De pandillero a goleador

Julio Daniel Frías, alias "El Malevo", es una de las figuras del fútbol mexicano. Tuvo una infancia dura, vinculada al delito y a las drogas. Hoy grita orgulloso: "Yo pude salir".

El delantero de Indios Ciudad Juárez, Julio Daniel Frías, es una de las figuras de su equipo. Este muchacho de 30 años, bautizado "El Malevo", pudo superar un pasado de inmigrante ilegal en los Estados Unidos y una adolescencia vinculada con el tráfico de drogas y violencia. Goleador implacable del modesto equipo de Indios Ciudad Juárez que mañana jugará con el poderoso Pachuca por las semifinales del torneo mexicano, Frías tuvo una niñez muy dura, recuerda hoy mientras acumula palmadas de elogios. Hasta que un día, se decidió a jugar al fútbol profesionalmente. Y nada fue igual para él.

Supo ser inmigrante ilegal en los Estados Unidos. Se codeó con lo peor de lo peor, pero siempre _recuerda_ tenía un aliado fiel en la pelota.

Ciudad Juárez está considerada una de las ciudades más peligrosas en México con poderosos carteles de la droga y su frontera con los Estados Unidos.

El jugador, nacido en Chihuahua, con un pasado en los equipos de Astros y Tigrillos, regresó a su país para seguir su carrera hasta que, ya de grande, debutó en Primera División.

Casi sin darse cuenta, se convirtió en todo un referente del fútbol mexicano. Lo consideran, incluso, un ejemplo para los más chicos. "Son cosas que pasan en Ciudad Juárez, donde hay mucho pandillerismo y drogadicción. Yo pasé por ello porque la zona donde vivía es de las más bravas, de las más conflictivas", confesó Frías, quien es compañero de los argentinos Ezequiel Maggiolo (ex Tigre y Estudiantes de la Plata) y Javier Malagueño (ex Racing, Huracán de Tres Arroyos y Olimpo de Bahía Blanca).