Volvió el gruñón

José Luis Chilavert, más gordo y sin pelo, abandonó los cuarteles de invierno para criticar al poderoso Julio Grondona, a quien acusó de querer beneficiar a los equipos argentinos en la Libertadores.

¿Creían que nos habíamos liberado del polémico José Luis Chilavert? Error. El tipo, ya retirado, subió varios kilos y disfruta de la buena vida, entre sus campos, la rica comida y negocios prósperos. Por un tiempo, extrañamente, bajó el alto perfil que lo distinguió en sus tiempos de buen arquero, cuando se peleaba sin ver a quién tenía enfrente. Ahora, sediento de los medios, volvió a lo suyo. Y disparó sin miramientos sobre Julio Grondona (presidente de la AFA) y Eduardo Deluca, a quienes acusó de favorecer a los equipos argentinos y perjudicar a los equipos de su país, Paraguay, en la Copa Libertadores.

Chila salió así en defensa del presidente de Libertad de Paraguay, Horacio Cartes, que la semana pasada lanzó duras críticas contra el argentino Deluca y el paraguayo Carlos Alarcón, presidente de la Comisión de Arbitros de la Conmebol. Chilavert coincidió con el titular de Libertad y señaló que Alarcón "es un títere de Deluca", uno de los dirigentes de más peso en el fútbol sudamericano. "Deluca responde directamente al titular de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona", denunció el ex arquero de Vélez.

"Los equipos paraguayos Libertad y Nacional fueron perjudicados en esta edición de la Copa Libertadores ante Estudiantes y River", acusó José Luis.

Nacional perdió ante River por 1-0, en la primera fecha del grupo 3, por un gol de Diego Buonanote en claro offside, mientras que Libertad fue eliminado por el Pincha en octavos de final, luego de perder 3-0 en la ida e igualar sin goles en la vuelta.

En el partido jugado en La Plata, el árbitro brasileño Carlos Simón cobró un penal inexistente de Miguel Samudio sobre Marcos Angeleri y expulsó al defensor paraguayo.

"Los clubes brasileños y argentinos vienen siendo beneficiados por los arbitrajes en las competencias internacionales", opinó Chilavert.

La Confederación "se lava las manos", disparó.