En Otro día perdido, Momi Giardina volvió a robarse la escena. Esta vez no fue con una pregunta incómoda ni con un pedido de plata, sino con algo todavía más inesperado: una confesión sobre su adolescencia que arrancó risas y terminó con uno de los momentos más virales de la noche.
Todo empezó cuando Mario Pergolini quiso saber más sobre el pasado de la actriz. Le llamaba la atención que, siendo tan alta, hubiera querido dedicarse a la danza. “¿O pegaste un estirón en la adolescencia?”, preguntó el conductor, abriendo la puerta sin saber del todo lo que vendría.
Momi no dudó un segundo. “No, siempre fui muy alta. Poco agraciada de chica, mucho bigote. Era jodido el caso”, soltó con esa mezcla de humor y desparpajo que la define. La respuesta cayó en el estudio como una bomba de risas.
PERGOLINI, ENTRE LA RISA Y EL BIGOTE
La revelación puso a Mario Pergolini en un aprieto cómico del que no pudo escapar. “Ahora que quiero mirarte a los ojos, estoy intentando no mirar el bigote”, admitió el conductor, visiblemente divertido. El chiste se retroalimentó solo: cuanto más intentaba esquivarlo, más evidente se volvía.
“El esfuerzo de estar haciendo mis ojos para no bajar al bigote”, insistió Pergolini, ya sin poder disimular. Momi, lejos de incomodarse, lo remató con una frase que se quedó resonando en el estudio: “No, y no sabés cuándo suda. Es tremendo”.
El remate fue letal. Rada, que venía siguiendo el intercambio desde un costado, no se quedó afuera y sumó su propio aporte: “El bozo. El bozo es duro”. El caos fue total.
MOMI GIARDINA, DUEÑA DE LA NOCHE
Lo que podría haber sido un momento incómodo se convirtió en uno de los más celebrados de la emisión. La capacidad de Momi para hablar de sus propias inseguridades de adolescente sin una pizca de pudor, y encima sacarle el jugo humorístico, es exactamente lo que la hace tan magnética en pantalla.
No es la primera vez que Giardina se luce en Otro día perdido: en la misma nota ya había generado revuelo al confesar que su método para romper el hielo con desconocidos es pedirles plata. Con Pergolini parece haber encontrado el ambiente ideal para ser, sin más, ella misma.