Cristian Sancho, sobre su beso gay: "No hay miedo al tabú"

Compone a un futbolista homosexual en "Botineras". Sus besos con Ezequiel Castaño avivaron la tira.
El hombre del cuerpo esculpido, el que distrae a conductoras (y conductores) de autopistas con su estampa en gigantografías publicitarias de ropa interior masculina, está orgulloso. No por ese torso tallado, sino por el personaje que se calzó en Botineras (Telefe, a las 22.15) y que levantó la intensidad de la tira. Cristian Sancho encarna al "Flaco" Riveiro, un delantero repatriado de Europa que gambetea entre su matrimonio y su escondida homosexualidad. "La comunidad gay me felicitó por mi trabajo", se entusiasma.

"El Flaco" se sumó para contar una historia de amor puertas adentro del vestuario. Narra desde la ambigüedad: está casado (con el personaje de Guillermina Valdes), tiene dos hijos y un aparente nido ideal, hasta que muestra otro costado frente un jugador novato (Lalo, Ezequiel Castaño) quien descubre el mundillo del fútbol y su propia homosexualidad. "Lo bueno es que no hay miedo al tabú. La homosexualidad en el fútbol es un tema que viene de años. Hay fábulas de jugadores que estuvieron con tal y mitos que todos conocemos", juzga.

¿Por qué creés que el fútbol es un lugar como "intocable" para hablar de homosexualidad?

Porque hay muchos intereses de por medio. Varios futbolistas europeos lo blanquearon y fue una bomba de tiempo. Está el miedo todavía al qué va a pasar, al machismo del hincha...

¿Tu personaje no termina por asumir su homosexualidad o la tiene asumida y la esconde por comodidad?

Está como en una bipolaridad de no saber disociar lo que quiere. Lo que más ama en la vida es a su familia y no podría vivir sin ella. Vive en un mundo machista, y de hecho él es machista. Cree que su mujer debe cuidarlo. Con ella hay amor, pero un amor fraternal. La ve como a su madre. Cuando compuse al personaje partí de la base de que él es un hombre. No me fui al estereotipo del gay alocado. Quería tener respeto por la comunidad gay, que es exigente a la hora de ver.

¿Qué te dijeron al respecto? Hiciste la conducción de la Vendimia gay en Mendoza y sos como uno de los preferidos por parte de la comunidad homosexual...

Sí, y no me molesta. Tuve devoluciones buenísimas. Hablan de la credibilidad con la que se está contando. De lo bien tratado el tema de la culpa, el deseo, el arrepentimiento. Piden que sigamos por esta línea y no nos vayamos a una "mariconeada".

A los 15 años (hoy 34), Sancho jugaba en las inferiores de Newell´s Old Boys y su pasado, advierte, le jugó a favor a la hora de moverse en las escenas. Dice que el "modelo financió al actor" y que su presente laboral, sumado a la paternidad por segunda vez, lo lleva a un estado "perfecto": "Este es mi personaje más grande, casi cinematográfico. Cuando hacía telenovela en México, tenía chofer y mansión, pero luchaba contra la sobreactuación. Volví y doy pasos chicos, pero firmes".

Amor de vestuario Riveiro (Sancho) y Lalo (Castaño) ya se besaron y están a punto de comenzar un romance intenso. Para Sancho fue su debut en escenas homosexuales. "La relación se explica desde el reflejo: mi personaje se ve reflejado diez años atrás en Lalo. Lo ve desvalido y lo ayuda. A su vez, Lalo descubre otro mundo con El Flaco", analiza. Para preparar su papel, visitó casas de futbolistas amigos.


(Fuente: Marina Zucchi. Clarín)