Diego Topa, confesiones del ídolo infantil: "Me encantaría tener un mini 'Topita'"

Diego Topa, confesiones del ídolo infantil: "Mi misión en la vida es poder sacarles sonrisas a los más chicos" (Foto: Ciudad.com)
Diego Topa, confesiones del ídolo infantil: "Mi misión en la vida es poder sacarles sonrisas a los más chicos" (Foto: Ciudad.com)

El actor habló con Ciudad.com de su exitoso presente laboral, de su niñez y de sus deseos más íntimos: "Mi misión en la vida es dar alegría a los chicos"

A base de carisma y talento, Diego Topa (39) se transformó en un referente para el público infantil. Próximo a cumplir 15 años con la empresa Disney, el actor y animador agota localidades en el teatro Ópera con Topa en Junior Express y se prepara para realizar una extensa gira. "Tenemos 50 Ópera, casi todos vendidos. Después nos vamos a Rosario, Santa Fe, Córdoba y Latinoamérica. Y algo impresionante: ¡en Colombia ya está todo vendido!", le adelantó Topa a Ciudad.com en una charla en la que repasó su niñez, opinó de la fama y dejó espiar su intimidad.

-Te convertiste en un referente para los niños, ¿qué sensaciones te atraviesan cuando subís al escenario y ves a todos los chicos que te están esperando?

-Es una responsabilidad muy grande. Estoy muy feliz de poder hacer este espectáculo, la música y el programa para los más chicos. Y, como vos dijiste, me fui convirtiendo en un referente infantil a base de muchos años de trabajo. Este año cumplo 15 años en la señal de Disney para toda Latinoamérica y para mí es un orgullo enorme poder acompañar a esta empresa, que es una de las más importantes en cuanto al trabajo que hace para los chicos. Estar con ellos es un sueño hecho realidad también para mí.

"Topa no es un personaje, soy yo siempre, y me muestro como soy en la vida. Por ahí en la tele tengo un mundo propio que crea el programa, pero es a mi forma y mi medida. Es algo que se armó para mí. Tiene que ver con mi esencia, con mi forma de ser. Le pongo mucho amor a lo que hago".

-¿Cuánto hay de vos en Topa, el personaje?

-Topa no es un personaje, soy yo siempre, y me muestro como soy en la vida. Por ahí en la tele tengo un mundo propio que crea el programa, pero es a mi forma y medida. Es algo que se armó para mí. Tiene que ver con mi esencia, con mi forma de ser. Yo a los chicos los trato a todos de igual a igual y le pongo mucho amor a lo que hago. No es que voy, trabajo, me desenchufo y hago otra cosa. Yo soy Disney 24 a 7: 24 horas, los 7 días de la semana. Esto ya se transformó en una misión.

-¿Podés definir así tu misión en esta vida?

-Sí. Mi misión en la vida es poder sacarles sonrisas a los más chicos, marcarlos en su infancia y poder dejarles un mensaje lindo con la música y el amor. La infancia es una de las etapas más importantes en la vida de uno… Y me preocupo para que, cuando los chicos crezcan y escuchen decir ‘Topa’, les pase lo mismo que me pasa a mí cuando escucho el nombre de Carlitos Balá, Xuxa, Margarita Tereré, Pipo Pescador, Julieta Magaña. Me emociono mucho y no puedo creer que hoy los tenga como amigos. Y ellos me aconsejan, me dicen que vaya por el mismo camino hasta recibir la ‘jubilación de amor’. Se llama así porque cuando yo crezca, y camine por la calle, muchos me van a decir: ‘Sos mi infancia’. En definitiva, lo que hice a lo largo de mi carrera fue cosechar amor. 

-Decís  ‘jubilación de amor’. ¿Te ves de viejito haciendo esto o está en tus planes retirarte?

-A mi mucha gente me pregunta: ‘¿Cuánto tiempo más vas a estar haciendo esto? El cuerpo en unos años ya no te va a dar’. Y yo digo que voy a seguir con esto hasta que el cuerpo me dé. De hecho tenemos un claro ejemplo en Carlitos Balá.

-Cuando pensás en tu infancia, ¿qué recuerdos se te vienen a la cabeza?

-Cuando yo cierro los ojos, la primera imagen que se me viene a la cabeza es la de ir a ver a Margarita Tereré y su pandilla al teatro; luego Pipo, Carlitos Balá, Caroza y Narizota... Mis papás y mis abuelos siempre me llevaban a ver espectáculos y títeres. ¡Y me encantaba! Es como que me fui preparando desde chiquito para tener hoy esta responsabilidad tan grande, que ahora entiendo por qué ese mundo me gustaba tanto. Es más, cuando tenía 13 años me convertí en fanático de Xuxa, pero no era un fanático más, yo ahí ya me estaba preparando para tomar esta misión, de trabajar para los más chicos.

"Mi misión en la vida es poder sacarles sonrisas a los más chicos, marcarlos en su infancia y poder dejarles un mensaje lindo con la música y el amor. La infancia es una de las etapas más importantes en la vida de uno".

-¿Tus padres qué dicen de tu profesión? No es un trabajo convencional, como puede ser médico, abogado, maestro... ¿Se sorprendieron o ya veían en vos esta faceta artística?

