¿Te va jugar al golf de noche?

En Cardales, en medio de la oscuridad, iluminaron dos hoyos y los fanáticos se cansaron de darle palos a la pelota. Todo sea por el deporte... 
Si de fanáticos se trata, los deportistas encabezan por varios cuerpos la lista. Ni hablar los golfistas, esos señores capaces de olvidarse de cumpleaños familiares y actos sociales del estilo, con tal de ver bolar por el aire ese minúsculo instrumento redondo, que después de una larga jornada por lo general termina con más marcas que un boxeador debutante. Si hace calor, ahí están ellos, los golfistas. Si llueve, los mismos golfistas, pronostican una mejora inmediata y, si los truenos caen medio de "refilón", también los golfistas se le van a animar a ese par 3 endiablado, al par 4 interminable o incluso al par 5 diseñado ni más ni menos que por el "enemigo".

¿Y si se hace noche, amigo golfista? Ahí no hay escapatorias, salvo excepciones de esas que se cuentan por lo bajo, entre whisky y whisky, adentro de bar del hoyo 19. Como no recordar, por ejemplo, a ese grupo (sí, de golfistas fanáticos, claro) que entre apuestas y apuestan se encontraron en medio de la oscuridad de un cancha de 18 hoyos. ¿Qué hacer, entonces? ¿Resolver el partido, con muchos ceros en juego, en la mesa de póker? No era esa la idea, precisamente. Y los amigos golfistas, secundados por sus respectivos caddies, continuaron la velada hasta bien entrada la medianoche, con cuatro autos que desde atrás iluminaban el andar de "esos locos sueltos" que no se cansaban de caminar entre penumbras.

El sueño de jugar "a media luz" se hizo realidad semanas atrás en el campo de La Reserva de Cardales, donde se iluminaron los hoyos 1 y 18 para la presentación del BMW Golf Cup, que contó con la presencia del mismísimo Gato Romero. ¿Cómo se armó este inédito evento? Una promotora entregaba a quienes se animaron "a la aventura" un kit compuesto por dos pelotas que al impactarlas se iluminaban de colores fluorescentes y permanecían prendidas por 10 minutos, tiempo que tenía cada jugador para realizar su segundo golpe. También se les entregaba una pulsera y un collar luminoso para que puedan colocarse y ser visto desde todos lados. El recorrido de todo el hoyo fue iluminado con estacas de distintos colores: las estacas verdes marcaban los límites del fairway, las estacas rojas indicaban los bunkers, y las azules el green. Las banderas de los hoyos se señalizaron con un bastón luminoso de 12", para que los jugadores pudieran observar su objetivo con facilidad.

Original, ¿no?