El regreso de Bryan Adams a la Argentina fue una verdadera celebración para los amantes del rock clásico.
El artista canadiense volvió al país después de siete años y brindó un show contundente en el Movistar Arena, donde repasó casi cinco décadas de carrera frente a miles de fanáticos que colmaron el estadio.
Con una trayectoria repleta de premios y una colección de hits que marcaron a varias generaciones, Adams demostró que a sus 66 años mantiene intacta su energía sobre el escenario.
Durante casi dos horas y media, el músico ofreció un concierto cargado de nostalgia, baladas inolvidables y un espíritu rockero que sigue siendo la esencia de su identidad artística.

Un comienzo íntimo que sorprendió al público
Lejos de abrir el recital con una explosión sonora, Bryan Adams optó por una entrada inesperada y mucho más cercana. El cantante apareció sobre una pequeña tarima ubicada al fondo del estadio, acompañado únicamente por su guitarra y una armónica.
Desde allí interpretó versiones acústicas de clásicos como “Can’t Stop This Thing We Started”, “Straight From The Heart” y “Let’s Make a Night to Remember”, generando un clima íntimo que contrastaba con la magnitud del recinto.
Luego se trasladó al escenario principal junto a su banda y el show cambió por completo de tono. La potencia del rock se hizo presente con temas como “Run to You”, “Somebody” y “18 Till I Die”, que desataron la euforia del público.
Un recorrido por sus grandes clásicos
El concierto fue un repaso exhaustivo por la carrera del artista. A lo largo de más de 30 canciones, Adams alternó sus grandes éxitos con temas de su más reciente álbum, “Roll With The Punches”, que da nombre a la actual gira mundial.
El show incluyó momentos de alto voltaje rockero, pero también pasajes románticos que definieron gran parte de su popularidad internacional en los años 80 y 90.
Entre los momentos más celebrados de la noche se destacaron:
- “Please Forgive Me”
- “Heaven”, interpretada en una versión más acelerada
- “Have You Ever Really Loved a Woman?”
- “(Everything I Do) I Do It For You”
- “When You’re Gone”
Cada una fue coreada por el público de principio a fin, confirmando el lugar privilegiado que Adams ocupa en la memoria musical de varias generaciones.

Un show simple, directo y centrado en la música
A diferencia de muchas producciones actuales, el espectáculo se caracterizó por su sobriedad. Una gran pantalla LED funcionó como fondo escénico, mientras el foco estuvo completamente puesto en la música.
Vestido con su clásico look de remera negra, campera y jeans, Adams se mostró cercano y relajado. Durante el concierto incluso se tomó una selfie con una fan, gesto que reforzó el clima de complicidad con el público.
La banda que lo acompañó —integrada por Luke Doucet en guitarra, Gary Breit en teclados y Pat Steward en batería— ofreció un sonido sólido y versátil, capaz de pasar del rock crudo a las baladas románticas con total naturalidad.

Un final a pura emoción
El cierre del recital fue una explosión de nostalgia. Bryan Adams guardó para el final algunos de sus temas más emblemáticos, que hicieron cantar a todo el estadio.
El tramo final incluyó:
- “Summer of ’69”
- “Cuts Like a Knife”
- “All for Love”, la balada que grabó junto a Sting y Rod Stewart para la película Los tres mosqueteros.
Antes de despedirse, el músico se mostró visiblemente emocionado y dejó un mensaje que generó una ovación inmediata.
“Muchas gracias por venir. He tocado varias veces en Argentina, pero el de esta noche fue el mejor concierto de todos”, aseguró.
Con un repertorio repleto de clásicos, una conexión genuina con el público y un espíritu rockero intacto, Bryan Adams demostró una vez más por qué sigue siendo una de las grandes leyendas vivas del rock.



