Esperanto, por dentro

Irónicamente, el ciclo "Calles Salvajes" salió de la marginalidad que dan las calles del título y se metió en el reducto de "Las Botineras": el boliche "Esperanto".

Desde hace años, Buenos Aires siempre tuvo un boliche de moda. Hoy en día, el lugar mediático por excelencia es "Esperanto", que no quiere decir que sea el lugar "TOP". Pero en "Esperanto" no vamos a ver ni a Susana Giménez, ni a Nicolás Repetto o a Marcelo Tinelli.

A Esperanto concurre cualquier futbolista de primera división –con "El Burrito" Ortega a la cabeza-, A Nino Dolce, Ricardo Fort, ex participantes de realitys y medias (o 3/4) vedettes que buscan una billetera abultada que les pida casamiento.

Un paréntesis aparte se merece Leandro Travaglio, el dueño del boliche, que tiene tantas ganas de ser famoso como Guido Süller 10 años atrás. En su tren de confesiones, le contó a Martín Ciccioli que un habitué de su local es el juez Norberto Oyarbide y que sueña con que sea un VIP de su boliche el Jefe de Gobierno Mauricio Macri.

Según mostró "Calles Salvajes", no es raro ver en la pista a Nino Dolce con unas ojeras que parecen decir que hace tres días está bailando o a Ricardo Fort haciendo otras de sus extravagancias: pedir un champagne de 1500 dólares que lo único que tiene de diferente al resto de los champagnes es una vela que tira chispas en el balde del hielo.