Sentarse en el piso durante al menos 15 minutos por día es un hábito simple que especialistas en salud y movilidad recomiendan incorporar para contrarrestar los efectos del sedentarismo, mejorar la postura y activar músculos que suelen permanecer “apagados” cuando se pasa muchas horas en la silla.
La sugerencia surge de investigaciones sobre ergonomía y hábitos saludables que muestran que permanecer sentado largos períodos en posiciones rígidas puede favorecer dolores de espalda, tensión cervical, problemas circulatorios y hasta aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas si no se compensa con movimiento.
// Haciendo actividad física mejorás tu cuerpo y mente
En ese contexto, adoptar pequeñas pausas diarias en el suelo —aunque sea mientras se mira televisión, se lee o se usa el celular— puede generar beneficios físicos y mentales medibles en poco tiempo, según distintos especialistas en movilidad corporal y bienestar.
Por qué sentarse en el piso mejora la movilidad y la postura
Uno de los principales beneficios de sentarse en el suelo es que obliga al cuerpo a adoptar posiciones menos rígidas que las de la silla. Eso activa músculos de piernas, caderas y espalda que normalmente no participan tanto en la postura cotidiana.

Además, al no contar con respaldo, el cuerpo necesita sostenerse de forma más activa. Esto fortalece el core —la musculatura central del torso— y contribuye a mejorar la estabilidad postural a mediano plazo.
También favorece la movilidad articular. Cambiar de posición naturalmente cuando se está en el piso permite rotar caderas, aliviar tensiones y evitar rigidez corporal acumulada por pasar muchas horas frente a pantallas o en el trabajo sedentario.
Los beneficios mentales de este hábito simple
Más allá del impacto físico, sentarse en el suelo también puede tener efectos positivos sobre el bienestar mental. Muchas prácticas de meditación y mindfulness recomiendan esta postura porque favorece una sensación de calma y conexión con el entorno.
Estar cerca del suelo genera una percepción corporal distinta y más consciente. Esto ayuda a bajar el ritmo mental y puede reducir niveles de estrés en momentos de pausa durante la jornada.

Incluso pequeñas interrupciones del trabajo sedentario —como cambiar de superficie para sentarse unos minutos— se asocian con mejoras en la concentración y la productividad diaria, especialmente en personas que pasan muchas horas frente a la computadora.
Cómo incorporar este hábito en la rutina diaria
No hace falta realizar ejercicios complejos. La recomendación es sumar pausas breves y progresivas a lo largo del día para que el cuerpo se adapte sin molestias.
Algunas posiciones simples que pueden usarse son las siguientes:
- Piernas cruzadas
- Posición mariposa
- Piernas extendidas hacia adelante
- Apoyo lateral alternando lados
- Sentarse sobre un almohadón para mayor comodidad
También se aconseja cambiar de postura cada pocos minutos para estimular distintos rangos de movimiento y evitar tensiones innecesarias.

Otro punto importante es empezar de manera gradual. Si no existe el hábito, lo ideal es sumar intervalos cortos hasta alcanzar los 15 minutos diarios acumulados.
Sentarse en el piso no reemplaza la actividad física, pero funciona como complemento accesible para mejorar la movilidad cotidiana sin necesidad de equipamiento ni entrenamiento específico.
Además, este tipo de pausas activas ayuda a contrarrestar uno de los problemas más comunes del estilo de vida actual: pasar demasiadas horas en la misma posición.



