Ir al sitio

Ciudad Magazine

Notas Top

Patricia Fishman, una diosa que se abre paso como actriz

A los 18 años irrumpió en calle Corrientes. Hoy, con 24, hace camino al andar en telenovelas y películas independientes. Disfrutá de su belleza en Ciudad.com.

(Para ver las fotos en tamaño grande, hacé click sobre la imagen)

A los 18 años recién cumplidos, Patricia Fishman (hoy tiene 24) obnubiló a todos con su belleza y sensualidad en la calle Corrientes, sobre el escenario de una comedia picaresca. Tenía un promisorio futuro, incluso para incursionar como vedette. Pero no quiso ponerse las plumas. Optó por seguir preparándose como actriz. Estudió en las escuelas de Norman Briski, Hugo Midón, Agustín Arezzo y ahora empezó en el instituto de Lito Cruz. Y de a poco va viendo sus frutos.

Fue la masajista provocativa de Vecinos en Guerra, también tuvo un paso por Botineras y Graduados. En cine, fue la amante de Gonzalo Valenzuela en El amor a veces. Y a medida que suma papeles como actriz en las pantallas chicas y grandes, Patito también incursionó como conductora: hasta hace unas semanas se la podía ver todas las medianoches al frente de uno de los programas de juegos interactivos.

Patito trabajó en Vecinos en Guerra, Botineras y Graduados: "Soy actriz desde los 8 años. A los 18 años hice un vodevil, Más loca que una vaca, con Tristán, y muchos me etiquetaron como vedette. Pasa que era chica, había hecho cosas en ropa interior y después hice el click, pero nunca me interesó ser vedette".

La despampanante morocha posó en una sensual producción de fotos y le contó a Ciudad.com que hace un mes está soltera, pero que por ahora no está enfocada en volver a encontrar el amor: hoy su prioridad es seguir creciendo como actriz.

-Actriz, modelo, conductora… ¿cómo te definís?

-Soy actriz desde los 8 años. A los 18 años hice un vodevil, Más loca que una vaca, con Tristán, y muchos me etiquetaron como vedette. Pasa que era chica, había hecho cosas en ropa interior y después hice el click, pero nunca me interesó ser vedette.

-Pero con esta producción de fotos sexy vas a levantar muchos suspiros…

-Nunca dejé de hacer cosas. Sólo que antes hacía cosas más sexies, con comedias en el teatro que me llevaban a personajes más sensuales. Después de los 18 me di cuenta que me gustaba actuar, pero que no disfrutaba lo que hacía y continué haciendo un montón de cosas que quizá no tuvieron tanta trascendencia. Tal vez la gente me recuerde más por mi rol de masajista provocativa de Vecinos en Guerra, que por las películas que hice. También pasé por Botineras y Graduados.

- ¿Cómo fue tu experiencia en cine?

-Hice El amor a veces, que se estrenó en el 28° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Con la dirección de Eduardo Milewicz y las actuaciones de Gonzalo Valenzuela y Leticia Brédice, yo era la amante de Valenzuela. Además, hice La Secta, film de cine independiente que se está por estrenar, en el que soy la protagonista. Se trata de una chica secuestrada, es sobre la trata de personas. Por último, trabajé en Cartas de mi padre, donde actúo de la mujer del protagonista.

"Soy una mina inteligente y no lo digo con soberbia, sino porque no podría estar al lado de un estúpido y hay tipos de guita que... Por eso me gustaría un tipo luchador, que la pelee de abajo".

-¿En Cartas a mi padre colaboraste también de la dirección?

-Sí, ayudé en la dirección actoral. Trabajaron grosos como Raúl Rizzo, Pablo Yotich, que además fue el director, Adriana Salonia, Mabel Pessen y Roberto Peña. Fue el debut cinematográfico de Nazarena Vélez y su hija Bárbara Vélez. Hay un montón de figuras conocidas, hasta Natacha Jaitt participó. Aunque no me tocó dirigir ni a Nazarena ni a Barbarita, sólo les di sugerencias. Donde me estoy dedicando cien por ciento como asistente de Felipe Ibáñez en la dirección es en Futura, en la que están Federico Luppi, Antonio Birabent y casi seguro que Hugo Arana haga el personaje de mi papá. Es una roadmovie que trata de Buenos Aires en el futuro. Creo que va a repercutir, porque no hay películas argentinas así, esperemos que el Incaa nos apoye.

