Habla el psicólogo Gervasio Díaz Castelli, amigo de Rocío Gancedo: "Nunca dio señales ni alarmó a su familia sobre un desenlace así"

Le contó a Ciudad cuál era el vínculo con la modelo y explicó cómo acompaña a los seres queridos de la ex Gran Hermano 2011.

Gervasio Díaz Castelli, amigo personal de Rocío Gancedo y su familia: Nunca dio señales ni alarmó sobre un...
Gervasio Díaz Castelli, amigo personal de Rocío Gancedo y su familia: Nunca dio señales ni alarmó sobre un...

La muerte de Rocío Gancedo (29), quien decidió quitarse la vida arrojándose al vacío desde el quinto piso del balcón de su departamento, dejó shockeados a sus seres queridos, quienes más allá de sus problemas de depresión no imaginaban un final así.

Gervasio Díaz Castelli, licenciado en Psicología, a cargo del #ConsultorioAbierto en las redes de Ciudad y amigo personal de la ex Gran Hermano 2011 y su familia, habló con este sitio tras el trágico desenlace.

"El padre de Rocío murió hace un año y dos meses y a partir de eso, ella se desordenó mucho y nunca más fue la misma. Incluso pidió internarse porque se sentía muy al límite. No hay culpas en estos casos, pero la realidad es que nunca pudo consolidar un tratamiento y empezó un derrotero por distintos profesionales sin mantener ninguno".

-En la cobertura de los medios te vimos junto a los seres queridos de Rocío luego de su muerte: ¿a qué se debió tu presencia?

-A Rocío la vi dos veces y después de su internación (N de la R: en un psiquiátrico por depresión) en marzo la derivé a otro profesional y a partir de ese momento fue a un montón de otros profesionales de los hospitales Rivadavia, Fernández y Moyano. Hizo muchos tratamientos y también le recetaron distintos tipos de psicofármacos. A partir de ese momento mi relación con ella fue más de amistad, de ayudarla, hacíamos reuniones en cafeterías y quedé como un referente de salud mental tanto para ella como para su familia, con quien también tengo diálogo. Rocío tenía sus psicólogos y psiquiatras que iban rotando mucho porque le costaba poder mantener un tratamiento y prolongarlo, lo hacía como podía. Ni bien pasó esto ayer, lo primero que hizo la familia es llamarme y a partir de ese momento estuve con ellos, con quienes tengo muy buena relación.

-Se dijo que eras su terapeuta, ¿ella estaba en tratamiento con vos?

-Nunca fue paciente mía, la vi dos veces y la derivé. Terminé siendo más bien un referente para ella, es más, muchas veces me decía: "Gerva, sos mi único amigo, él único que me aguanta y no me deja tirada". La ayudé en montones de cosas, desde esto de derivarla con distintos profesionales, hasta conseguirle trabajos y demás cosas que prefiero no detallar porque tienen que ver con su vida. La idea era que ella se pueda instalar en el mundo y salir de esa crisis.

"Probablemente sea yo quien reconozca el cuerpo de Rocío junto al hermano, porque los demás familiares están devastados. Es un procedimiento que hay que hacer y voy a acompañarlo".

-¿Es verdad que vos vas a ir a reconocer el cuerpo de Rocío?

-Probablemente yo lo haga, sí, junto a su hermano, porque los demás familiares están devastados. Es un procedimiento que hay que hacer y voy a acompañarlo. Rocío había hecho un trabajo de revinculación con la familia y hace cuatro meses se estaban llevando bien, como toda familia con dificultades, pero estaban haciendo un buen trabajo. Yo como amigo y como ellos me llamaban mucho, siempre aposté al vínculo, aunque sea de a poco. Era un poco el que asesoraba a la familia, además de que ellos también iban a los diferentes profesionales que la trataban.

-¿Cómo es tu trabajo en una situación así con la familia?

-Voy a seguir acompañándolos en las próximas dos semanas como mínimo y después lo haré a demanda de ellos, pero dejando que como familia vayan resolviendo el dolor.

"Hay muchas personas con depresión que no por eso toman la decisión de suicidarse, porque no tienen tendencia suicida. En el caso de Rocío, en su adolescencia había tenido algunas autoagresiones y, sumado a eso, no estaba con un tratamiento sostenido, iba a buscar un remedio, quizás no volvía y no tenía médico tratante".

-¿Qué sensaciones tenés después de tu contacto con la mamá especialmente?

-A la mamá la vi devastada... Bueno, ellas se estaban revinculando, en un vínculo histórico como el de madre/hija, que es el más complejo para los seres humanos. Ella es una persona que va a tardar muchísimo tiempo en estabilizarse, porque ya tiene muchos golpes anteriores de la vida.

-¿Considerás que todo esto que sucedió tuvo como inicio la muerte de su padre?

-El padre murió hace un año y dos meses y a partir de eso Rocío se desordenó mucho y nunca más fue la misma. Ella misma incluso pidió internarse porque se sentía muy al límite. Rocío quería mucho a su papá y tenían una gran relación. No hay culpas en estos casos, pero la realidad es que nunca pudo consolidar un tratamiento y empezó un derrotero por distintos profesionales sin mantener ninguno.

"La familia la veía más seguido, pero cuando ella estaba bien se la veía bien. Nunca dio señales ni alarmó a la familia como para tomar la decisión de volver a internarla".

-¿Está subestimada la depresión? ¿Sentís que no se toma socialmente esta patología con todo lo que ello que implica?

-En general la gente tiene claro el proceso depresivo. En este caso, era más complejo el panorama: había una depresión más una bipolaridad, más un trastorno límite de la personalidad, más pensamientos tipo paranoides. En todo caso la bipolaridad formaba parte de la manía, de los momentos de exaltación, de estar muy "para arriba". Hay muchas personas con depresión que no por eso toman la decisión de suicidarse, porque no tienen tendencia suicida. En el caso de Rocío, en su adolescencia había tenido algunas autoagresiones y, sumado a eso, no estaba con un tratamiento sostenido, iba a buscar un remedio, quizás no volvía y no tenía médico tratante. La familia la veía más seguido, pero cuando ella estaba bien se la veía bien. Nunca dio señales ni alarmó a la familia como para tomar la decisión de volver a internarla.