Tras las declaraciones de Valentín Yan contra su padre, Darío Giordano, vuido de Romina Yan, de violencia física y psicológica intrafamiliar durante su infancia, la declaración de Tomás Yankelevich ante la Justicia en 2015 aportó detalles clave sobre cómo la familia tomó conocimiento de la situación y actuó para proteger a los menores.
Según el testimonio de Tomás, la primera alerta llegó a través de su madre, Cris Morena, quien le contó que su nieto Franco le había confesado que sufría golpes de puño en la cabeza por parte de su padre. Por pedido del propio Franco, la familia decidió no exponerlo directamente y organizó una reunión con Darío para indagar sobre el bienestar de los chicos, sin revelar la fuente de la denuncia.

Durante ese encuentro, Giordano negó cualquier problema y aseguró que hacía todo lo posible por sus hijos, sin dar señales de que existiera una situación de maltrato. Sin embargo, la preocupación creció cuando Franco, tras hablar con su abuela, se mostró retraído y solo se comunicaba con ella.
LA FAMILIA YANKELEVICH SE ORGANIZÓ PARA PROTEGER A LOS CHICOS
Según leyó Tati Schapiro en Infobae, Tomás Yankelevich declaró en la Justicia en el 2015 que “hace aproximadamente tres años, un año y medio aproximadamente después de la muerte de mi hermana, que mi mamá me llamó para comentarme que había hablado con Franco y que aquel le había manifestado que su padre lo maltrataba y le propinaba golpes de puño en la cabeza”.
Según relató, la familia mantuvo contacto frecuente con los chicos, especialmente los fines de semana, y Gustavo insistió en que Tomás estuviera aún más cerca de Valentín. La situación se agravó cuando la madre de una amiga de Valentín, Marisa Abrel, advirtió a la familia sobre mensajes en redes sociales donde el menor expresaba su deseo de irse con su mamá.

Este dato externo reforzó las sospechas y motivó a Tomás y Gustavo a organizar un almuerzo con los chicos, esta vez sin la presencia de Darío. En esa reunión, Franco y Valentín confirmaron su deseo de dejar la casa paterna, a pesar de que Tomás les advirtió sobre las posibles consecuencias familiares.
Los chicos aseguraron que la familia “estaba rota hacía mucho tiempo” y detallaron episodios de maltrato: golpes, tirones de pelo en la escalera, insultos y amenazas. Incluso, presentaron una grabación donde se escuchaban los gritos de su padre, lo que impactó profundamente a los adultos presentes.
EL ROL DE LA FAMILIA MATERNA Y LA INTERVENCIÓN JUDICIAL
Tomás explicó en su declaración que tanto él como el resto de la familia materna buscaron no exponer a los chicos y ofrecer ayuda en todo momento. Los testimonios de Franco y Valentín coincidieron en que actuaban también pensando en su hermana menor, Azul, para que en el futuro pudiera tomar su propia decisión.
Tras la reunión y la presentación de pruebas, la Justicia intervino y permitió que los chicos salieran de la casa de Giordano. Según Tomás, los menores manifestaron alivio y alegría por haber podido dejar esa situación.

A pesar de lo ocurrido, Tomás Yankelevich sostuvo que mantuvo contacto con Darío, principalmente para poder visitar a su sobrina Azul, aunque solo podía hacerlo dentro del domicilio paterno y bajo las condiciones impuestas por Giordano. El objetivo, según remarcó, siempre fue preservar los lazos familiares y acompañar a los chicos en todo lo necesario.
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