Iván de Pineda y el costado desconocido de un galán singular: "Empecé a viajar de chico a través de los libros y la imaginación"

El conductor de Resto del mundo habló de su pasión por la lectura y reveló cómo es vivir 25 días en Argentina y 20 en el exterior. Además, su relación de 15 años con Luz Barrantes y mucho más.

Cuando todavía era un adolescente que lidiaba con el alboroto de las hormonas, Iván de Pineda comenzó una prolífica carrera como modelo y transformó su vida en un vertiginoso derrotero, que lo llevó a instalarse en las principales ciudades de Europa, Asia y Norteamérica. “París, Nueva York, Tokio, Londres, Milán…”, enumera, de un plumazo, el conductor.

"Todavía tengo mi primer pasaporte, veo la foto y los primeros sellos, y me encanta. Los viejos los tengo apiladitos en un cajón, son recuerdos que cuentan el paso del tiempo".

Sello a sello y vuelo a vuelo, Iván fue completando cada uno de los incontables pasaportes que hoy reposan, después de tantos viajes, en un cajoncito de su casa. “Los viejos los tengo apiladitos, son recuerdos que cuentan el paso del tiempo”, relata, a modo de infidencia, durante la charla con Ciudad.com, aunque intenta desligarse del dato cuantitativo. “Trato de no encuadrarme en cuántos pasaportes tengo, soy menos matemático perfecto y más soñador”, asegura.

Al frente de Resto del mundo por séptimo año consecutivo (el ciclo cuenta con 11° ediciones), De Pineda se ha convertido en uno de los argentinos con más millas en su haber. Con un cronograma feroz que lo tiene 25 días en el país y 20 en el exterior, Iván se las ingenia para hacer Bien ubicados todos los días 7 a 10 de la mañana en la radio 40 Principales, despuntar todo su conocimiento en Los 8 escalones, el exitoso ciclo de El Trece y, además, mantener intacta la pasión con su novia, Luz Barrantes, con quien lleva 15 años de romance ininterrumpido (ver foto 6).

- Arrancaste a viajar siendo todavía un adolescente. Imagino que fue una etapa más que interesante siendo soltero.

- Es algo con lo que se fantasea mucho, para mí fue una experiencia espectacular. Aprender, esta cosa de la independencia, de hacer tu propio camino, de sentir que te estás yendo lejos y es una aventura. Y cuando sos joven, tendés a idealizar mucho las cosas. Fue una etapa muy linda y formativa porque cuando te abrís al mundo y a los diferentes estímulos es muy enriquecedor.

"Me fascina la vida itinerante, en cada viaje me emociono. ¿Los lugares por conocer? Las Islas Feroe me causan curiosidad, esa cosa de las islas perdidas en el mar del Norte. Y Kiribati, otra islita de la Polinesia".

- ¿Alguna vez te mareaste con esa vida tan vertiginosa?

- Se dio cómo se dio, yo soy muy tranquilo y simple para muchas cosas. Siempre me interesó aprovechar muchísimo lo que me daba este mundo lleno de viajes para aprender. De estar arriba de lo que pasaba en el mundo, de absorber como una esponja las diferentes culturas y los idiomas.

- ¿El interés por el conocimiento nació desde chico?

- Siempre me gustó la lectura, fue muy importante en mi niñez. Empecé a viajar de chico a través de los libros y la imaginación. Antes no había Internet y no había forma de aprender de lugares en las antípodas de las que me tocaba vivir. Tenías que ver un atlas o una enciclopedia. Siempre estoy leyendo, para mí es muy importante, es mi hobbie, mi pasatiempo, es mi desconexión con otras cosas, mi forma de dejar la mente vagar y fantasear.

- ¿Qué libros te marcaron?

- Los clásicos de cuando era chico, esos son los más recurrentes. Los cuentos de Salgari, Dickens, Dumas, Sabatini, Conan Doyle, Julio Verne, Mark Twain tantas cosas. El conde de Montecristo lo debo haber leído 4 ó 5 veces y siempre encuentro algo distinto. Me gusta mucho la historia, los ensayos, también leo novelas, biografías. Soy bastante variado. A través de la lectura, empezás a armarte tu camino. Hoy con Internet es muy dinámico todo y la lectura te dispara distintas cosas.

