A 12 años de haberse consagrado como la primera ganadora de MasterChef Argentina, Elba Rodríguez volvió a emocionar a sus seguidores con un posteo cargado de nostalgia. La cocinera recordó aquella final de 2014 que le cambió la vida de un día para el otro y aprovechó la fecha para agradecerles a quienes la acompañaron en el proceso.
“Felices 12 años. ¡Sí! De esta gran final donde mi vida personal y profesional cambió de rumbo”, escribió en sus redes sociales.
LA HISTORIA DETRÁS DE LA COCINERA DE MASTERCHEF
Antes de convertirse en una figura reconocida de la televisión, Elba tenía un perfil bien distinto: era estudiante de la licenciatura en enfermería en la Universidad de Lanús y trabajaba en el municipio de Avellaneda.
La cocina, en ese momento, era apenas un espacio íntimo que compartía con su familia, heredado de las tradiciones bolivianas de sus padres.
Con 24 años y sin experiencia gastronómica profesional, decidió anotarse en el casting del ciclo que Telefe lanzaba por primera vez en Argentina. “Si puedo cocinar con amor para toda mi familia, ¿por qué no en un reality?”, pensó antes de dar el salto que terminaría de definir su historia.
Su plato estrella, la sopa de maní, se convirtió en un símbolo de sus raíces y fue clave para quedarse con el título en la gran final.
EL PREMIO Y LA HUELLA QUE DEJÓ MASTERCHEF EN SU VIDA
El triunfo en la primera temporada le trajo a Elba un premio de 250.000 pesos, la publicación de un libro con sus propias recetas y una beca de un año para formarse en el instituto Mausi Sebess, uno de los centros de cocina más prestigiosos del país. Aquel reconocimiento fue, según contó, la validación de un camino recorrido con esfuerzo y humildad.
La cocinera también aprovechó para hablar de sus padres, a quienes considera el motor de su historia de superación. “Mi mamá no fue a la escuela. A los 9 años empezó primer grado y los chicos la discriminaban porque era grande. Yo me siento orgullosa de lo que viví y de lo que estoy viviendo. Mis padres me hacen ser luchadora”, contó Elba, visiblemente conmovida al recordar el esfuerzo de su familia para instalarse en la Argentina.
A más de una década de aquella final, Elba consolidó su presencia en medios y plataformas digitales, y hoy es reconocida tanto por su trayectoria gastronómica como por representar con orgullo sus raíces latinoamericanas. Su lema, repetido en cada entrevista, resume la actitud con la que atravesó los obstáculos: “Si uno quiere, todo se puede”.