Charly García llegó a las 20.30 acompañado por su asistente Tato Vega para ver en vivo el musical basado en 55 de sus canciones, y la sala Martín Coronado del Teatro San Martín fue escenario de una noche histórica.
Lo aguardaba Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en una recepción que anticipó la dimensión del momento.
El instante más emotivo llegó durante el saludo final. Elena Roger tomó el micrófono, agradeció al público y, visiblemente conmovida, anunció la presencia de “nuestra inspiración de toda la vida, nuestra inspiración para hacer esta obra”.
La sala no tardó ni un segundo: ovación prolongada, público de pie, clima de celebración genuina. Una de esas escenas que no se ensayan y que ninguna cámara termina de capturar del todo.
Antes de que comenzara el espectáculo, en el hall del teatro, Charly protagonizó otro de los momentos de la noche al reencontrarse con Pedro Aznar.
LA HISTORIA DETRÁS DE LA OVACIÓN: QUÉ ES “INVASIONES I: NO BOMBARDEEN BUENOS AIRES”
Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires es una creación de Ricardo Hornos que propone una relectura de las invasiones inglesas de 1806 en formato de ópera rock. El motor del espectáculo son 55 canciones de Charly García que atraviesan toda su trayectoria:
Lo que antes era una letra conocida de memoria se convierte en otra cosa: adquiere capas nuevas, contexto dramático, una urgencia diferente.
ELENA ROGER Y LA PRESIÓN DE ACTUAR ANTE CHARLY GARCÍA: “ME DA PUDOR Y VERGÜENZA”
En una charla reciente con Infobae, Elena Roger habló sin filtros sobre lo que significa interpretar un personaje marcado a fuego por la figura de García:
“Mirá, te lo digo y me emociona... A mí Charly me toca, me parece exquisito desde todo punto de vista”, arrancó la actriz, y siguió: “Él vino a romper los límites, a mostrarnos la música de otra manera. Un artista baja data del universo y la plasma. No todos se animan, porque uno puede fracasar. Y de hecho, Charly fracasó, pero nos deja una obra increíble. Es un genio, realmente es un genio”.
Su personaje se llama Cassandra Lange y lleva el apodo “Charly” porque es una farolera que vive en un mundo de hombres, una figura de rebeldía y ruptura que Roger conecta directamente con la esencia del músico.
La actriz admitió que en ciertos momentos siente pudor y vergüenza ante la idea de faltarle el respeto al artista al jugar con su obra sobre el escenario, aunque entiende que se trata de un homenaje legítimo y necesario, anclado en la historia argentina y en la identidad cultural del país.
La noche del jueves cerró en los camarines, con Charly fotografiándose con todo el elenco y el equipo. Un gesto simple que funcionó como sello de una velada que ya forma parte de la memoria colectiva del teatro porteño.