"Con Luz nos conocemos desde que tenemos 12 años. No nos dejamos apurar por el paso del tiempo. Siempre está la idea de casarnos, pero por ahora estamos muy bien así".

- ¿Sos de la vieja escuela de llevar los libros en papel o te pasaste a los e-books?

- Antes llevaba los libros en la mano y siempre los traía de vuelta a casa, no importaba cuánto pesaran. Y ahora con la tecnología ya no hace falta. Si me decís, prefiero tenerlo en la mano, oler la hoja, ver la tipografía, subrayar, escribir algo al costado. Pero es espectacular poder viajar y llevar todo en un dispositivo.

- ¿Llevás la cuenta de cuántos países visitaste?

- Ufff, un montón, sabés que nunca hice el cálculo. No me lo tomo como un desafío numérico sino como de experiencia vividas y a vivir, lo tomo más desde ese lugar. Pero sí, son muchísimos, el cronograma anual es 20 días afuera, 20 ó 25 días acá. Más o menos es la ecuación.

- No me quiero imaginar la cantidad de pasaportes que debés tener.

- Tuve que pedir muchos nuevos, pero nunca los tiro. Todavía tengo el primer pasaporte con el que viajé solo cuando era chico. Veo la foto y los primeros sellos, y me encanta. Tenía 17 años, han pasado dos décadas ya, es maravilloso. Los tengo en un cajoncito todos apiladitos, pero trato de no encuadrarme en esos números. Menos matemático perfecto y más soñador. Pero no los muestro, me los dejo ahí. Son lindos recuerdos que cuentan el paso del tiempo.

"No hay reclamos de Luz, sabe cómo es mi trabajo. Lo importante es hacer las cosas bien, estar convencidos y ser francos".

- ¿Qué lugares te gustaron más?

- Es muy difícil responder, me pasa muy orgánicamente, no es una respuesta de compromiso. Fui a lugares tan diferentes y tan mágicos, y cuanto más viajás más ves las cosas increíbles de cada país. Algunos desde el diseño urbanístico, otros desde la ciudad en sí, otros desde la gastronomía, otros por la gente o los paisajes naturales. Me parece fascinante esto de ir a un lugar y ver qué es lo positivo y lo lindo, me gusta ver el lado bueno.

- ¿Tenés algún lugar al que no hayas ido en la mira?

- Las Islas Feroe, me causan curiosidad, esa cosa de las islas perdidas allá en el mar del Norte, Kiribati, otra islita de la Polinesia. Medio Oriente y algunas regiones en conflicto son dificiles porque tenemos una manera de trabajar particular. Caminamos mucho, estar en la calle es muy importante para mostrar la vida cotidiana. Me parece muy interesante y tiene historias que valen la pena ser contadas.

- ¿No te agota la vida itinerante?

- No, la encuentro fascinante, en cada viajo aprendo, me emociono, me sorprendo por algo. A medida que voy haciendo el programa, sigo construyendo. No siento un desgaste, a veces estás un poco más casado, pero yo estoy feliz de la vida.

"La lectura fue muy importante en mi niñez. Es mi hobbie, mi desconexión, mi forma de dejar la mente vagar y fantasear".

- ¿Y este tipo de vida hace más fácil o más difícil la relación con tu mujer?

- Se hace… te acostumbras. Hay momentos que es más fácil, otros, más difícil. Lo importante es hacer las cosas bien, estar convencidos y ser francos. La verdad que hasta ahora, todo impecable con Luz, son muchos años juntos. No hay reclamos de ella, sabe cómo es mi trabajo y lo importante que es para mí. Los viajes se han transformado en una forma de vivir.

- ¿Cuántos años llevan juntos ya?

- Son 15 años y monedas, nos conocemos desde que tenemos 12, del colegio y de compartir amigos, lugares, conocidos. Creo que no nos dejamos apurar por el paso del tiempo. Siempre está la idea de casarnos, pero por ahora estamos muy bien así.