Suena en una baldosa

El 29 de enero sale a la venta en Europa el DVD del documental "Zidane, un retrato del Siglo XXI", que viene con soundtrack de Mogwai. De Santa Maradona al punk de los hooligans, pasando por la futbolización del rock argento, Motörhead como sponsor oficial de un equipo y el soundtrack del FIFA 2006, el fútbol ya es cosa de músicos: opinan el Mono Germán Burgos, el Rifle Pandolfi, Toti de Jóvenes Pordioseros, y Damián Celedón de Guasones.


ZIZOU ZIDANE. Mogwai le puso música a su juego.


Si hay un acertijo, hay una respuesta. Aunque a veces puede que no. Y si no, que comparezcan como testigos los cientos de defensores que enfrentaron al francés Zinedine Zidane. Rústicos algunos, técnicos otros, los guardianes del área grande pocas veces descifraron los acertijos que la cintura de Zizou lanzaba en cada amague o enganche. Pero, claro, tan acostumbrado durante años estuvo el francés a ser él quien los formulara, que cuando el italiano Marco Materazzi lo sorprendió con uno que abarcaba 249 posibles respuestas, se mareó y le aplicó un cabezazo. Un frentazo que no sólo valió una roja, sino que lo convirtió en el personaje del deporte en 2006 y, además, devino en múltiples negocios: inspiró una línea de ropa italiana, videojuegos, una canción y una película que participó del Festival de Cannes y que desde el 29 de enero estará disponible en DVD.

"Zidane, un retrato del Siglo XXI", tiene la misma duración que un partido de fútbol, 90 minutos, y fue grabada en tiempo real por 17 cámaras durante un encuentro del Real Madrid, la temporada pasada. "Buscamos música que sirva para mostrar hasta qué punto se puede concentrar un jugador como Zidane dentro de la cancha. Los músicos construyeron una música rica y compleja que cubrió todas nuestras necesidades", dijo Phillipe Parreno, uno de los directores, durante la presentación. Para el soundtrack del documental, eligieron a Mogwai -le deben su nombre a la criatura de la película Gremlins-, una banda de rock escocesa y así sumaron un nuevo capítulo a la estrecha relación entre fútbol y rock, un fenómeno que no sólo es patrimonio del rock chabón. Su globalización va desde Mano Negra con Santa Maradona hasta la OI Music, el street punk inglés que nació de la mano de la clase obrera a fines de la década del 70 y que le puso música a la violencia hooligan.

De este lado del mundo, hace rato que, por ejemplo, Los Auténticos Decadentes y su rock festivo se convirtieron en banda de sonido de todas las divisionales. "La verdadera comunión entre el fútbol y la música es cuando la hinchada incorpora temas de distintas bandas a sus colores. Ahí es donde se manifiesta esa comunión. Es un certificado de popularidad, un logro musical", asegura el Mono Germán Burgos, arquero rockero, desde Madrid. En esa sintonía suena el Rifle Fernando Pandolfi, aquel talentoso delantero de Vélez y Boca. "A veces, se genera un himno con una canción y se canta toda la vida más allá de que el grupo ese no exista más", dice con la misma convicción con la que en el 2000 sacudió el hermético ambiente de la redonda cuando colgó los botines para dedicarse a su pasión, esa que hoy lo tiene a días de sacar primer disco con su banda Mil Hormigas.

Para el ex arquero de Ferro, River, Atlético Madrid, la Selección y actual líder de The Garb, "el fútbol y el rock traducen una intensidad, una pasión que no te lo da otra cosa". Aunque, aclara: "Igual son distintos, porque uno es de día (el fútbol) y el otro es de noche (el rock). Aparte, la música abarca todos los colores y no divide, o no tendría que dividir, tanto como el fútbol". Claro que la futbolización del rock no es sólo producto del secuestro de canciones por parte de las hinchadas, sino que los rockeros también dedican canciones a los jugadores –Los Piojos, Ratones Paranoicos y Calamaro a Diego Maradona, por caso- y a los colores que aman –Attaque 77 a Boca, Die Toten Hosen al Bayern Munich-.

"Es lógica la relación: ¿a quién no le gusta jugar al fútbol? ¿A quién no le gusta estar relacionado con el mundo del rock?", afirma Damián Celedón, baterista de Guasones, al tiempo hace hincapié en el ritual de las banderas como un nudo entre los dos planetas. "Sin dudas que el rocanrol está futbolizado. Te dicen aguante esta banda y no aguante esta otra. Es como ser de un sólo equipo. Y es un garrón que se lo tomen así, porque la música está hecha para disfrutarla en todos sus géneros", sostiene Toti, cantante de los Jóvenes Pordioseros, banda a la que La 12 le "robó" Descontrolado. Y sigue: "Los pibes adoptaron a las bandas como a un equipo de fútbol y sobretodo a las que venimos creciendo, porque creen (los fans) que fueron ellos los que te llevaron a ese lugar".

Como si fuera poco, juegos como el FIFA 2006 abrazan cada vez más rock en el soundtrack y entonces se puede dibujar una chilena con Ronaldinho al compás de Lila (Oasis), al ritmo de Daft Punk Is Playing At My House (LCD Soundsytem) o de Feels Just Like it Should (Jamiroquai). Hasta los rudos de Motörhead se convirtieron en sponsors de un equipo Sub 10, el Greenbank FC, de Lincoln.

Y si bien, los casos del "Kun" Agüero grabando un tema con Los Leales o Carlitos Tevez apadrinando a Piolavago se vinculan a la cumbia, forman parte de un fútbol que ya nada tiene que ver con jugar a la pelota. O será como dice el Mono, que "es importante que el futbolista intente otras cosas porque un día todo se termina. Después, que la sociedad lo acepte o que seas bueno o malo, es otra cosa".