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Pablo Echarri encabeza Atrapa a un ladrón: "A esta altura tomo como un regalo ser parte de este proyecto"

El actor encarna a Juan Robles en la adaptación de la película de Alfred Hitchcock que se puede ver por Telefe y Flow.

Entrevista exclusiva con Pablo Echarri: "Soy un privilegiado y un agradecido de la vida"
A días de haber cumplido 50 y con su nuevo proyecto sobre ruedas, Pablo Echarri habló de su pleno presente con Ciudad.
 
Atrapa a un ladrón es el nuevo contenido audiovisual que protagoniza el actor junto a la española Alexandra Jiménez y que se puede ver los miércoles a las 23.15 en Telefe y ya está la serie completa disponible por Flow. Se trata de una jugada adaptación, con toques argentinos, del célebre film Para atrapar al ladrón (1955) de Alfred Hitchcock: la historia de una pareja que se enamora en Barcelona, pero sin conocer todos los detalles del pasado de ambos.
 
"Nunca pensé que me iba a llegar algo así en tantos años que llevo en este oficio", reconoce Echarri, al tiempo que sorbe un café y se entrega a la charla.
"Estoy feliz porque poder ser parte de esto a esta altura lo tomo como un regalo. Son esas cosas que vienen de golpe, te suena el teléfono y te la proponen. Hay que estar a la altura y tratar de aggionarse y de meterse en un esquema y un lenguaje diferente al que yo estoy acostumbrado a contar en televisión. Yo soy más un 'hijo del melodrama'".
 
-¿Cómo es para vos interpretar al personaje principal de esta serie adaptada de una película de Hitchcock?
 
-Es muy interesante. Esta historia es una de las que salían un poco del suspenso y está más basada en la comedia, con amor en el medio. Estoy feliz porque poder ser parte de esto, a esta altura, lo tomo como un regalo. Son esas cosas que vienen de golpe, te suena el teléfono y te la proponen. Hay que estar a la altura y tratar de aggionarse y de meterse en un esquema y un lenguaje diferente al que yo estoy acostumbrado a contar en televisión. Yo soy más un "hijo del melodrama". Los comienzos en la actuación en mi casa vienen de la novela, el melodrama en donde se escarba, se extiende y cuanto más dramático y lacrimógeno, mejor. Acá es todo lo contrario, en este tipo de contenidos lo que manda es la estructura policial y el suspenso, está presente el amor y los conflictos interpersonales; hay traición, dolor, alegría... pero hasta ahí, son pinceladas.
 
-¿Qué ve el público en Atrapa a un ladrón?
 
-El público se va a encontrar con un mecanismo de relojería que te lleva a descubrir la verdad. En el medio hay algo particular: Juan Robles, mi personaje, viene de robar obras de arte en sus juventud con sus amigos, además de que su familia también era parte. Su mujer, y madre de su hija pequeña, se enferma y antes de morir le pide por favor que se retire. Él lo hace y viaja a España a comenzar una nueva vida. Ahí se enamora perdidamente de Lola Garay, que es el personaje que encarna Alexandra Jiménez, que tiene la particularidad que es policía. ¡Y una policía de armas tomar! Ella no conoce el pasado de Juan y se unen en un amor y una boda fantástica a la vera del Mediterráneo. Ahí reciben una noticia en la que el pasado vuelve de una forma muy impactante. Juan va a tener que volver a ayudar a su tío que está injustamente acusado de cometer un crimen que nunca cometió y Lola va a empezar a descubrir cuál fue el pasado de Juan.
 
-¿Cómo fue la preparación de tu personaje?
 
-El proceso de construcción del personaje radicó mucho en mi memoria visual y emotiva de este tipo de contenidos. Siempre me gustó este género policial, brillante, romántico. Lo veía en Moonlighting (con Bruce Willis y Cybill Shepherd), aunque acá hay más presencia de amor. Javier Olivares, que es el adaptador, logra adecuar ese género tan estadounidense a la realidad argentina. Lo glamoroso se mantiene, pero cuando ves a los personajes, les pasan cosas más ligadas a lo nuestro. Creo que ahí gana mucho. 
 
-¿Viste la película, protagonizada por Cary Grant y Grace Kelly?
 
