Los primeros auxilios pueden ser determinantes durante los minutos que transcurren entre un accidente y la llegada de asistencia médica. Sin embargo, muchas de las prácticas que se repiten en los hogares están basadas en creencias populares y pueden terminar agravando una lesión.
Limpiar una herida con alcohol, colocar dentífrico sobre una quemadura, recurrir al barro para una picadura o echar la cabeza hacia atrás cuando sangra la nariz son algunos de los errores más extendidos.
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La clave está en actuar con calma, evitar intervenciones innecesarias y pedir asistencia profesional cuando la gravedad de la situación lo requiera. Los primeros auxilios apuntan precisamente a brindar una respuesta inmediata y segura hasta que la persona pueda recibir atención especializada.
Los errores más comunes al brindar primeros auxilios
Usar alcohol para limpiar una herida. Aunque suele asociarse con la desinfección, no es la opción recomendada para la limpieza inicial de una lesión de la piel. En heridas menores, el lavado con agua y jabón permite retirar suciedad y disminuir la contaminación.
Si existe sangrado, se debe ejercer presión directa con un elemento limpio, como una gasa o tela, y mantenerla. Una vez controlada la hemorragia, la lesión puede cubrirse para protegerla.
Colocar dentífrico, manteca u otros productos sobre una quemadura. Los remedios caseros no son aconsejables. La primera medida consiste en enfriar la zona afectada con agua corriente y evitar sustancias que puedan irritarla o dificultar su posterior evaluación. Si la quemadura es extensa, profunda o presenta otros signos de gravedad, se necesita atención médica.
Poner barro sobre una picadura de insecto. La sensación de alivio está vinculada principalmente con el frío, pero utilizar barro puede contaminar la zona. Las compresas de agua permiten reducir la inflamación sin recurrir a esta práctica.
Ante una picadura también es importante prestar atención a posibles signos de una reacción grave, como inflamación excesiva, hinchazón de labios o párpados, dificultad respiratoria o agitación. En esos casos se requiere asistencia médica inmediata.
Llevar la cabeza hacia atrás cuando sangra la nariz. Esta posición no frena la hemorragia y puede hacer que la sangre pase hacia la garganta. Lo indicado es mantener la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante y comprimir la parte blanda de la nariz de manera continua durante varios minutos.
Retirar un objeto clavado en el cuerpo. Sacarlo por cuenta propia puede aumentar el sangrado o agravar una lesión interna. La prioridad es evitar manipularlo innecesariamente y solicitar asistencia médica.
Aplicar calor inmediatamente después de un golpe o una lesión. En traumatismos recientes, el calor puede favorecer el aumento de la inflamación. El frío local, aplicado de manera adecuada y sin contacto directo prolongado con la piel, puede ayudar a disminuirla.
Qué hacer ante atragantamientos, convulsiones y otras emergencias
El atragantamiento requiere especial atención. Si la persona puede toser con fuerza, debe permitírsele hacerlo. Cuando la obstrucción es grave y no puede hablar, respirar o toser eficazmente, se deben aplicar las maniobras de primeros auxilios correspondientes y solicitar ayuda de emergencia. Los golpes entre los omóplatos forman parte de las técnicas utilizadas para intentar liberar la vía aérea.
Otro error habitual aparece frente a una convulsión: intentar sujetar la lengua o introducir algún elemento en la boca. No debe hacerse. La prioridad es proteger a la persona de golpes, despejar el espacio que la rodea y colocar algo blando debajo de su cabeza. Una vez finalizada la convulsión, puede colocársela de costado si es posible y solicitar asistencia médica.
Los golpes fuertes en la cabeza también requieren vigilancia. Vómitos, somnolencia inusual, pérdida de conocimiento o cambios de comportamiento son señales para buscar atención profesional.
En cualquier emergencia, la regla fundamental es no realizar maniobras que se desconocen ni recurrir automáticamente a remedios caseros. Los primeros auxilios buscan evitar que la situación empeore, mantener a la persona segura y facilitar la llegada de asistencia profesional cuando sea necesaria.