Diego Leuco, un periodista que pide pista: "No me desconecto nunca, mi único cable a tierra es la moto"

Hijo del reconocido Alfredo, hace tiempo formó sus propias armas y ya goza del reconocimiendo con nombre propio. Con sólo 25 años, la rompe en El Trece, TN y Radio Mitre. Charla relajada con Ciudad.com.

Diego Leuco relatando como cuando era chiquito.

De algún modo (o bien, para ser exactos, de tres modos) le tocó emocionarse "al aire" por distintas ocasiones, en apenas un mes y medio. Y ante miles de personas.

"Cuando me propusieron reemplazar a Lanata, tuve una reunión con Jorge en su casa y me dijo una frase, bien suya, que la recuerdo con mucho cariño: 'Si me decís que no, sos un pelotudo'. Y fue así, no le podía decir que no".

Desde la pantalla de El Trece, Diego Leuco no se avergonzó de que las cámaras enfocaran sus ojos llorosos y siguieran su conmovedor discurso, que se abría paso en la garganta cerrada. Tampoco lamentó que en su transmisión de radio Mitre, el éter -curiosamente- eternizara las fibras íntimas de un -tan simple como maravilloso- relato ante los fieles oyentes.

La muerte de su compañero Eduardo Charktoura, el regreso 'vía teléfono' de Jorge Lanata a su programa y una intensa carta para su papá y colega Alfredo, fueron los disparadores para percibir que a este periodista de 25 años la vida le atraviesa el cuerpo. Así como le ha pasado con el boxeo, la pintura en figuras de yeso, sus clases de equitación, de cocina, de magia, de tenis y el resto de los múltiples hobbies en los que alguna vez incursionó, Diego encara todos los desafíos con la misma pasión que su trabajo.

La charla con Ciudad.com también estuvo plagada de sensaciones: hubo emoción, risas, anécdotas. En un rincón de Radio Mitre -el lugar en el que siempre soñó trabajar desde sus 10 años- el periodista elegido por Lanata para que lo reemplace mientras él se ausentó por su trasplante, mostró más de su personalidad y se animó a abrir, por primera vez, un poco más de su intimidad.

Además de ser parte de Lanata Sin Filtro (y conducir el programa cuando Jorge no puede asistir), ser parte del panel permanente de El Diario de Mariana por El Trece, en Volviendo a casa (también por Mitre de lunes a viernes de 19 a 20 junto a Natalia López) y hace Los Leuco junto a su papá Alfredo los martes a las 22 por TN. En medio de su apretada agenda, pudimos conocerlo un poco más.

-¿Cómo vivís este momento profesional de tanto éxito y mucha exposición?

-Estoy muy contento. Cuando arranqué en la revista Noticias, a los 19 años, siempre quise trabajar en radio y en tele, aunque siempre me gustó mucho la gráfica. El reconocimiento siempre es algo lindo, es como el feedback, la manera que la gente te hace llegar su cariño. Y en la radio es impresionante. Si no te gusta compartir eso con la gente, equivocaste el camino. Siento que en la radio compartimos un diálogo con los oyentes, que hay una magia que no hay en otro medio, es como estar tomando un mate con un montón de personas.

-¿Qué significa para vos reemplazar a Jorge Lanata en la conducción de su programa en Mitre?

-¡Es una locura total! Jorge tuvo una generosidad increíble conmigo. Yo lo conocía mucho porque es el tipo que más veces entrevisté en mi vida para la revista Noticias. Todo empezó cuando me llamó Guido Valeri, jefe de Programación de Mitre, y me preguntó "¿te animás a reemplazar a Lanata?". Yo en ese momento estaba conduciendo un programa en radio Ciudad a la misma hora, en la segunda mañana, pero mi sueño era trabajar en Mitre: escuchaba la radio desde muy chiquito, era fanático de Alejandro Fantino cuando relataba la campaña de Boca, y justo hacía un tiempito había tenido una reunión con Valeri y con Jorge Porta, gerente de la radio por un proyecto que al final no se realizó. Entonces, como estoy totalmente loco, acepté. Después tuve una reunión con Lanata en su casa, donde me contó sus planes, lo del trasplante, la recuperación, etc. Y me dijo una frase, bien de Jorge, que recuerdo con mucho cariño: "Si me decís que no, sos un pelotudo". Y fue así, no le podía decir que no. Lo disfruto mucho, cuando viene Jorge y también cuando me toca conducir solo, porque es lo que más me gusta hacer en el mundo; conducir, en general, y conducir en radio, en particular.

