si... A cinco cuadras de lo de mi vieja y de mi viejo un poquito más lejos.

-¿Y con el amor cómo te llevás?

-Estuve de novio toda mi vida con una chica del colegio, mucho tiempo y ya antes de arrancar fuerte con la tele, años atrás, no veníamos bien. Ahora estoy solo hace casi 8 meses, tranquilo... Antes cortaba, iba y venía, como típico amor de toda la vida. No descarto que me vuelva a pasar, pero hoy no es el momento. Es difícil porque estoy todo el día afuera, no tengo horarios fijos…

"Arranqué con mi ex novia en 2001 y terminé la relación en diciembre pasado. Me llevo lo mejor, de hecho no volví a sentir algo así".

-Esa es la típica excusa del trabajo que dicen todos...

-Bueno, si uno está enamorado y ciego, se pone, pero ahora priorizo más el trabajo que una pareja estable, lo que no quiere decir que me vaya de acá y me enamore. Estoy abierto, pero estoy tranquilo, soltero.

-¿Cuánto tiempo duró esa historia?

-Arrancamos desde muy chiquitos, porque compartíamos el colegio. En primer año de la secundaria, en 2001, fue la primera vez que nos pusimos de novios y terminé la relación en diciembre del año pasado.

-¿Qué te dejó ese vínculo?

-Lo mejor. De hecho no volví a sentir algo así. Hoy tenemos buena relación por amigos en común, me parece lo más. Es mi realidad... Mi realidad no es la tele ni nada. Es cuando llegás a tu casa y estás con tus amigos. Y ese momento de mi vida… (hace una pausa, recuerda) me crié con ella. Es lo mejor de lo mejor.

-¿Sufriste cuando se terminó?

-Sí, sí. Como todo gran amor, se sufre.


Fotos: Jennifer Rubio
Agradecimientos: Nike y Converse