-No la vi. Generalmente no veo las películas en las que me toca trabajar después en un contenido adaptado. Me parece que adosa miedos o inseguridades y si bien se sostiene la estructura, es un punto de partida para construir nuevos personajes, para poder abrir el esquema artístico. Son más personajes y más escenas, ya que es una película de una hora cuarenta contra diez "peliculitas" de una hora. Hay historias secundarias, hay ingredientes de los personajes que llevan la historia hacia adelante para hacerla atractiva. Traté de no influenciarme mucho, pero la veré ahora.
 
"Vivo con grandilocuencia haber cumplido 50 años porque el número impacta. Después, soy un privilegiado y un agradecido de la vida. He vivido y vivo una vida fantástica, maravillosa, de sueño. Desde mi infancia, por la familia que me tocó, por mis amigos y por cómo encontré este oficio, me fui detrás de mi sueño y logré tener un lugar preponderante, importante".
 
-¿Cómo te resultó como actor ser parte de este nuevo formato de ficciones?
 
-Creo que la evolución de la ficción televisión en el mundo ha ido por este lado y me parece muy bien. Te da la posibilidad de desarrollar con un gran nivel de detalle a los personajes, el ingrediente que más se destaca es justamente darles riqueza a los personajes. Creo que es el presente y el futuro. Me siento muy bien por ser parte de uno de los primeros proyectos producidos casi enteramente en Argentina, si bien es de Viacom International Studios con Cablevisión para Telefe, para todas las señales de Paramount en el mundo y para Flow. También me genera esperanza que se multiplique la producción de este tipo de contenido. Creo que tenemos las capacidades, artísticas y el talento en un sector que necesita un impulso como cualquier tipo de industria que puede llegar a impulsar no sólo el aspecto cultural sino también el PBI de un país. La industria audiovisual en el mundo se ha vuelto una de las que más explosión ha tenido en el mundo y hay muchos países como Brasil, Chile, Colombia, México que se han metido en ese pelotón y están creciendo y produciendo. Son referentes a los que nos queremos pegar y tenemos muchas posibilidades de sumarnos a ese pelotón de países, que inyectaron esta industria y la crearon.
 
-¿Y como espectador?
 
-Me gusta mucho este tipo de contenidos. No he sido un gran espectador televisivo, pero sí de este tipo de series. Ahora con los años me atrapa mucho más lo que esté más cercano a las tragedias, los dramas crudos y duros, los que te impactan por el nivel de drama de los protagonistas. Me generan ansiedad; si los veo a la noche no me dejan dormir, pero son los que me vuelan la cabeza. Es tan fantástica la oferta y por eso siento que es un formato que vino para quedarse. Y ahora la televisión se ve así: uno va tras el contenido que elige. Antes uno veía lo que la televisión te ofrecía. Y el boca a boca es maravilloso. Me encanta cuando encuentro esa "gema".
 
-¿Cuál de todos estos contenidos te gustó en el último tiempo?
 
-No voy a ser muy original, pero me ha gustado mucho Peaky Blinders, Game of Thrones. Ahora estoy con El cuento de la criada, me parece algo que también te vuela la cabeza. Black Mirror también me generó algo así, eso de que "el mundo puede ser así". No es ver cualquier entretenimiento.
 
-Cumpliste 50 años el 20 de septiembre... ¿cómo los sentís?
 
-Lo vivo con grandilocuencia porque el número impacta. Ni hablar al verlo en la torta. Después, soy un privilegiado y un agradecido de la vida. He vivido y vivo una vida fantástica, maravillosa, de sueño. Desde mi infancia, por la familia que me tocó, por mis amigos y por cómo encontré este oficio, me fui detrás de mi sueño y logré tener un lugar preponderante, importante. Fui evolucionando y cambiando el orden de prioridades y transformándome en este hombre que soy. Tengo asignaturas pendientes que son proyectos, que no tienen el carácter de cosas que no pude hacer, sino que haré, así que me encuentra bien parado, bien anímicamente, espiritualmente y físicamente. Me siento bien. Y mucho más establecido y simple para resolver las cuestiones más complejas. Así que, bienvenidos.
 
-Y algo menos profundo: ¿qué recibiste de regalo?
 
-Me regalan siempre vinos y whiskies, creo que tienen una muy mala imagen mía. Les digo a todos que es recreativo, que no es de todos los días y que disfruto con moderación, ja, ja. Me emociona cuando mis hijos se acuerdan de mi cumple sin que se los tenga que decir... Ellos están ocupados en sus cosas. Yo era igual. Capaz a las diez de la noche me lo cruzaba a mi viejo y me acordaba que era su cumpleaños, así que ya con que se acuerden me resulta maravilloso.