"Leí la carta que le había escrito a mi viejo en la radio sin imaginarme que me iba a costar tanto. Se cortó la música, él empezó riéndose pero después se puso muy sensible. Fue uno de los momentos más fuertes que me pasaron en vivo".

-En El Diario de Mariana tenés una función bastante distinta: ¿cómo fue la propuesta y cómo te sentís ahí?

-Fue muy raro como se dio todo. Soy fanático de la tele y me gusta la tele popular, es lo que me hace reír, lo que me divierte, lo que me gusta consumir. Cuando apareció la propuesta yo nunca había hecho tele y tanto Mariana Fabbiani como Mariano Chihade, su marido y productor de Mandarina, y Lucas González, productor del programa; me dieron una oportunidad increíble. Todo se fue dando y cuando empezó el programa yo no sabía bien qué hacer, porque al principio era 100% de espectáculos. Pero cuando lamentablemente ocurrió el caso Ángeles Rawson nos empezamos a dar cuenta que la gente quería contenido de noticiero, tal vez con otro enfoque. Y a mí me encanta eso, me encanta explicar. A Mariana le voy a agradecer toda mi vida por su generosidad. Ahora estoy re feliz, re cómodo y me divierto mucho.

-Como si esto fuera poco, ahora estás haciendo un programa muy piola con tu viejo en TN (martes a las 22) que se llama Los Leuco.

-¡Otra locura hermosa! En realidad no quería laburar con mi papá por el prejuicio de que digan que laburaba porque soy su hijo, pero después me di cuenta que eso iba a estar siempre. Cuando llegó la propuesta de Carlos De Elía, el gerente de Noticias de TN, pensamos que era sólo para mi papá (yo trabajaba con él en Canal 26 haciendo una columnita dentro de su programa) y cuando él fue a charlar al canal, Carlos le dijo que quería una coconducción, que se llame Los Leuco. Al principio no podíamos creer que tuviera nuestro apellido y dijimos que sí de una.

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-Hablando de tu viejo, te escuchamos emocionarte y emocionarlo con una carta que le escribiste. Sos un tipo…

-(Interrumpe) Maricón, ¡decilo! No me da vergüenza, para nada, ja, ja. La realidad es que en el último mes y medio me pasaron tres cosas fuertes al aire. Primero, lo de Eduardo Charktoura, que era compañero mío en la radio y en El Diario de Mariana. Fue fuerte porque nunca me había pasado llorar a una persona en cámara. En la radio fue duro y en la tele estábamos todos muy tristes, no sabíamos qué hacer. La verdad es que me divierto mucho en los medios porque realmente me siento cómodo. A veces estoy en mi casa y quiero venir porque me siento mejor. Sinceramente estoy como en mi casa y digo las cosas que diría en mi casa. ¿Por qué no me voy a emocionar? ¿Por qué no voy a estar triste si estoy triste? Y aparte no lo puedo manejar y no sé cómo me saldría manejarlo. Yo ese día no quería hablar, pero Mariana me dio la palabra sin ver que yo estaba quebrado. Tenía que decir algo y estaba bueno decir algo. Lo dije, me quebré, me salió y no lo oculto. Nunca lo ocultaría.

-¿Tenías planeado leer la carta de tu papá al aire?

-Para nada, fue casi de casualidad. Ese texto lo había escrito para leerlo en Córdoba, donde nació él y donde vamos a ir este fin de semana a festejar sus 60 años. Cuando llegué a la radio quería hacerle un regalo y no se me ocurría qué. Pero como era un día lindo porque habían llegado las mediciones de la radio y nos habían dado muy bien a todos, con mucho crecimiento (N. de la R.: en marzo, Radio Mitre se impuso sobre las demás emisoras con el 44,9% de la audiencia de lunes a domingo. Lanata Sin Filtro, aparece en la cima de las mediciones con 49 puntos. Le Doy Mi Palabra, con Alfredo Leuco, sigue primero de 17 a 19 con 46, mientras que Volviendo a Casa mide 39,3 puntos), lo quise compartir con todos. La leí sin imaginarme que me iba a costar tanto. Se cortó la música, mi viejo empezó riendo pero después se puso muy sensible y todo eso me emocionó mucho, sobre todo el final cuando hablé de lo que le pasó a él en diciembre (N. de la R.: tuvo un problema cardíaco y debió ser operado). No me imaginé que iba a ser tan fuerte, creo que fue de los momentos más fuertes que me pasaron en vivo.

