Sebastián Yatra no solo atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera musical, sino que también consolidó un sueño personal: tener su propia casa en Miami.
En 2021, el cantante colombiano apostó por una mansión valuada en más de 2,5 millones de dólares en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, una propiedad que refleja a la perfección su estilo actual de vida, marcado por la calma, la creatividad y una búsqueda constante de equilibrio.
La vivienda de Sebastián Yatra se desarrolla en una sola planta y sorprende desde el primer paso por su sensación de amplitud. Los techos, que superan los cuatro metros de altura, multiplican la entrada de luz natural y potencian una arquitectura pensada para respirar.
Los ventanales de piso a techo no solo iluminan cada ambiente, sino que borran los límites entre el interior y el jardín, haciendo que el verde se convierta en parte del paisaje cotidiano.
El minimalismo es el hilo conductor de toda la casa. Predominan los tonos claros, los mármoles pulidos y una paleta sobria que se mueve entre blancos, grises suaves y detalles en negro.
ASÍ ES LA MANSIÓN DE SEBASTIÁN YATRA
La distribución interior apuesta por ambientes integrados que favorecen la circulación y la sensación de libertad. La sala principal se conecta con la cocina en un mismo eje visual, creando un espacio ideal tanto para reuniones como para momentos de descanso.
La isla central, oscura con vetas claras, funciona como punto de encuentro y suma un televisor incorporado, pensado para acompañar desde una comida informal hasta largas charlas nocturnas.
Uno de los espacios más personales de la mansión es la oficina privada de Yatra. Rodeada de ventanales y con vistas directas al jardín, se presenta como un refugio creativo donde el músico puede componer, escribir y planificar nuevos proyectos en contacto permanente con la naturaleza.
La mansión cuenta con una piscina privada rodeada de jardines amplios y perfectamente cuidados, pensados como un oasis urbano. Lo más particular es que todas las habitaciones tienen salida directa al exterior, lo que transforma cada mañana en una experiencia similar a la de un hotel de lujo, con vistas al agua y al verde apenas se abren las cortinas.