Andy Kusnetzoff desplegó un duelo sin filtros, ajeno a los protocolos del adiós fácil. A través de su cuenta de Instagram, el conductor decidió no arrodillarse ante ninguna lógica y despedirse de su amiga, Ernestina Pais.
“Hay muertes que uno entiende. O por lo menos intenta entender. Y hay otras que te dejan en shock, mirando un punto fijo, sin saber muy bien qué decir. La muerte de Ernestina me pegó así”. Pocas veces una frase resume tan bien el terror de lo irreparable.
“Nos conocimos en el colegio”, escribió Andy. “Éramos chicos”. Y esa frase encierra lo que fuimos y lo que ya no seremos: porque cuando se va alguien que nos conoció así, en el barrio, en el colegio, en la adolescencia donde se fragua el corazón, algo de nuestra propia juventud se desmorona sin remedio.
EL HILO QUE NUNCA SE CORTA DEL TODO
Lo que Andy revela en su texto es una amistad que no necesita el roce cotidiano para existir. “Hay personas con las que nunca perdés del todo el hilo. Porque son de las tuyas”, apunta con la precisión de quien sabe que los vínculos profundos funcionan como las constelaciones: aunque no las mires, siguen brillando en el cielo.
Ernestina era de esas personas. Del “mundo que compartimos tantos: el mismo colegio, la misma generación, el humor, las noches, las charlas, la radio, Metro, CQC”.
Es el dolor de entender, brutalmente, que mientras “tratábamos de entender y de ayudar, aunque sea desde la radio, a nuestros compatriotas de Venezuela” y “hablábamos del Mundial, de fútbol, de la vida que no se detiene”, Ernestina ya no estaba.
LA VELOCIDAD DEL TIEMPO Y LA IMPOTENCIA
Hay un párrafo en el relato de Andy que duele como una puñalada: “Hay días en los que uno siente que el tiempo empieza a apurarse. Que de golpe ya no se van los padres de nuestros amigos, sino nuestros amigos, nuestra generación, la gente con la que crecimos”.
“Me gustaría hacer algo, pero no sé qué hacer. Y quería decir algo, pero no sé qué más decir”, confiesa Andy Kusnetzoff en el final de su despedida. Y en esa impotencia reside toda la elegancia del adiós.