La tragedia que golpeó a Lucas Trejo tuvo un desenlace devastador. Luego de varios días de búsqueda desesperada, este sábado se confirmó que su esposa, Yanina Maranella, y sus hijos Aarón y Ainhoa fueron encontrados sin vida entre los escombros del edificio que colapsó en La Guaira, tras los terremotos que sacudieron Venezuela.
Mientras el dolor invade a familiares y amigos, el futbolista argentino eligió el silencio. Sin emitir comunicados ni realizar publicaciones, realizó un gesto cargado de emoción que conmovió a sus seguidores.
EL HOMENAJE DE LUCAS TREJO A SU FAMILIA
Horas después de conocerse la noticia, el jugador del Club Sport Marítimo de La Guaira modificó la imagen de perfil de su cuenta de Instagram y la reemplazó por una fotografía junto a su esposa y sus dos hijos.
Fue la única señal pública del profundo dolor que atraviesa el futbolista, quien durante los últimos días había encabezado una intensa búsqueda para intentar encontrar con vida a su familia.
La noticia fue comunicada por el futbolista venezolano Edson Alejandro Tortolero Toro, quien utilizó sus redes sociales para informar el hallazgo de los cuerpos.
“Informamos a toda la gente de Venezuela y Argentina que los cuerpos de los familiares de Lucas Trejo han sido encontrados sin vida”, escribió.
Además, agradeció el apoyo recibido por parte de familiares, rescatistas, compañeros de equipo, voluntarios, organizaciones religiosas y distintas instituciones que colaboraron durante los operativos de búsqueda.
LA DESESPERADA BÚSQUEDA ENTRE LOS ESCOMBROS
Días antes del trágico desenlace, Lucas Trejo había pedido ayuda para localizar a su esposa e hijos, desaparecidos desde que el edificio donde vivían se desplomó por el doble terremoto que sacudió Venezuela.
Su cuñado, Ricardo Ardiles, contó que el futbolista participó personalmente de las tareas de rescate.
“Hasta el día de ayer en la tarde solamente estaba Lucas, con unos compañeros del equipo, sacando escombros literalmente con la mano de un edificio completo que se cayó”, relató en declaraciones radiales.
Los dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron un escenario de devastación sin precedentes, especialmente en La Guaira, donde decenas de edificios colapsaron por completo.
Miles de rescatistas, voluntarios y brigadas internacionales continúan trabajando entre los escombros en busca de sobrevivientes, aunque el paso de las horas reduce las posibilidades de encontrar personas con vida.
La tragedia ya provocó más de 1.400 muertos, decenas de miles de desaparecidos y millones de damnificados, en una de las peores catástrofes naturales registradas en la historia reciente de América Latina.