Ocurrió en Córdoba, cuando la funeraria responsable del velatorio de las dos jóvenes confundió los cuerpos de las víctimas. La madre de una de las difuntas se llevó la sorpresa luego de abrir el cajón.
Candela Bonaldi Martínez y Eliana Benítez, murieron a causa de heridas graves como consecuencia del vuelco de su automóvil. El accidente provocó dos muertos y otras tres personas que venían en el vehículo resultaron heridas.
Caruso, la empresa encargada del servicio funerario, cruzó erróneamente los ataúdes dejando el cuerpo de Candela en la habitación de la familia Benítez, y viceversa. Ambas ceremonias se hicieron en el mismo lugar, pero tenían diferentes horarios e iban hacia diferentes cementerios.
“En la morgue me dijeron que el cuerpo de mi hermana estaba bien y que íbamos a poder velarla a cajón abierto", explicó un familiar de Benítez. Luego de unas horas llamaron de la empresa funeraria para avisarle que el cuerpo de su hermana "estaba muy golpeado y que sugerían que (el velatorio) fuera a cajón cerrado".
Los funerales de las dos jóvenes se desarrollaron con normalidad, pero poco antes del final llegó la familia Benítez a dar el pésame a los Bonaldis, y en ese momento la madre de Candela expresó sus sospechas sobre el cuerpo que estaba en el cajón. El llamado de la funeraria hizo dudar a las familias y así terminaron descubriendo lo impensado.