La actriz y comediante Fernanda Metilli volvió a poner sobre la mesa uno de los temas que más polémica genera en las redes: la maternidad. En una extensa entrevista con María Laura Santillán, la integrante de Las chicas de la culpa fue contundente.
Nunca quiso ser madre, no se arrepiente y tiene muy en claro la diferencia entre sus perros —a quienes ama profundamente— y la idea de un hijo. “Mis perros no son mis hijos, son mi compañía”, resumió sin vueltas.
La nota fue un recorrido por varios aspectos de su vida personal. Habló de su relación de 12 años con Agustín “Rada” Aristarán —a quien define como “el hombre de mi vida”—, de por qué eligieron nunca convivir, de la pérdida de sus padres en 2025 y de cómo el trabajo la sostuvo en los momentos más duros.
También hubo espacio para el humor: la almohada chorizo, el horario pico del paseo de perros y las preguntas que prefiere no escuchar.
POR QUÉ FERNANDA METILLI DICE QUE NO QUERER SER MADRE NO ES EGOÍSMO
Uno de los momentos más potentes de la entrevista fue cuando Metilli dio vuelta el argumento más repetido en su contra. “Muchos de los comentarios eran ‘¡qué egoísta, no quiere traer un hijo al mundo!’ y para mí es al revés”, explicó.
Según ella, si tiene en claro que no quiere ser madre, traer un hijo al mundo de todas formas sería el verdadero acto egoísta.
La actriz contó que nunca se lo cuestionó: no lo deseó, no se lo imaginó, y tampoco recibió presiones familiares. “Mis viejos en eso siempre fueron muy modernos”, recordó.
Lo que sí recibió fue crítica social: “¿A qué viniste al mundo si no?” y “¿Quién te va a cuidar cuando seas vieja?” son frases que le dijeron de verdad. Ante eso, respondió con calma: tiene dos sobrinos y, además, cuestiona que alguien tenga hijos pensando en tener un cuidador a futuro.
SUS PERROS, RADA Y EL HORARIO PICO DE LA PLAZA
Metilli fue igual de clara sobre sus mascotas. Aunque los ama —adopta perros viejos porque “nadie adopta perritos viejos”—, no los considera hijos. “Son mi compañía, son mis animales. Yo no quiero tener hijos, ningún tipo de concepto de hijo”, dijo.
Y fue más lejos: describió el “horario pico” del paseo de perros, entre las seis y las siete y media de la tarde, como algo parecido a la puerta del jardín de infantes. Gente que se junta, forma grupos y pregunta cosas como “¿cómo está la caca?”. Eso, dice, no es para ella.
En cuanto a Rada, la actriz fue afectuosa y directa a la vez. Contó que sueña de forma recurrente que está con su primer novio y que en el sueño piensa: “Me falta un montón para llegar a Agustín”.
Definió esa sensación como algo que se replica en la vida real: “A nivel compañía, ternura y crecer juntos no tengo dudas”. La separación de seis meses que tuvieron hace ocho años —que él recuerda como cuatro— quedó atrás. Hoy cada uno vive en su casa, los perros van y vienen, y ella llega al teatro “producida” porque tiene una cita con él esa noche.