Peteco Carabajal se reencontró con su primer hijo luego de 32 años

Peteco Carabajal se reencontró con su primer hijo luego de 32 años (Foto: Facebook)
Peteco Carabajal se reencontró con su primer hijo luego de 32 años (Foto: Facebook)

"¡Dos hermanos más lo esperan: Benicio y María, 15 primos hermanos, 217 primos sobrinos y tíos tambien! Jajajaaja. Vamos despacio...". Con estas palabras, Peteco Carabajal publicó en Facebook una de las fotos más lindas de su vida, junto a su primer hijo Juan Antonio Carabajal, con quien se encontró luego de 32 años.

La cita se dio este martes 27 de septiembre, en la Sala Calasanz de Viena, Austria, donde el famoso cantante estuvo al lado de la persona a la que buscó durante casi tres décadas y a quien le dedicó su ya mítica canción La estrella azul, que entre otras cosas dice: “Dónde estará la estrella azul, ya no podré con mi dolor, en otros cielos brillará esa estrellita del amor”.

De esta manera, Peteco logró reencontrarse con su primer hijo, que tuvo en 1984 con Úrsula, una empleada de la Embajada de Austria, quien luego dejó la Argentina. A lo largo de los años sólo hubo encuentros efímeros, ya que al principio el joven no quería una relación con su padre. Hasta que se dio el emotivo momento en la noche austríaca: “Juan fue a mi concierto en Viena y lo vi desde el escenario”, le contó Peteco a Clarín desde Zaragoza, otro punto de la gira Rienda Suelta.

“Cuando terminamos de tocar lo fui a saludar: él andaba con su mamá y con la novia. Salimos y fuimos a un bar y nos quedamos casi tres horas conversando. Por primera vez nos pudimos encontrar con Juan para hablar distendidos y riéndonos: cada uno desde su lugar. El encuentro con mis otros hijos ha sido totalmente alegre y hermoso. He podido comenzar un nuevo círculo de la vida. Yo durante 32 años estuve ligado a esta historia, siempre en silencio”, agregó, feliz.

Juan nació el 17 de abril de 1984 en el Hospital Alemán de Buenos Aires. Al poco tiempo, la relación con Peteco se cortó y Úrsula dejó el país con su hijo, rumbo a otro destino diplomático. Por años, el autor de La estrella azul escribía cartas que nunca llegaban. Hasta que -según se cuenta- con ayuda de Mercedes Sosa pudo dar con Juan en Nairobi, Kenia: el niño fue con dos guardias y Peteco le regaló un bombo legüero y una camiseta de Boca. Su hijo no hablaba castellano entonces y no logró demasiado contacto. Hasta que en 2015 hubo un primer efímero encuentro en Viena: un día antes de que Peteco se volviera al país. “Al principio, Juan no me quería atender, pero al final nos vimos con él y la madre por dos horas. Ahora a gatas es la segunda vez que lo veo de grande. Ya hubo una primera conversación para charlar sobre nuestra historia”, cerró, feliz.