Alex Rodríguez y su simple pero efectivo training

Un consumo fresco y sano, acorde a su requerimiento, fue clave para que el grandeliga se mantuviera en excelentes condiciones.

Alex Rodríguez y su simple pero efectivo training
Alex Rodríguez y su simple pero efectivo training

El magazine Men’s Journal quiso conocer un poco de la rutina diaria del ex Yankee Alex Rodríguez, quien se consideró una persona muy meticulosa con lo que se alimentaba, y lo que hacía para verse y sentirse de maravilla.

Así se supo de algunos datos curiosos de A-Rod para llevar una dieta saludable, a pesar de tener una apretada agenda semana tras semana. Veamos.

Como grandeliga, te dedicabas a jugar 162 encuentros por año. ¿Qué comías cuando estabas en tu momento?

Claras de huevo, avena, pechuga de pollo, arroz integral, pescado, carne, ese tipo de cosas. Por supuesto, sin mantequilla, azúcar o aceite, nada de esa locura. Y usualmente con verduras al vapor. Si me siento mal de energía, siempre tengo una batata de reserva. Aún mantengo parte de esa alimentación. Lo reduzco a lo más simple.

¿Qué hay de tu desayuno? ¿Lo mantenés lo más básico posible?

Seguro. Sólo claras de huevo cada mañana, un poco de avena y un vaso de Vita Coco… eso es todo.

¿Cómo terminás formando parte del equipo de Vita Coco, como su portavoz?

Me gustaba incorporarlo a mi dieta. Lo tomaba todas las mañanas con el desayuno para mantenerme hidratado. Es bueno. Tiene 15 veces más potasio que cualquier otra bebida deportiva y muchos electrolitos. Comencé a hablarles a mis compañeros de ella, y les gustó.

Sobre el entrenamiento, ¿te arrepentís de haber hecho algo en tu juventud, si pudieses conversar con un A-Rod más chico?

No, nada en absoluto. Es una evolución. Seguís aprendiendo. Aprendés de tus errores, aprendés de diferentes filosofías de entrenamiento, pero todo sucede por una razón y me llevó hacia grandes cosas, a lo que terminé siendo.

Fuiste y te mantenés en parte como un atleta muy disciplinado. ¿Qué te motiva?

Se trata de alcanzar un máximo potencial. Todos los días que te levantas quieres alcanzar tu potencial. Por supuesto, existe el temor al fracaso. Creo que cualquiera que haya tenido éxito en cualquier nivel lo teme.