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Información exclusiva: la reconciliación secreta de Laurita Fernández y Nico Cabré

El actor fue al barrio donde vive la conductora, y pasearon a los mimos por la calle, según pudo saber Ciudad.

La reconciliación secreta de Laurita Fernández y Nicolás Cabré: abrazos, mimos y caminata en Núñez
La reconciliación secreta de Laurita Fernández y Nicolás Cabré: abrazos, mimos y caminata en Núñez

El viernes por la tarde, y a la vista de todos, Laurita Fernández (29) y Nicolás Cabré (40) dieron un paso más tendiente a recomponer su relación sentimental, cuando salieron a pasear a las tres de la tarde juntos de la mano por el barrio porteño de Núñez. La zona del norte de la ciudad es donde la conductora de Cantando 2020 tiene su departamento de soltera, y hasta donde se dirigió el actor para verla.

Allí mismo fueron vistos pese a que intentaron pasar desapercibidos con sus barbijos, según pudo saber Ciudad. Lejos de ser un encuentro de dos ex que se juntan para resolver cuestiones pendientes, Laurita y Nico expresaron el profundo cariño que se tienen con abrazos, mimos y miradas cómplices.

Por más que sobren las manifestaciones de amor, la pareja se niega a dar por confirmada su reconciliación incluso hasta a sus más íntimos, tal averiguó este sitio. Es más, esa misma noche la artista había jugado al misterio cuando Ángel de Brito le preguntó por las versiones de que había vuelto con Cabré: “Estamos ahí, como en un…”.

La explicación para esa actitud es simple. Laurita y Nicolás están dándose una segunda oportunidad para poner a prueba sus sentimientos mutuos, quieren ir despacio para no ilusionarse y luego salir lastimados. Por ahora transitan las mieles del volver a elegirse sin presiones, y por esa misma razón tampoco tomaron una determinación concreta respecto a la casa que compraron a medias en el barrio cerrado Haras Del Pilar La Pradera, en la localidad bonaerense de Pilar.

El tiempo dirá si la sucesión de salidas se transforma en un compromiso sólido, y Nicolás Cabré y Laurita Fernández finalmente se la juegan por blanquear el noviazgo, pero sobre todo, a convivir en la casa que apostaron que sería donde formen su propia familia.