Cinthia Fernández confesó el mayor miedo de las botineras: "Nuestro fantasma son las concentraciones"

La vedette, madre de tres hijas junto a Matías Defederico, y ex de otro futbolista, Jonathan Ferrari, dio detalles de su vida al lado de un jugador.

Cinthia Fernández confesó en Intrusos el miedo de las botineras: "Las concentraciones son un fantasma para nosotras"

La vida de Cinthia Fernández (26) cambió abruptamente en tres años. La modelo se puso de novia con el futbolista Matías Defederico (25), llegaron las mellizas Charis y Bella (1 año y 3 meses), y luego Francesca (3 meses) agrandó la familia.

En el medio hubo viajes, mudanzas, crisis, escándalos, separaciones y reconciliaciones. Ya con el panorama más tranquilo, la vedette y actual integrante de Combate, ciclo de Canal 9, contó en Intrusos: "Ahora tengo mi casa más organizada, con una niñera con cama adentro. Eso me permite tener mi momento para mi pareja, que creo que eso es algo que todos perdemos. Sin quererlo lo perdés porque las mamás están todo el tiempo pendientes de los hijos. A mí me pasó eso y no me daba cuenta. Hasta el hombre se pone un poco celoso de esa situación. Era día y noche, si bien mis hijas son unas genias y re fáciles".

Respecto de la vida de otras mujeres que están en pareja con futbolistas, Cinthia, quien antes fue pareja de otro futbolista, Jonathan Ferrari, dijo: "Ahora Jimena Barón entró a nuestro grupo. A mí me cae muy bien ella, la onda que tiene, el humor que tiene. Yo los sigo en Instagram y noto que entre ellos tienen buen humor. Siento que él la hizo más popular, fue mutuo. Creo que nosotras somos más de las botineras 'de la popu', que somos más sencillas que Wanda Nara. Yo, por ejemplo, ¡ni a palos me cuelgo algo de marca! De hecho hice un chiste, me fui a Moschino y me compré una funda para el celular, ja. ¡Si no tengo que vender a una de las melli para comprarme una cartera como las que usa ella!".

Además, la modelo reconoció: "Con respecto a todo lo que se dice de los jugadores, la realidad es que es difícil estar con ellos. No es fácil. La mayoría proviene de familias humildes, y cuando empiezan a jugar en Primera o los venden, llegan los lujos y vienen las chicas con moños en la cabeza, como regalos. Voy a confesar algo: las concentraciones son un fantasma, dan miedo. Se escuchan mil historias. Tenemos dos fantasmas: la Play y las concentraciones. Como nosotras no podemos ir, no sabemos qué pasa, es un mito. Igual las mujeres siempre nos enteramos de todo... Después aprendés dónde apretar más la tuerca, como con todos los hombres. Hay que poner horarios para que después de salir con sus amigos, vuelvan cuando se los decís".