Apología de la vagancia

Onda Vaga empezó tocar para divertirse y ahora los siguen casi mil personas. Además, Fito Páez, Calamaro y Manu Chao son fans suyos.

Como una semilla que vuela con el viento, cae en tierra fértil y naturalmente nace una planta fuerte, hermosa y silvestre, así nació Onda Vaga. Sin proponérselo. El quinteto se formó con músicos de varias bandas: Germán Cohen (Satélite Kingston, Me darás mil hijos); Marcelo Blanco y Nacho Rodríguez (dos ex-Doris, que también tienen sus proyectos solistas: Tronco y Nacho y Los Caracoles); y Marcos Orellana y Tomás Gaggero (ambos de Michael Mike). Su lugar de nacimiento, tanto como la forma en la que se gestó la banda, tiene mucho que ver con la esencia y el estilo de sus canciones.

Fue en unas vacaciones en el Cabo Polonio, una playa del Uruguay donde la civilización aún no ha hecho huella y los atardeceres y amaneceres son el mejor espectáculo. Allí, en un bar que estaba en la playa, entre luz de vela y luz de luna, se formó Onda Vaga. "Todo lo que nos pasó hasta ahora fue muy natural y orgánico, no perseguimos nada. Nacho no tenía banda, yo acababa de quedarme sin novia, y justo estaban Tomy y Marcos allá. Nos juntamos para divertirnos, a tocar un repertorio mixto de canciones que cada uno traía de sus bandas anteriores, para poquita gente", recuerda Marcelo Blanco.

En el escenario cantan todos a coro, en la entrevista responden todos. No hay líder aparente. "La idea era formar una banda transportable y cachenguera , con temas latinos para bailar", cuenta Tomás. "Todo se fue dando de la manera más laxa posible", dice Germán. "Queríamos llegar con la música, sin intermediarios, sin prueba de sonido, sin manager, sin escenario... Sacarnos un montón de cosas del mundo del rock, sacarnos los cables y hacerlo más inmediato y más cercano. Empezamos a tocar gratis en fiestas... y se empezó a llenar. Fue necesario tener un disco y lo grabamos. La música nos sale natural, es algo mágico, si nos llevamos bien, las canciones van a surgir solas", cierra Nacho.

¿Hacen apología de la vagancia?
G.C.: Por lo general interpretan lo vago desde la vagancia y no desde la vaguedad, me parece que tiene más que ver con la vaguedad el estilo de Onda Vaga, con la indefinición. No somos vagos: hacemos notas, ensayamos, cada uno hace sus canciones en su casa, estamos planeando un segundo disco en menos de seis meses, cada uno estudió su instrumento... Entonces, vagos... no.

¿Cómo suena Onda Vaga?
NR: Yo digo que hacemos canciones acústicas y los instrumentos que usamos para que se lo imaginen: un cuatro, una trompeta, un trombón, una guitarra, un cajón y cinco voces.
GC: Un amigo nos dijo que le hacíamos acordar a Pastoral, Arco Iris, o a la primera época de Sui Generis. Y los pibes de veinte años nos relacionan más con Manu Chao, me parece que ambas influencias están.

Lo cierto es que están creciendo rápido, y pronto van a tener que adaptar su rutina desenchufada a un público cada vez mayor. De su primer show para catorce personas contadas, al último en el Konex para casi mil, ha corrido mucho el boca en boca.

¿Cómo asumen su crecimiento?
NR: Hablamos mucho de eso, la idea es hacer recitales grandes y también mantener nuestros espacios más íntimos. Hay algo en el aire cuando tocás para 140 personas, ahí se genera otro tipo de relación con el público que también está buena, como también está bueno tocar en lugares grandes. Esto no nos lo esperábamos y estamos viendo cómo llevarla.
GC: La idea es mantener el espíritu de lo chico.

¿Supera sus otros proyectos?
TG: Son como hijos que uno va teniendo, no se quiere más a uno que a otro. Sólo que a Onda Vaga le tocó tener más repercusión.
GC: Es la novia nueva, el amor por descifrar.

Ya grabaron con Fito Páez y sueñan con hacerlo con Andrés Calamaro, El Indio Solari, Manu Chao, Caetano Veloso o Los Decadentes. Todavía les quedan muchas canciones viejas por "vaguear" y están componiendo temas exclusivos para Onda Vaga. Planean viajar a Europa a que les pasen cosas, sin saber cuándo ni cómo. No está escrito su futuro, pero es naturalmente alentador.

La Onda con Manu Chao

En su última visita a Buenos Aires, Onda Vaga teloneó al ex Mano Negra en en el Luna Park. La historia nació en la gira anterior de Radio Bemba, cuando Nacho Rodríguez le llevó un demo con temas de un show que habían dado en Radio Nacional. Todavía no existía Fuerte y caliente. "Al año me mandó un mail diciendo que le había gustado mucho y que nos invitaba a tocar en su show. Se había vuelto de Buenos Aires con una valija llena de discos y los escuchó todos. Habla muy bien de él. Es una persona verdadera", dice Nacho.

INFORMACION CLAVE:
Mañana, a las 20, Onda Vaga vuelve a tocar en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131). Contarán con la presencia de Pablo Malaurie (de Mataplantas) y Caras do Peixe (de gira por Argentina) como invitados. En la puerta $20, anticipadas $15. No se suspende por lluvia.