El universo del lujo volvió a posar su mirada sobre Lionel Messi, pero esta vez no por sus logros deportivos, sino por un objeto que despierta fascinación entre coleccionistas: un reloj que habría recibido como obsequio y cuyo valor puede superar el millón de dólares.
Se trata del Richard Mille RM 003-V2 GMT Tourbillon, una edición extremadamente limitada conocida en el ambiente como “Asia Edition”.
La pieza que usó Lionel Messi llamó la atención no solo por su diseño futurista, sino también por su rareza y complejidad técnica, factores que la ubican en la cima de la alta relojería contemporánea.
EL ULTRA EXCLUSIVO RELOJ DE LIONEL MESSI
Las imágenes que circularon muestran un reloj con estética esqueletada, es decir, con su mecanismo interno visible. Este estilo permite apreciar el funcionamiento de cada componente, algo muy valorado entre los fanáticos de este tipo de piezas.
La caja, construida con materiales tecnológicos de última generación como compuestos de carbono, refuerza la idea de que no se trata de un accesorio convencional, sino de un producto de ingeniería avanzada.
Uno de los aspectos más determinantes en su valor es la presencia del tourbillon, un mecanismo diseñado para mejorar la precisión del reloj compensando los efectos de la gravedad. Este sistema, que requiere una fabricación minuciosa y altamente especializada, es considerado una de las complicaciones más prestigiosas dentro del mundo relojero.
A esto se suma la función GMT, que permite visualizar un segundo huso horario, una característica especialmente útil para quienes viajan con frecuencia entre distintos países. En el caso de Messi, cuya vida profesional se desarrolla entre compromisos internacionales, esta función encaja perfectamente con su estilo de vida global.
El especialista argentino en relojería radicado en Miami, Pablo Ferlazzo, explicó que el precio de este tipo de piezas no responde únicamente a la marca, sino a una combinación de factores que incluyen la complejidad técnica, los materiales utilizados y, sobre todo, la escasez: podría costar más de un millón de dólares.