Julián Serrano fue uno de los primeros grandes fenómenos de YouTube en Argentina. Aunque alcanzó la popularidad hace más de una década gracias a sus videos de humor y luego incursionó en la música y la actuación, hoy su presente profesional tomó un rumbo diferente, que vinculará a las redes en el futuro.
En una entrevista para “Más allá de la Guita”, el podcast de entrevistas producido por Resumidos, el influencer reveló que recientemente se recibió de coach ontológico.
“El mejor escenario es seguir aprendiendo, seguir estudiando. Hace poco me recibí de coach ontológico”, contó Serrano.
Lejos de conformarse con la fama obtenida en redes sociales, el creador de contenido aseguró que suele pensar en proyectos a largo plazo y en alternativas para desarrollar su carrera profesional.
“Siempre estoy pensando un más allá. Yo como coach, mi novia (Iara) es psicóloga... Hay trabajos que están limitados por tu tiempo. Una hora o 40 minutos de mi tiempo valen determinado dinero y después todo depende de tu marca personal. El desafío es llegar a más gente en el mismo tiempo”, reflexionó.
Además, Julián Serrano explicó que busca invertir tiempo en proyectos que puedan crecer y generar un impacto mayor en el futuro.
“Invierno estas horas en un proyecto que me puede llegar a funcionar (a largo plazo)”, expresó.
¿Qué es un coach ontológico?
Un coach ontológico es un profesional que acompaña a personas, equipos o empresas en procesos de desarrollo personal y profesional, poniendo el foco en cómo interpretan la realidad, se comunican y actúan.
El coaching ontológico parte de la idea de que la manera en que una persona observa el mundo influye en sus decisiones, emociones y resultados.
Entre sus principales funciones se encuentran:
- Identificar creencias o patrones que limitan el crecimiento.
- Trabajar sobre la comunicación y las relaciones interpersonales.
- Acompañar procesos de cambio personal o laboral.
- Ayudar a alcanzar objetivos mediante conversaciones y herramientas de reflexión.
Cabe destacar que un coach ontológico no es psicólogo, psiquiatra ni terapeuta, salvo que cuente además con esas titulaciones profesionales. Su tarea no consiste en diagnosticar ni tratar trastornos de salud mental.