La paz que Luciano Castro pretendía encontrar para reencauzar su vida tras un mes de contínuos escándalos mediáticos le fue esquiva, ya que se internó en un centro de rehabilitación de problemas de salud mental, pero a las pocas horas se viralizó su foto abrazado a otros dos pacientes.
“Esta foto fue subida ayer por uno de los compañeros”, describieron desde la cuenta de Instagram Stories de @elejercitodelam.
En ese mismo posteo aclararon: “Desde el centro les reciminaron la actitud a los internos, porque se armó tremendo conflicto”, completaron.
Al momento de la foto Luciano estaba con su torso desnudo, al igual que sus flamantes compinches, en el gimnasio del espacio.
El episodio en un establecimiento donde se suponía que debía estar protegido y alejado de polémicas se suma a los escándalos mediáticos que enfrenta hace un mes, ya sea por sus infidelidades a Griselda Siciliani, los comentarios de Sabrina Rojas o las punzantes chicanas de Flor Vigna.
¿Un gesto para el afuera? ¿O un verdadero deseo de sanar?
Por otra parte, el psiquiatra Enrique de Rosa analizó: “Va a haber gente que diga que es una postura, pero hay que tomar la parte positiva. Es un acto de reconocimiento, se llama de constricción, de aceptación. Más allá de que sea sincero o no, se articula con este acto para poder hacer algo. Que una persona diga lo que él dijo permite trabajar”.
“Si encima esto es sincero, permite un campo de modificación muy importante, porque en definitiva yo (paciente) me doy cuenta”, continuó en A la Barbarossa.
“Por ejemplo, con el alcoholismo, si tengo 50 años, pero de golpe me doy cuenta que destruí mi economía, mi familia, no tengo trabajo. Y me doy cuenta que aún tengo que cambiar. No es una postura, mucha gente va a decir, está mintiendo, pero en realidad poco importa. Importa que esa persona se comprometa de alguna manera con su palabra, y uno después la trata de ligar a la palabra al acto, y esa es la modificación de la conducta”, cerró el profesional de la salud mental.