Llega el final de los días fríos y la polenta frita se consolida como una de las mejores recetas de confort para aprovechar los últimos platos invernales. Con un exterior supercrocante, un interior cremoso y una preparación económica, este clásico de la cocina casera es ideal como entrada, guarnición o para acompañar una picada de fin de semana.
Lo mejor de esta preparación es que requiere muy pocos ingredientes y es una excelente opción para reutilizar la polenta que haya quedado de una comida previa.
Ingredientes necesarios
Para lograr unos bastones crocantes por fuera y suaves por dentro, solo vas a necesitar:
- Polenta (harina de maíz de cocción rápida): 1 taza
- Agua, caldo de verduras o leche: 3 tazas (el caldo le suma mucho más sabor)
- Queso rallado: 50 gramos (sardo, reggianito o el que tengas en casa)
- Manteca: 1 cucharada
- Sal, pimienta y condimentos a gusto: provenzal, pimentón dulce o orégano
- Aceite para freír: cantidad necesaria
Paso a paso: cómo prepararla para que quede perfecta
- Cocinar la polenta: en una olla, calentá las 3 tazas de agua o caldo con un toque de sal. Cuando rompa el hervor, volcá la polenta en forma de lluvia revolviendo constantemente con un batidor de alambre para evitar que se formen grumos. Cociná durante 1 minute (o según las indicaciones del paquete) hasta que espese.
- Saborizar: retirá del fuego y sumá la manteca, el queso rallado, la pimienta y los condimentos que elijas. Mezclá bien hasta que todo quede integrado.
- Mouldear y enfriar (el secreto clave): volcá la polenta bien caliente sobre una fuente o asadera previamente aceitada, extendiéndola con una espátula para que quede de un grosor parejo (unos 1,5 a 2 cm). Dejala enfriar a temperatura ambiente y luego llévala a la heladera por al menos 1 hora (o 20 minutos de freezer) hasta que esté completamente firme y fría.
- Cortar los bastones: desmoldá la placa sobre una tabla y cortá tiras del tamaño de bastones de papas fritas gruesas.
- Freír: calentá abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. Freí los bastones en tandas cortas sin encimarlos para que no baje la temperatura del aceite. Cociná hasta que estén bien dorados y crocantes de todos lados.
- Escurrir y servir: retiralos con una espumadera y colocalos sobre papel absorbente. Agregá una pizca de sal parrillera por encima y servilos bien calientes.
Secretos para que no se desarmen al freír
- El frío es fundamental: nunca intentes freír la polenta si todavía está tibia. Si la masa no está bien firme y fría de heladera, absorbe aceite y se deshace en la sartén.
- Aceite a buena temperatura: si el aceite no está suficientemente caliente, los bastones se ablandarán en lugar de dorarse.
- Opción al horno: si preferís una versión más ligera, podés colocar los bastones en una placa para horno previamente pincelada con aceite y hornearlos a fuego máximo ($220^\circ\text{C}$) durante 20 a 25 minutos, dándolos vuelta a la mitad de la cocción.