Los cocineros coinciden: más que con un limón, el pollo asado sale más jugoso con un buen marinado

Los secretos para hacer el mejor pollo asado. Foto: Freepik.

El pollo asado es una de esas recetas clásicas que parecen sencillas, aunque conseguir que quede dorado por fuera y realmente jugoso por dentro puede ser más difícil de lo esperado. Uno de los trucos tradicionales consiste en colocar un limón dentro del pollo antes de llevarlo al horno.

El limón puede aportar aroma y sabor, pero su efecto sobre la humedad de la carne es limitado. Por eso, distintos cocineros recurren a una técnica previa que permite mejorar el resultado: marinar el pollo en salmuera antes de cocinarlo.

La técnica consiste en sumergir la pieza en una mezcla de agua y sal durante varias horas. De esta manera, la carne retiene mejor la humedad durante la cocción y queda sazonada de forma más uniforme. La proporción utilizada puede rondar entre los 50 y 60 gramos de sal por cada litro de agua.

Comensales 4

Ingredientes

  • Un pollo entero de entre 1,8 y 2 kilos
  • 3 ½ litros de agua fría
  • 210 gramos de sal fina
  • 2 limones
  • 40 gramos de manteca a temperatura ambiente
  • Pimienta negra molida a gusto

Procedimiento

  1. Colocar los 3,5 litros de agua fría en una olla o recipiente suficientemente grande para introducir el pollo entero. Incorporar los 210 gramos de sal y mezclar hasta que se disuelva.
  2. Sumergir completamente el pollo limpio en la salmuera. Tapar y llevar a la heladera durante toda la noche o, como mínimo, durante seis horas.
  3. Retirar el pollo de la salmuera, dejarlo 30 minutos en agua limpia y después secarlo cuidadosamente con papel absorbente tanto por dentro como por fuera.
  4. Cortar los dos limones por la mitad e introducirlos en la cavidad. Colocar el pollo sobre una rejilla y dejarlo destapado durante una hora en la heladera para que la superficie se seque.
  5. Untar toda la piel con los 40 gramos de manteca a temperatura ambiente y agregar pimienta negra a gusto.
  6. Precalentar el horno a 220 °C. Disponer el pollo sobre una rejilla y colocar debajo una bandeja que permita recoger los jugos de la cocción.
  7. Cocinar durante 20 minutos a 220 °C. Luego bajar la temperatura a 180 °C y continuar entre 50 y 60 minutos, hasta que la parte más gruesa del muslo alcance aproximadamente los 75 °C en su interior.
  8. Retirar el pollo del horno y dejarlo reposar durante 10 minutos antes de cortarlo. Este último paso permite que los jugos se redistribuyan y permanezcan dentro de la carne.

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