Momi Giardina no es de las que se quedan calladas no es de las que se quedan calladas. En su paso por Otro día perdido, el ciclo que conduce Mario Pergolini, la actriz dejó en claro que tiene sus propios métodos para lidiar con la incomodidad de conocer a alguien nuevo, y el resultado dejó a más de uno con la boca abierta.
La charla arrancó con una pregunta directa de Momi apenas tomó asiento frente al conductor: “¿Vos me conocés o me googleaste?”. Sin rodeos, sin filtros, con esa naturalidad que la caracteriza. Pergolini, fiel a su estilo, optó por la honestidad con dosis de humor: primero negó saber quién era, y casi de inmediato admitió que había recurrido a Google “un poquitito”.
La actriz confesó que justamente ese era su mayor temor antes de sentarse frente a las cámaras. “Eso es lo que me daba nervios de la nota, porque pensaba: ‘No me conoce’”, reconoció, mostrando una vulnerabilidad que rara vez se ve en las entrevistas televisivas.
EL INSÓLITO MÉTODO DE MOMI GIARDINA PARA ROMPER EL HIELO
Pero Momi llegó al estudio con un plan. Antes de que el programa comenzara, se cruzó con Pergolini en los pasillos y decidió actuar. “Me relajé porque debo decir que me lo crucé antes de este programa en vivo y le pedí plata”, reveló entre risas. Y agregó, con total convicción: “Siento que es mi forma de romper el hielo con alguien: pedirle plata”.
La confesión cayó como un baldazo de agua fría —pero del tipo refrescante— en el estudio. Pergolini no pudo disimular la sorpresa, y el momento se convirtió en uno de los más comentados de la emisión. Pocas veces una invitada logra darle vuelta la dinámica a un conductor tan experimentado como él con una sola frase.
POR QUÉ LA TÁCTICA DE MOMI FUNCIONA MEJOR DE LO QUE PARECE
Lo que a primera vista parece una ocurrencia, en realidad tiene su lógica. Pedirle algo tan absurdo e inesperado a un desconocido obliga a ambas partes a salirse del libreto, rompe la formalidad y genera un momento compartido que afloja la tensión al instante. El resultado habla solo: Momi llegó al aire relajada, suelta y con la complicidad de Pergolini ya ganada.
La actriz, conocida por su trabajo en teatro y televisión, demostró una vez más que su mayor herramienta no es solo el talento, sino la capacidad de ser auténtica en cualquier situación, incluso cuando los nervios aparecen.