Lo que arrancó como un comentario “en chiste” terminó revelando una tensión entre Vero Lozano y Vicky Xipolitakis que ninguna de las dos logra disimular del todo. La gala de los Martín Fierro fue la mecha que encendió una interna que, según se fue viendo con el correr de los días, tenía mucha más nafta de la que parecía. Las disculpas llegaron, sí, pero con tantas aclaraciones y matices que más que cerrar el conflicto, lo dejaron en llamas lentas.
Todo empezó cuando Lozano disparó ante el notero de SQP después de ver cómo Xipolitakis subía al escenario junto al equipo de Ariel en su salsa para retirar la estatuilla. “A lo mejor con Ariel no debería haber subido al escenario porque era el staff del año pasado”, dijo, envolviéndolo en elogios pero dejando el dardo perfectamente clavado. El “pero no lo hace de mala” no alcanzó para amortiguar el golpe.
Vicky lo escuchó, lo procesó y salió a responder sin anestesia en Resumidos: “Me dolió lo de Vero. Fue justo la persona que vio que me vinieron a buscar y me llevaron. No me pareció justo.” Con esa frase, la Griega no solo acusó recibo del comentario sino que insinuó algo más profundo: una traición de parte de alguien que, se supone, estaba de su lado.
LA “DISCULPA” DE VERO LOZANO QUE ABRIÓ MÁS PREGUNTAS DE LAS QUE CERRÓ
Ante la presión mediática, Lozano salió a dar la cara en Primicias Ya con un pedido de disculpas que, a poco de escucharlo, tenía más capas que un hojaldre. “Le pedí disculpas y le dije que, por favor, mire la nota otra vez, porque a veces te cuentan mal las cosas”, dijo, sugiriendo que el problema era de interpretación y no de lo que ella realmente había dicho.
El mensaje subliminal era claro: me disculpo, pero la culpa es de los que te contaron mal. Una disculpa con asterisco, de esas que en los pasillos de los canales se leen como lo que son. “Yo a Vicky la quiero, la respeto, no me gusta que alguien que yo quiero se sienta herido”, completó, bajando el tono pero sin terminar de reconocer que el comentario original tenía filo propio.
Y como si no alcanzara, agregó una última perla que lo dice todo sobre cómo Lozano procesa este tipo de encontronazos: “Yo tampoco me voy a limitar en mi forma. El humor es de a dos. Si a ella le molesta, no haré más chistes.” Traducción libre: me cuido, pero no me autocensuro. La guerra, en esos términos, sigue abierta.
VICKY XIPOLITAKIS “CERRÓ” EL TEMA, PERO LAS PALABRAS QUEDAN
Del lado de Xipolitakis, el relato oficial dice que el conflicto está saldado. Desde su entorno confirmaron que las dos hablaron el lunes a la noche, que Vicky está agradecida con Vero y que la reconoce como “una gran capitana”. Pero también dijeron algo que pesa bastante: que hasta el día anterior al llamado, si se la cruzaba, “la saludaba porque soy educada.” No porque quisiera. Porque es educada.
Esa diferencia entre el protocolo y el afecto real es, exactamente, donde vive esta guerra. No hay insultos, no hay bloqueos en Instagram, no hay declaraciones de odio. Hay algo más sofisticado y más peligroso en el ecosistema de la televisión argentina: dos mujeres que se sonríen para las cámaras mientras procesan, en privado, que algo se rompió.
Los Martín Fierro ya pasaron, pero su cola sigue sacudiendo. Y esta interna entre Lozano y Xipolitakis es, por ahora, el capítulo más caliente de una noche que prometía ser solo de festejo.