El Marginal, furor de audiencia: las 4 claves del boom de la TV

La serie de la Televisión Pública se transformó en un suceso y en Ciudad te contamos por qué.

Las 4 claves del boom de El Marginal

El Marginal, la serie producida por Underground, escrita por Adrián Caetano, se ha convertido en uno de los grandes éxitos nacionales de la ficción.

El drama policial ambientado en un penal que tuvo una gran primera temporada, ahora volvió a ser un suceso en la segunda con una serie de capítulos, que se pueden ver por la Televisión Pública.

¿No querés quedarte afuera del boom? No te preocupes, todavía estás a tiempo de sumarte.

Acá las cuatro claves por las que El Marginal se convirtió en un éxito internacional.

1. REALISMO CARCELARIO:

La serie fue filmada en la cárcel abandonada de Caseros, lo que le da un enfoque particularmente realista y sórdido de un mundo al que muy pocas personas tienen acceso o siquiera conocimiento. Además la serie está musicalizada a la perfección: los Redondos, cumbia villera y cumbia santafesina, es lo que más suena en el penal.

2. IMPECABLES ACTUACIONES:

A la acertada ambientación se le suman grandes actuaciones que hacen imposible no meterse de lleno en la historia narrada. Nicolás Furtado, que interpreta a Diosito, contó que para preparar el papel se metió en la Villa 31 y hasta durmió en una plaza la noche anterior al casting.

3. LA HISTORIA:

El Marginal, además de mostrar una realidad, también cuenta una historia. La de un expolicía que entra al penal como infiltrado y los vínculos entre las distintas bandas del penal. La narración da varios giros pero durante toda la serie queda en evidencia que en el penal impera una sola ley: la del más fuerte.

4. CRÍTICA SOCIAL

Sin necesidad de hacerlo explícito, uno de los elementos más fuertes de El Marginal es la crítica al sistema penitenciario argentino. Una crítica que se observa desde el primer capítulo y que no necesita más que mostrar una realidad conocida y preexistente: la de una cárcel superpoblada, en estado sumamente precario y donde los crímenes y la corrupción son moneda corriente.