-Ellos veían que yo era el payasito de todo el mundo. Alegraba los cumpleaños, las fiestas, los actos de la escuela. Pero tenían miedo por mi futuro, porque la profesión es linda, pero también es cruel: no hay trabajo para todos. Es difícil entrar en el medio y permanecer. Y sus miedos eran que yo sufriera si no conseguía algo. De hecho, sufrieron mucho al principio de mi carrera porque tuve más 'no', que 'sí'. Ellos lo que querían era que yo tenga un estudio, ¡y hasta me recibí de Técnico químico! Pero siempre apoyaron mi carrera en el teatro.

-¿Alguna vez ejerciste de Técnico químico?

-Nunca. Un día fui de reemplazo, ya siendo Topa, a un laboratorio, porque una gran amiga mía no podía ir, pero se armó un revuelo bárbaro: la gente se acercaba para sacarse fotos y saludarme. Fue muy divertido.

-A nivel laboral, ¿qué otras cosas has hecho en tu vida?

-Hice de todo. Fui remisero, vendí fiambre, hacía muchas changuitas. Por ejemplo, había un desfile de modelos y yo hacía los panchos. No me olvido de mi pasado, porque hoy todo eso hace que sea quien soy. A mí nunca nadie me regaló nada. Miro para atrás y sigo siendo el mismo, y tiene que ver con el apoyo de mi familia y de mis amigos.

"En la vida hice de todo. Fui remisero, vendí fiambre, hacía muchas changuitas... Yo no me olvido de mi pasado, porque hoy todo eso hace que sea quien soy. A mí nunca nadie me regaló nada. Miro para atrás y sigo siendo el mismo, y tiene que ver con el apoyo de mi familia y de mis amigos".

-¿Lo de las changuitas tenía que ver con una situación económica ajustada en tu casa o por buscar una independencia?

-En mi casa la situación al principio venía bien, pero nosotros somos tres hermanos, Edgardo, Walter y yo:había tres bocas que alimentar y éramos muy seguiditos. Mi papá trabajaba en un banco y, los fines de semana, animaba fiestas infantiles pasando películas de Disney. Y yo, en ese entonces era Dieguito Topa, y para mí era una diversión, porque lo acompañaba y veía las películas, pero también lo ayudaba. Hoy mis papás vienen conmigo al teatro, miran para arriba, y no pueden creer que esté tan lleno de gente. El otro día mi papá me mandó un mensaje, que decía: 'Hijo, sos el orgullo de la familia; y yo, como papá, te agradezco el valor que le diste al apellido Topa'. Y me mató de emoción.

-Hoy tu vida cambió radicalmente, ¿cuál es tu relación con el dinero? ¿Qué gustos te das

-Trato de ayudar, y eso también me da mucho placer. Si alguien necesita algo, estoy. Me encanta mimar a mis sobrinos y les doy lo que por ahí a mi no me daban, porque mis viejos no tenían la plata. Los llevo a la juguetería para que se elijan lo que quieran. Les compro ropa... Y a mí, aunque es muy poco el tiempo que tengo libre, me apasiona viajar para desconectarme. Cuando tengo una semana libre, me voy a Estados Unidos, a la casa de mis tíos, a relajarme. Aunque ahora ya me conocen allá, por todo lo que implica que me conozcan en Latinoamérica.

-¿Y cómo te llevas con el ser famoso?

-A mí me gusta, no tengo problemas con eso. Me saco fotos y hago videos con todos. Aunque hay algo que me molesta, que me saquen fotos cuando duermo en el avión o cuando estoy comiendo... Eso no me gusta porque si me la piden, yo se las doy. A veces es lindo que la gente respete la intimidad y los momentos de la vida cotidiana.

-En el programa de Mirtha Legrand contaste cómo te llegan experiencias duras: la de una nena que murió y la de un chico que no quería comer. ¿Qué otras vivencias a lo largo de tu carrera te marcaron?

-Paso por esas situaciones por el amor que doy. Yo hago música porque siento que cura el alma y cambia la energía. Por eso la llevo a los hospitales, a los chiquitos que no pueden salir ni ir al teatro. Y me emociono cuando me llega un mail de un papá que me pide un segundito de alegría para su hijo. Yo los entiendo y los banco. Me gustaría ser diez Topa para poder ir a todos lados, a los hospitales, donde me necesitan.

"Me encanaría ser padre, pero no tengo tiempo ahora. El día que sea papá, que será en unos años, así como soy de dado con mi trabajo, voy a frenar un poco y me voy a dedicar de pleno, para disfrutarlo minuto a minuto. Sé que voy a tener un hijo, me encantaría tener un mini Topita mío".

-¿Hacés terapia o algo extra para descargar las tensiones?

-Voy a la psicóloga cuando puedo. Hago una terapia que no necesito ir todas las semanas y, de hecho, hace dos meses que no voy, me di el alta solo… Cuando necesito algo, la llamo y hablamos. Lo que sí hago es meditación trascendental porque te hace bajar revoluciones, estar en eje y en paz. La vorágine te lleva a un lugar de ansiedad que no está bueno.

-Al estar tanto con los niños, ¿te dan ganas de ser padre?

-Sí, me encanaría, pero no tengo tiempo ahora. El día que sea papá, que será en unos años, así como soy de dado con mi trabajo, voy a frenar un poco y me voy a dedicar de pleno para disfrutarlo minuto a minuto. Sé que voy a tener un hijo, me encantaría tener un mini Topita mío.

-¿Estás en pareja?

-¡¿Llegó a tener pareja ahora y me separo a los dos minutos?! No tengo tiempo, ando de acá para allá. Pero bueno, el amor siempre viene. Llega.