-Y el tercer momento en el que te vimos muy emocionado fue cuando Lanata reapareció en la radio vía telefónica luego de su trasplante.

-Sí. El día que Lanata habló por Mitre desde la Fundación Favaloro estaba Sara (Stewart Brown, su mujer) en el estudio con nosotros y también fue muy emotivo. En ese caso tenía el deber y la obligación de mantenerme firme porque mi único rol cuando no está Jorge es mantener su lugar y cuidarlo a él. Fue muy fuerte, pero estuve entregado y a disposición para que esté tranquilo. Los tres momentos me pasaron en el último mes y medio.

"En una época me gustaba pintar madera con acrílico, después figuras de yeso. Se me dio por la equitación, artes marciales, tenis. Cuando me gusta algo, lo hago a fondo. Cuando jugaba al tenis entrenaba como si fuera a ser top ten, pero cuando veo que no llego, cambio de actividad, ja, ja. Con todo me meto así, me obsesiono".

-¿Cómo hacés para procesar todo lo que te está pasando, vas a terapia?

-Sí, que se la banque él, que para algo le pago, ja, ja, ja.

-¿Con qué otra actividad despejás la cabeza, seguís pintando figuras de yeso?

-Ja, ja. Hice de todo de chico. En una época me gustaba pintar: pintaba madera con acrílico, después figuras de yeso. Después se me dio por la equitación, artes marciales, tenis. Cuando me gusta algo, lo hago a fondo. Encaro todo como si fuera a vivir de eso. Cuando jugaba al tenis entrenaba como si fuera a ser top ten, pero cuando veo que no llego, cambio de actividad, ja, ja. También hice boxeo, estudié magia con Adrián Guerra. Con todo me meto así, como que me obsesiono. Mi profesión me deja poco tiempo para los hobbies, entonces, trato de estar tranquilo, con mi novia, que estoy hace poco con ella. Igual me van apareciendo intereses: hace un año, más o menos, me compré un scooter para llegar más rápido a la radio y me empecé a copar con eso. Ahora me compré una más grande y eso ocupa mi mente y hace que no esté hablando todo el día de periodismo. La moto es mi cable a tierra. Soy bastante cagón así que me manejo bien, ja, ja.

-¿Qué otras cosas hacés como pibe de tu edad? ¿Salís a bailar con tus amigos, por ejemplo?

-Tengo amigos con los que salgo, pero nunca me gustó mucho el boliche. Sí salir, sí ir a tomar algo. Lamento que no me guste, pero no lo logro. Lo intenté pero me siento un boludo. Me parece medio patético el rol de los hombres, esa cosa de cazador desaforado, yéndonos a mojar el pelo al baño. Me da una imagen patética del género. Además, nunca encaré en un boliche, nunca me gané a nadie, un desastre total. Me gusta mucho juntarme con amigos pero me cuesta mucho cortar con el laburo. Me cuesta mucho disfrutar, irme de vacaciones, disfrutar de las vacaciones. No me desconecto ni en pedo: leo diarios, escucho radio, si no hay wifi no me voy. Siento que es un laburo en el que no te podés bajar de la rueda. Si yo me fui quince días y no leí nada, me voy a perder todo lo que pasó y no puedo. A veces exagero y mi novia me ayuda a disfrutar de las vacaciones, de ir a comer afuera los fines de semana. Hay mucho para leer los fines de semana, mucha cantidad, mucha densidad, pero trato de ponerme un horario para cortar.

-Contame un poco más de tu novia.

-Con Daniela estamos de novios desde octubre, ella es productora de tele. Obvio que la conocí en lo de Mariana, ja, ja... si estoy todo el día ahí. Ahora ella trabaja en otro lado igual.

-¿Vivís solo o ya están conviviendo?

