Marcelo Polino, el hombre detrás del muñeco maldito

Poco a poco, se convirtió en el jurado infaltable de los programas de Tinelli. Su personaje de villano lo erigió en uno de los más polémicos jueces. Cómo llegó a convertirse en el comodín de Ideas del Sur.

Marcelo Polino, el muñeco maldito. (Foto: Ideas del Sur)
Marcelo Polino, el muñeco maldito. (Foto: Ideas del Sur)

Poco a poco, Marcelo Polino se convirtió en el jurado infaltable de los programas de Marcelo Tinelli. Su personaje de villano lo erigió en uno de los más polémicos jueces de los certámenes del Trece. Por otro lado, sus punzantes comentarios lo convirtieron en el más temido por los participantes.

La historia de Polino comenzó el 30 de enero de 1964, en la ciudad de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, donde nació y se crió. Tras la adolescencia decidió probar suerte en la Gran Capital. Después de pasar por varios trabajos, comenzó en la editorial Perfil como cadete hasta que un día, tras la ausencia de un cronista, alguien le dijo “¿te animás a escribir una nota?”, y así casi de casualidad comenzó su historia profesional, que hoy lo encuentra en su mejor momento.

El programa de Polino en Radio 10 lleva casi una docena de años liderando la franja horaria, su Ponele la firma es el ciclo de mayor audiencia en los fines de semana de América, y este año participó como juez en cuatro formatos: Soñando por bailar 2, Soñando por cantar, Bailando 2012 y Cantando 2012, todo un récord de exposición que maneja a la perfección. Jurado todo terreno.

Dentro de Ideas del Sur se desempeñó en todos los formatos Cantando, Patinando, Soñando y Bailando. Sin dudas, su participación en el concurso de baile fue la que más repercusión le dio y allí talló su inefable “muñeco maldito”. Esa simpática crueldad, que pone nerviosos a jueces y participantes, es su fuerte. Su vasta experiencia en ciclos de espectáculos (como Indiscreciones, Zap, Movete, Intrusos y Ponele la firma), le dio a este acuariano una serenidad envidiable a la hora de confrontar con sus rivales.

Su debut en Bailando fue en 2010, cuando reemplazó a Ricardo Fort. Al año siguiente, le tocó tomar el lugar de su ex amiga Carmen Barbieri, y a partir de allí nunca más se movió de la cabecera de ese jurado; ésa que alguna vez ocupó Gerardo Sofovich.

Polino tiene una vida consumida por el trabajo, no suele tomar vacaciones, no usa redes sociales ni concurre a eventos de prensa, y calla mucho de lo que sabe. Su vida es realmente un misterio. Quizás allí se esconde uno de los secretos de la perdurabilidad de su éxito.

Marcelo atravesó centenas de controversias y peleas mediáticas. Recibió golpizas como notero y una cachetada como panelista. Es testigo privilegiado de los últimos 25 años del mundo del espectáculo.

Sin dudas, es un personaje criticado por muchos famosos, pero este año batió otro récord valorable: ser temible para la mujer que venció a la muerte. Tras su primer baile, la sonrisa inquebrantable de Verónica Perdomo casi tambalea con el juez: “Le tengo miedo a Polino”, dijo la participante antes de la devolución. A lo que el periodista, en una muestra más de su astucia, le respondió: “Después de todo lo que pasaste, enfrentarte conmigo no es nada. Si vos venciste a la muerte, yo te pongo un 10, antes que me agarres a patadas”. ¡Un Polino brillante!