Con apenas 15 años, Mia Romay comenzó a escribir su propia historia artística. Integrante de una de las familias más reconocidas del espectáculo argentino, la joven decidió apostar por su crecimiento profesional y dejó el elenco de Billy Elliot para instalarse en Los Ángeles, donde estudiará teatro musical gracias a una beca obtenida para un prestigioso programa de UCLA.
Aunque reconoce el peso de su apellido, Mia tiene claro cuál es su objetivo. “Me llena de orgullo ser bisnieta de Alejandro y nieta de Omar, pero también siento la responsabilidad de construir mi camino”, expresó la artista a La Nación, que hasta hace pocos días interpretaba a una de las compañeras de ballet del protagonista en el musical que se presenta en el Teatro Ópera.
UNA CARRERA QUE CRECE A PASO FIRME
Criada en Miami, Mia descubrió desde muy chica que el escenario era su lugar en el mundo. Su recorrido comenzó en el cine y rápidamente encontró en el teatro musical su gran pasión.
A lo largo de los últimos años integró los elencos de Matilda, La Bella y la Bestia, 13, Los Miserables y El violinista sobre el tejado, además de haber tenido la oportunidad de cantar en el emblemático Lincoln Center de Nueva York.

Su talento también fue reconocido este año en Estados Unidos, donde obtuvo el segundo puesto en el certamen Future Stars, realizado en Florida.
EL EMOTIVO TRABAJO JUNTO A OMAR ROMAY
Uno de los momentos más especiales de este año fue compartir Billy Elliot con parte de su familia. La obra es producida por su abuelo, Omar Romay, y por su tío abuelo, Diego Romay, una experiencia que la marcó profundamente.
“Fue uno de los regalos más lindos del año. Compartir tanto hizo que nuestra relación creciera muchísimo y aprendí un montón observándolos trabajar. Va a ser un recuerdo para toda la vida”, aseguró en una entrevista con Hola Argentina.

Para formar parte del espectáculo tuvo que prepararse intensamente: estudió gran parte de la obra de manera virtual desde Estados Unidos y aprendió tap prácticamente desde cero. “Jamás me rindo”, resumió sobre el desafío.
EL LEGADO DE ALEJANDRO ROMAY Y EL APOYO DE SU FAMILIA
Además de la influencia de sus abuelos, Mia destacó el acompañamiento constante de sus padres. Su padre, Damián Romay, dirige la productora Sunshine Films, mientras que su madre, Flavia, trabajó durante años como productora de noticias y actualmente desarrolla un nuevo musical.
“Los dos me enseñaron que con talento solo no alcanza: hay que tener disciplina, ser buena persona y nunca dejar de aprender”, afirmó.

Al recordar a su bisabuelo, el histórico empresario Alejandro Romay, confesó que, aunque era muy pequeña cuando lo conoció, creció escuchando historias sobre su forma de trabajar y de tratar a las personas.
“Más allá de todo lo que logró, me inspira la pasión con la que vivía este mundo y la manera en que trataba a las personas. Ojalá algún día la gente me recuerde no sólo por lo que haga arriba del escenario, sino también por la persona que fui fuera de él”, concluyó.