-¿Vas a continuar como conductora de Llamá y ganá?

-No, se terminó el contrato. Salía en las medianoches de Telefé, Crónica y también para México y Perú. En realidad había reemplazado a una chica que se tomó licencia por enfermedad, volvió y me dijeron que me iban a tener en cuenta para otra ocasión. En algún sentido fue mejor para mí, porque era muy repetitivo. No era como en una tira que una puede improvisar y las cosas van cambiando.

-¿Cómo sigue tu vida ahora?

-Estoy estudiando guión de cine y ensayando una obra de teatro. Estoy abierta a lo que surja, no soy una persona que tenga planeada la vida. No tengo apuro, tengo 24 años. Además, voy a estar abocada al rodaje de Futura, que arranca el 14 de abril y voy a tener que viajar por el país.

-Contanos de tu vida personal.

-Ahora estoy armando las valijas porque como se me terminó el contrato con el programa, abandono también el departamento de Palermo que me prestó la producción. Yo soy de Ituzaingó, vivo allá, me la paso viajando. De hecho, en los trabajos nunca digo que vivo lejos porque se piensan que estás en otro planeta, pero no es tan lejos. Vuelvo a la casa de mis viejos, pero en el fondo tengo como una suerte de casita con mi baño y habitación propia, patio de por medio.

"Puede ser que alguien no me guste físicamente, pero que me ponga a hablar y me encante. O al revés, que charle y dejen de gustarme. Por eso trato de no prejuzgar".

-¿Estás en pareja?

-Siempre estuve de novia, pero me peleé hace un mes. Me pone triste hablar del tema. Ahora pienso en mí, en mi trabajo. Directamente trato de no pensar en hombres para no ponerme mal y relajarme. Las cosas se dan solas, como se tienen que dar. Lo bueno es que desde que me separé, me salió mucho trabajo.

-¿Cómo tiene que ser el hombre que te conquiste?

-Buena persona, no soy una mina exigente. Aunque en realidad sí soy meticulosa porque me gusta la buena gente, y no sé si todavía quedan hombres así. No me gustan los vicios, soy antidrogas y si estoy al lado de un hombre que fuma, me molesta mucho. Además, que no sea celoso, que viva y deje vivir. En lo último que me fijo es en la billetera, pero tampoco quiero un vago, no quisiera mantener a nadie. Tampoco quiero que me mantenga. Soy un poco diferente del pensamiento de las mujeres de hoy en día, lo veo mucho en este ambiente, que se quieren salvar estando con un tipo que tiene plata. Es horrible depender de un tipo, jamás podría. De hecho, soy una linda mina, todos me dicen que puedo estar con el hombre que quiero, las típicas boludeces que te dicen. El hombre que quiera no es fácil de encontrar, porque va a ser el que me valore por lo que soy. Soy una mina inteligente y no lo digo con soberbia, sino porque no podría estar al lado de un estúpido y hay tipos de guita que… Por eso me gustaría un tipo luchador, que la pelee de abajo.

-Si te gusta un hombre, ¿lo avanzás?

-No. Soy media tonta en ese sentido. Prefiero que me vengan a buscar. Puede ser que alguien no me guste físicamente, pero que me ponga a hablar y me encante. O al revés, que charle y dejen de gustarme. Por eso trato de no prejuzgar. Lo que sí hago es una mirada potente esperando a que venga, y sino vino, no me interesa un tipo así a mi lado.

-¿Cómo cuidás tu silueta?

-Juro que no hago nada, debería empezar a hacer algo de ejercicio. Antes hacía patín, pero soy muy vaga, sólo voy de Paz Maldonado y a veces me hago detalles estéticos. Lo mío es genética. Ojo, me operé las lolas hace mucho, pero nada más. Tampoco me volvería a operar. Y debería empezar a hacer algo, porque supongo que después de los 24 las cosas se empiezan a caer, ¿no?
 

Fotos: Maxi Didari
Producción: Lola Levit
Asistente: Sol Berestovoy
Make up y pelo: Sara Botero para Rainbow Make up Studio - www.facebook.com/pages/Rainbow-Make-Up-Studio
Agradecimientos: Paz Cornú, Las Bragas y Sweet Lady
Locación: Hotel Moreno Buenos Aires - Moreno 376 - www.morenobuenosaires.com