Carolina Amoroso atravesó un momento de fuerte tensión mientras realizaba una cobertura en la frontera entre Colombia y Venezuela, en un contexto marcado por la inestabilidad política y las crecientes restricciones al ejercicio del periodismo en el país caribeño.
El episodio ocurrió durante un móvil en vivo desde el puente internacional que conecta ambos territorios, una zona altamente sensible desde el punto de vista político y de seguridad.
Mientras la periodista hablaba ante cámara, advirtió la presencia de dos hombres que la observaban de manera persistente a pocos metros de distancia.
La actitud de ambos llamó la atención del equipo periodístico, especialmente cuando uno de ellos comenzó a acercarse y sacó su teléfono celular para grabarla sin emitir palabra. Ante esa situación, la cronista hizo una señal discreta a su camarógrafo para alertarlo sobre lo que estaba ocurriendo.
Con el objetivo de resguardar su integridad y continuar trabajando en un entorno más seguro, el equipo decidió retroceder hacia el sector del puente correspondiente al lado colombiano.
Sin embargo, lejos de desistir, los dos hombres continuaron siguiéndolos durante varios metros, manteniendo una conducta intimidante que incrementó la incomodidad del momento.
CAROLINA AMOROSO: TENSIÓN EN VENEZUELA
La situación comenzó a modificarse cuando el camarógrafo apuntó directamente su lente hacia quienes los estaban siguiendo. En ese instante, el hombre que filmaba con su celular intentó disimular la acción y desvió el dispositivo.
Al llegar a una zona con mayor circulación de personas y vehículos, el equipo aceleró el paso y volvió a enfocarlos. Finalmente, al quedar expuestos, los sujetos se alejaron sin decir nada y abandonaron el lugar.
Si bien el hecho no pasó a mayores, lo ocurrido con Carolina Amoroso volvió a poner en foco los riesgos que enfrentan los periodistas que informan desde zonas de conflicto o alta tensión política.