Con la llegada de septiembre y el florecimiento de la vegetación en la Argentina y el inminente inicio de la primavera marca también la temporada alta de las alergias. El incremento de la concentración de polen en el aire, sumado a los días secos y ventosos, activa la respuesta del sistema inmunológico en millones de personas en todo el país.
A continuación, detallamos las afecciones más comunes de esta época, sus síntomas característicos y las recomendaciones médicas para prevenirlas y tratarlas.
Las 3 alergias más comunes en septiembre
Durante esta etapa del año predominan las alergias de tipo respiratorio y ocular, desencadenadas principalmente por la polinización de árboles (como el plátano, el olmo o el fresno en la región pampeana) y gramíneas:
- Rinitis alérgica estacional: es la manifestación más extendida. Ocurre cuando las partículas de polen entran en contacto con las mucosas nasales. Provoca estornudos continuos, secreción nasal transparente (agua en la nariz), picazón en el paladar o garganta y congestión.
- Conjuntivitis alérgica: afecta de forma directa a la superficie ocular. Produce picazón intensa, enrojecimiento, lagrimeo constante y sensación de molestia ante la luz solar.
- Exacerbación del asma bronquial: para quienes padecen hiperreactividad bronquial, la inhalación masiva de polen e irritantes ambientales puede desencadenar o empeorar broncoespasmos, sensación de falta de aire, silbidos en el pecho y tos seca.
- Cómo tratarlas: opciones farmacológicas y médicas
El abordaje de la alergia estacional requiere diagnóstico profesional para descartar cuadros infecciosos (como resfríos o gripes). Los tratamientos habituales incluyen:
- Antihistamínicos de segunda generación: ayudan a bloquear la acción de la histamina, aliviando la picazón, la secreción nasal y los estornudos sin generar somnolencia severa.
- Corticoides nasales y colirios: para controlar la inflamación de la mucosa nasal y el enrojecimiento ocular en cuadros moderados a severos.
- Inmunoterapia (vacunas para la alergia): indicada por especialistas para casos crónicos o severos. Es el único tratamiento que actúa sobre la causa de fondo para desensibilizar al paciente frente al alérgeno a largo plazo.
Importante: se desaconseja la automedicación de descongestivos nasales en aerosol por más de 3 a 5 días, ya que pueden generar un efecto rebote (rinitis medicamentosa) y empeorar el cuadro.
Recomendaciones para reducir la exposición al polen
Pequeños ajustes en la rutina diaria ayudan a minimizar los síntomas durante las semanas de mayor floración:
- Ventilar con moderación: mantener las ventanas abiertas solo por 15 o 20 minutos por la mañana y dejarlas cerradas durante la tarde.
- Protección al salir: utilizar anteojos de sol en la vía pública para proteger la mucosa ocular.
- Higiene al regresar a casa: bañarse o lavarse la cara y la cabeza al volver de la calle ayuda a remover el polen depositado en el cabello y la piel.
- Cuidado de la ropa: evitar secar la ropa recién lavada al aire libre en días de mucho viento, ya que el polen se adhiere fácilmente a las telas húmedas.
- Uso de filtros: si se viaja en auto, hacerlo con las ventanillas subidas y con el aire acondicionado en modo recirculación.