Natalia Oreiro: “Mi hijo Merlín me unió para siempre con Ricardo”

A siete meses de haber sido madre, la actriz contó cómo vive esta experiencia, y se mostró muy sexy en una producción para la revista ¡Hola! Argentina. ¡Mirá las fotos!

A siete meses de haber sido madre, a Natalia Oreiro se la ve gloriosa, y no sólo por su estado físico y belleza natural. Es que con la ayuda y la compañía de su pareja, Ricardo Mollo, la actriz disfruta de la etapa más intensa de su vida, como ella misma calificó este momento.

Y no es para menos, ya que lejos de descuidar su carrera cinematográfica (ya está en cartel su última película Infancia Clandestina), Oreiro sigue creciendo profesionalmente junto a su primer hijo Merlín, que la acompaña a todos lados. “Hay gente que nace con la vocación de ser madre, la mía nunca lo fue, pero ahora que lo soy, estoy feliz y no acepto ningún trabajo si no tengo a mi hijo conmigo”, afirmó en una entrevista para la revista ¡Hola! Argentina.

"No acepto ningún trabajo si no tengo a mi hijo conmigo”.

Las pruebas están a la vista. Para decidirse a hacer la segunda temporada de la serie Lynch en Colombia, Oreiro esperó a que Mollo le confirmara que podía ir con ella. “Somos los tres muy pegotes”, describió.  Y en cada viaje que emprende, allí va el pequeño Merlín Atahualpa. “Yo no me quiero perderme nada de su crecimiento ni quiero que lo crie la abuela. Lo quiero criar con su papá“, aseguró.

Merlín nació cuando la pareja cumplió diez años de estar juntos, lo que provocó que la relación se afianzara aún más. “Fue buenísimo. Merlín nos unió para siempre. Ricardo siempre fue un gran compañero y con un hijo todo lo bueno se potenció”, destacó la madre primeriza, que está “enamoradísima” de su bebé. “La única rutina es amamantarlo y después de bañarlo le hago masajes Shantala que lo preparan para acostarse”, contó.

De todas formas, hay dos temas que le preocupan: que empiece a trabajar desde chico y la exposición mediática. Sobre lo primero, la actriz fue contundente. “¡Ni loca lo voy a dejar! Quemás etapas”, declaró. “Y está el tema de la exposición, que ya me preocupa. Merlín merece ser un chico normal porque más allá de mi trabajo, soy una persona normal. Por todos los medios voy a evitar que lo fotografíen”.  

"Ricardo siempre fue un gran compañero y con un hijo todo lo bueno se potenció”.

Plantada, con objetivos claros, y con una madurez alcanzada a base de esfuerzo y mucho trabajo, Oreiro reconoce que el paso del tiempo, entre otras cosas, le cambió las prioridades. “Cuando llegué a la Argentina tenía 16 años y me quería comer en mundo. Ahora mi ambición pasa más por estar en el campo, con mi familia, que por un gran proyecto cinematográfico”, confesó. Y va por eso, con pasos firmes.