En el norte argentino, lejos de las alfombras rojas y los estudios de Hollywood, existe un lugar donde Robert Duvall encontró algo que el éxito no siempre garantiza: calma.
Ese rincón está en Salta, rodeado de cerros, árboles centenarios y caminos de tierra, y durante años fue su hogar junto a su esposa, la actriz y directora Luciana Pedraza. Hoy, ese mismo espacio se transformó en uno de los hoteles boutique más exclusivos de la región.
La historia de este refugio comenzó a mediados de los años noventa, cuando Robert Duvall profundizó su vínculo con Argentina tras conocer a Pedraza. Fascinado por los paisajes y el ritmo de vida del norte, decidió establecer allí una base lejos del vértigo de Los Ángeles.
La propiedad elegida tenía una identidad fuerte desde su origen. Se trataba de una antigua finca rural con más de un siglo de antigüedad, construida con técnicas tradicionales y pensada para resistir el clima de la región.
LA CASA DE ROBERT DUVALL EN SALTA, ARGENTINA
Duvall y Pedraza emprendieron una renovación respetuosa. El objetivo no era modernizarla sin más, sino preservar su esencia.
Así nació su residencia privada en Argentina, un espacio donde el actor podía dedicarse a sus grandes pasiones: la vida de campo, los caballos y la cultura local.
El destino de la estancia dio un nuevo giro cuando fue adquirida por un grupo hotelero europeo especializado en propiedades con identidad histórica. La transformación respetó el diseño original, pero amplió sus instalaciones y elevó el nivel de confort. El resultado fue House of Jasmines, un hotel que combina tradición y sofisticación.
Actualmente, el complejo ofrece habitaciones distribuidas entre el casco histórico y nuevas construcciones inspiradas en la arquitectura local. Los interiores mezclan muebles antiguos con textiles regionales, mientras que los jardines conservan la vegetación original que perfuma el aire durante gran parte del año.