-Vivo solo y ella vive sola también. Vivo solo desde muy chico y siempre quise hacerlo, así que ni bien junté unos mangos me fui, a pesar de que tengo una gran relación tanto con mi papá como con mi mamá. Mi papá fue un padre recontra presente, es muy admirable. Además, es un obsesivo del laburo, es el hombre que más labura en el mundo y así y todo iba a los actos, me llevaba, me traía. Mi vieja también, obvio, pero quizás es más socialmente normal que las madres lo hagan. Tengo una gran relación con ambos también por el hecho de que soy hijo único.

BONUS TRACK: EL BICHITO DEL PERIODISMO

"Gracias por inocularme el bichito del periodismo. Gracias por enseñarme a tocarle el culo a los poderosos, gracias por exigirme luchar con la frente alta, gracias por mostrarme cómo hacerse respetar. Gracias por permitirme compartir la cancha con vos, gracias por desbordar por afuera y levantar el centro justo al medio del área para que yo pueda cabecear. Gracias por festejar los goles conmigo, gracias por abrazarme también cuando los goles son en contra", rezaban los dicho de Diego a su papá Alfredo, en la carta que leyó al aire. Alfredo ya era un periodista reconocido cuando fue papá de Diego, allá por 1989. Claramente el "Leuco mayor", sin querer queriendo, sembró la semilla que también enamoró al "Leuco menor" de esta profesión.

"Para mí fue muy natural decir que iba a ser periodista. Vuelvo a Ale Fantino: yo lo vivía escuchando y después relataba todo. Era insoportable. Relataba partidos imaginarios o, incluso, lo que pasaba en el tránsito. ¿Entendés lo que te digo? (como no pudiendo creer él mismo su actitud) Ja, ja. Decía 'se puso en amarillo, pero por la derecha viene un auto que intenta pasar a otro' (escuchar el apartado audio). Tenía 10, 12 años y repetía que quería ser periodista deportivo y relator. Hasta que descubrí la política y me enamoré", recordó Diego.

"Nunca me gustó mucho el boliche. Lo intenté pero me siento un boludo. Me parece medio patético el rol de los hombres, esa cosa de cazador desaforado, yéndonos a mojar el pelo al baño. Además, nunca encaré ni me gané a nadie, un desastre total".

Entonces, dos anécdotas lo pintan de cuerpo entero: "En dos momentos muy especiales sentí esa 'electricidad' de la noticia y del periodismo. Una fue en la cancha de Boca, a donde voy con mi viejo todos los domingos desde hace 15 años. Cuando era chico, siempre que volvíamos en el auto jugábamos a cómo iban a titular los diarios lo que había pasado en el partido. Fue un empate contra Gimnasia de La Plata, que tenía mucho gusto a derrota porque ganábamos 3 a 1. Ese día la pegué con el título y por primera vez me sentí un poquitito periodista. La otra experiencia es un poco más trágica y fue cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas. Yo tenía 10 años y estaba de vacaciones en Nueva York con mi mamá y mi papá. El 10 de septiembre, de hecho, habíamos ido a las Torres. Cuando nos enteramos de lo que pasó mi vieja obviamente tenía miedo y quería quedarse en la habitación. Mi viejo, en cambio, quería salir a filmar con una camarita familiar ¡y yo quería ir con él! Mi intención era ver lo que estaba pasando. Al final no me llevó al lado de la Zona Cero, pero sí a los alrededores del hotel. Ahí sentí por primera vez esa excitación profesional de un periodista. Cuando volví lo conté en el colegio, parado ante la clase, como si lo hubiera estado contando hoy en la radio. Tengo imágenes espectaculares, filmé la zona cero desde arriba porque de ahí nos fuimos a Orlando. Fue como mi primera crónica, un momento muy fuerte que me marcó mucho".

Después de casi una hora de charla, Diego se calza su casco y se sube a su súper moto. Para el final queda una pregunta de yapa: "¿Las chicas te miran distinto ahora?". Ya con la cabeza cubierta y sus lentes asomando por la hendija, sonríe y responde: "Ja, ja. Algo... Pero como no salgo mucho no es nada. En Twitter lo veo un poco más. Me divierte y me halaga, sólo eso".

¡MIRÁ LA VIDEONOTA CON LAS 10 COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE DIEGO LEUCO!