Julieta Ortega: "Nunca me fijé en el padre de una amiga y no creo en la inocencia de esas cosas"

La actriz habló con Ciudad.com de Viudas e Hijos del Rock and Roll, se diferenció -radicalmente- de su personaje, y disparó su teoría: "Uno no odia a nadie que haya amado antes". ¿Coincidís?

Julieta Ortega: "Nunca me fijé en el padre de una amiga; y no creo en la inocencia de esas cosas"

Calculadora, ambiciosa, malvada y desleal. Así es Sandra, el personaje que encarna Julieta Ortega (42) en Viudas e Hijos del Rock and Roll, ficción que reunió a su elenco en el Hipódromo de San Isidro para brindar por los buenos frutos cosechados en 2014.

Mano a mano con Ciudad.com, la actriz habló de su presente laboral e hizo hincapié en cómo construyó la "maldad corriente" de su personaje. Y cómo plasmó su visión personal sobre el odio y el amor, los valores y los códigos. "Tengo la teoría de que uno no odia a nadie que no haya amado antes. El amor y el odio están separados por una línea muy finita. La gente que no te importa, no te importa. No la odiás. Cuando odiás a alguien es porque hay un trasfondo de amor muy fuerte", adelanta Julieta, llevando la ficción (y el vínculo con la "Miranda" de Paola Barrientos) a sus propios pensamientos de vida.

"Me ha pasado, porque el rating no nos acompañaba, sufrir cambios abruptos, que los actores sufrimos mucho porque te encontrás haciendo otro programa... Esos volantazos que a veces resultan, a mí como actriz y como público no me gustan".

-¿Qué sentís al ser parte de este proyecto exitoso?

-Me encanta, estoy muy contenta. El programa fue feliz desde el primer día. Estaba planeado para terminar en diciembre pero seguimos grabando hasta mediado de marzo, así que el público va a tener programa hasta bien entrado el año que viene. Siempre es una alegría que el canal pida más capítulos. Además es una felicidad venir a trabajar con amigos. Hay mucha gente que conocía, con la que había trabajado, como Paola Barrientos, Mex y Violeta Urtizberea; después hay mucha gente con la que no, pero me encanta.

-Trabajar con amigos hace más ameno el trabajo, ¿qué otras cosas disfrutás?

-Estar en el mismo programa con una actriz como Verónica Llinás o con un actor como Luis Machín a mí me da mucho placer. Lo mismo me pasa cuando estoy en mi casa y me siento a ver el programa, y veo a esos actores, haciendo esas escenas, me da placer.

-Los programas que plantea Sebastián Ortega tienen un color o un humor particular y la gente sigue ese tipo de características, ¿por qué creés que sucede?

-Está bueno cuando agarrás un programa, agarrás los libros, y la línea sigue por donde estaba estipulado que siga. No se produjeron grandes cambios: no se fue nadie, no entró ninguna contrafigura...

-No es el caso, pero ¿sos partidaria de que la idea original se conserve pese a que no acompañe el rating?

-Me ha pasado, porque el rating no nos acompañaba, sufrir cambios abruptos, que los actores sufrimos mucho porque te encontrás haciendo otro programa, que no es para el que te llamaron;. O la protagonista se va o entra otra contrafigura... Pero vos decís: "No era este el elenco, no era esta la historia...". Esos volantazos que a veces resultan, a mí como actriz y como público no me gustan. Está bueno seguir haciendo el programa para el que me llamaron.

-En Viudas a vos te tocó interpretar a la villana de la historia... 

-Sí, es la villana, pero también está Llinás que es malísima y muy graciosa. Mi personaje le hace la vida imposible a Miranda, pero casi sin quererlo. Y eso también es una característica de esta productora. La mala no es mala porque sí, se muestra por qué esa chica hoy es como es, algo que también pasaba en Graduados con el personaje de Isabel Macedo. Sandra y Miranda son enemigas íntimas, pero mi personaje la adora a Miranda.

"Tengo la teoría de que uno no odia a nadie que no haya amado antes. El amor y el odio están separados por una línea muy finita. La gente que no te importa, no te importa, no la odias".

-Adelantanos, ¿en algún momento de la novela, Sandra va a cambiar? 

-Todavía no estamos en el final, pero yo tengo la teoría de que uno no odia a nadie que no haya amado antes. El amor y el odio están separados por una línea muy finita. La gente que no te importa, no te importa, no la odiás. Cuando odiás a alguien es porque hay un trasfondo de amor muy fuerte, y yo siento que estas dos chicas se quisieron mucho. Obviamente, el hecho de que mi personaje se haya enamorada del padre de Miranda, o que lo haya ido a buscar adrede y que se haya quedado con la vida de la amiga, es algo que la amiga no le puede perdonar. Mi personaje la sigue queriendo mucho a Miranda, y a Miranda le duele no quererla más y que sea su enemiga. El amor quedó muy atrás, pero está ahí.

-En la vida real, ¿alguna vez te fijaste en el padre de una amiga? ¿Hubieras roto ese código?

-No, y no creo en la inocencia de esas cosas. De hecho, de entrada, sentí que el personaje de Sandra es el de una chica que había ido a buscar al padre de la amiga.

-¿Cómo fue grabar una escena con tu expareja, Iván Noble?

- Me encantó grabar una escena con Iván. Fue, casualmente, el día de mi cumpleaños, así que también vino mi hijo. Estábamos los tres, fue muy divertido. Van a seguir entrando músicos, y eso a mí me encanta. ¡Y está mi papá!, que todavía no salió al aire. Para mí son muy lindas esas escenas.

-Tus padres, dentro de poco, van a renovar los votos matrimoniales...

-No este año, quizás sea el próximo. Es algo que quieren hacer ellos. A mí me encanta y va a estar divertido.

"Mi corazón está perfecto, solo y bien".

-¿Tu corazón está ocupado?

-Está perfecto, solo y bien.

-¿Y con Roberto Pettinato qué pasó?

-No hablo de esas cosas públicamente.