Reinventarse profesionalmente no siempre implica empezar de cero. A veces, el cambio aparece después de años de experiencia y a partir de una necesidad personal. Ese fue el camino que recorrió Carolina Winograd, quien a los 48 años decidió transformar su relación con el bienestar y convertirla también en el eje de una nueva etapa profesional.
Abogada de profesión, cantante de tangos, autora y conferencista, Winograd comenzó a interesarse de manera más profunda por el cuidado integral después de atravesar distintas situaciones vinculadas con su salud y su bienestar cotidiano.
A partir de esas experiencias, decidió formarse en diferentes disciplinas relacionadas con el movimiento, el bienestar y el cuidado corporal, y con el tiempo desarrolló sus propios proyectos dentro de ese universo.
De las leyes al mundo del bienestar
El recorrido de Carolina Winograd no fue lineal. Antes de dedicarse al bienestar, se formó como abogada y desarrolló también una carrera vinculada con la música y la comunicación.
El cambio comenzó a partir de una búsqueda personal. Según cuenta, atravesó distintos problemas físicos y períodos de estrés que la llevaron a prestar mayor atención a la relación entre los hábitos cotidianos, el cuerpo y el bienestar.
Entre las situaciones que menciona se encuentran un prolapso, reflujo gástrico, bruxismo de larga duración, una isquemia y altos niveles de estrés.
En lugar de quedarse únicamente con la experiencia personal, decidió profundizar su formación en diferentes áreas vinculadas con el bienestar.
Cómo se preparó para su nueva etapa profesional
Winograd se capacitó en disciplinas relacionadas con el movimiento, el cuidado facial y corporal y los hábitos saludables.
Entre otras formaciones, realizó entrenamientos en Wellness & Yoga Facial, técnicas de trabajo miofascial, Low Pressure Fitness y Medicina Tradicional China. También se especializó como Weight Loss Coach enfocada en mujeres durante la menopausia.
Ese recorrido terminó dando forma a una nueva etapa profesional, en la que comenzó a trabajar sobre una mirada integral del bienestar y el paso del tiempo.
La idea central de su propuesta parte de una premisa: envejecer no necesariamente tiene que estar asociado con resignar vitalidad, movimiento o bienestar.
“Reinventarse” después de los 40
El caso de Winograd también se inscribe en un fenómeno cada vez más visible: personas que deciden modificar su rumbo profesional después de los 40 años y utilizan sus experiencias anteriores como punto de partida para nuevos proyectos.
En su caso, la formación como abogada, su vínculo con el tango y sus experiencias personales terminaron confluyendo en una actividad completamente diferente.
A partir de ese recorrido creó RESETEATE, un método centrado en el bienestar, y desarrolló otros proyectos vinculados con el cuidado personal. También escribió Vivir sin fecha de vencimiento, publicado por Editorial Planeta.
Más allá de los proyectos concretos, su historia plantea una pregunta que atraviesa a muchas personas que llegan a la segunda mitad de la vida: ¿es posible cambiar de rumbo sin sentir que es demasiado tarde?
Del bienestar a la belleza y el cuidado personal
Con el crecimiento de su actividad, Winograd también comenzó a desarrollar proyectos relacionados con la cosmética y el cuidado personal.
Uno de ellos es Kaliope Glow, mientras que dentro de su universo de marcas también se encuentra Oh the Sea.
En ese contexto presentó una nueva etapa de Glorious, una línea que reúne diferentes productos destinados al cuidado de la piel, los labios, el cabello y el cuerpo.
La propuesta incluye Glorious Elixir, que vuelve al mercado con una nueva formulación; Glorious Hydra Boost, orientado a la hidratación; y Glorious Lip Balm, destinado al cuidado de los labios.
También incorpora productos para el cuidado capilar y corporal en formato sólido, asociados a una búsqueda de menor impacto ambiental.
Una nueva mirada sobre el paso del tiempo
Más allá del lanzamiento de nuevos productos, la historia de Winograd pone el foco en una discusión que excede a la industria de la belleza: cómo queremos vivir el paso del tiempo.
Su recorrido propone pensar el cuidado personal no solamente desde la apariencia, sino también desde los hábitos, el movimiento, el descanso, el autoconocimiento y el bienestar.
A los 48 años, aquella abogada que también encontró en el tango otra forma de expresión decidió abrir una nueva etapa profesional. Y su experiencia muestra que reinventarse no necesariamente significa abandonar todo lo anterior, sino encontrar una manera diferente de combinar lo aprendido con aquello que aparece más adelante en la vida.
En una sociedad que muchas veces presenta la edad como una limitación, su historia propone otra posibilidad: que cumplir años también pueda ser el comienzo de una etapa de cambios, aprendizaje y nuevos proyectos.